Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

RETIRO MATRIMONIOS JAVIER (PAMPLONA) 5 – 7 JUNIO 2026

RETIRO MATRIMONIOS JAVIER (PAMPLONA) 5 – 7 JUNIO 2026

Id al mundo entero. Comentario para matrimonios: Mc 16,9-15

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 16, 9-15

Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.
Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.
Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo.
También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.
Y les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Id al mundo entero.

Jesús nos dejó dicho: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” (Jn 15,14). Y en este Evangelio, Cristo resucitado nos exhorta a proclamar al mundo entero la buena nueva del Evangelio. ¡Jesucristo ha resucitado, ha vencido a la muerte! Y nosotros somos testigos de la resurrección de Cristo en nuestro matrimonio, lo hemos visto y lo estamos viviendo. ¡No podemos quedarnos callados! Esposos, vayamos al mundo entero a proclamar la alegría de la resurrección anunciando a nuestra familia, amigos, conocidos, trabajo, ambiente de ocio, en todas nuestras realidades cotidianas, el Evangelio del matrimonio, porque ese es nuestro mundo. Con nuestro testimonio, con nuestro ejemplo de vida, debemos proclamar la buena nueva del matrimonio a todos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Rosi: ¿sabes? Estoy súper contenta. Esta mañana una compañera ha venido a decirme que su marido y ella estaban pensando en divorciarse, y me ha preguntado qué me había pasado a mí que últimamente se me veía tan alegre y nunca me quejaba de ti, y le he hablado de la belleza del matrimonio como Dios lo pensó, de la posibilidad de hacer el retiro, de darse otra oportunidad… y me parece que se va a animar a decirle a su esposo de hacerlo.
Alfon: Rosi, querida, quizás no debieras mezclar el tema de los matrimonios con tu trabajo.
Rosi: Cuando nos pidió proclamar el Evangelio, Cristo no excluyó ámbitos o momentos. Nos mandó ir al mundo entero, anunciarlo a toda la creación.
Alfon: Con lo que nos ha costado que encontraras ese puesto ¿no te parece que es significarte demasiado?
Rosi: Recuerda la primera lectura de hoy, Alfon, cuando a los apóstoles les prohíben predicar y enseñar en el nombre de Jesús, y ellos vienen a replicar que deben obedecer a Dios antes que a los hombres. Además, cuando has descubierto la grandeza del matrimonio en tu vida, es que no puedes callártelo.
Alfon: Pues es verdad, a veces me entran los reparos humanos y me paralizan. Pero qué bien que tus compañeras hayan advertido el cambio en nosotros, y me alegra tu valentía. Es verdad, nosotros hemos descubierto la grandeza de nuestro matrimonio, no debemos tener miedo a ser testigos de lo que Dios ha hecho en nosotros.

Madre,

enséñanos a vivir haciendo siempre la voluntad del Padre, anunciando la Palabra del Hijo sin tener miedo al mundo y a las posibles consecuencias, sino abandonándonos a Su providencia, como hiciste siempre Tú. ¡Bendita y gloriosa seas, Madre! ¡Alabado sea por siempre el Señor!

RETIRO MATRIMONIOS CHILE 15 – 17 MAYO 2026

RETIRO MATRIMONIOS CHILE 15 – 17 MAYO 2026

LA VERDAD DEL MATRIMONIO Y LA ALEGRÍA DEL AMOR

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Parroquia María Madre de Misericordia (Cam. Real 4334, Lo Barnechea, Región Metropolitana),  os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 15 de mayo a las 17:30h. hasta el domingo 17 de mayo a las 18:00h.

LUGAR:
Casa Retiro Padre Hurtado (José Luis Caro 210, Padre Hurtado, Región Metropolitana, Santiago
https://maps.app.goo.gl/Ck1YiJcAchGdEDzZ6

PRECIOS:  280.000 pesos por matrimonio. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos): 

Suplemento para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí  La inscripción se abrirá el jueves 16 de abril a las 21:00 h (hora local)

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera, en caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a  chile@proyectoamorconyugal.es

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

En Vos confío. Comentario para Matrimonios: Juan 21, 1-14

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1-14

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar». Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo». Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?». Ellos contestaron: «No». Él les dice:
«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro: «Es el Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger». Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Vamos, almorzad». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

En Vos confío.

Los apóstoles vuelven a vivir otro episodio de una pesca milagrosa, el primero fue cuando el Señor llamó a Simón Pedro a que lo siguiera, al comienzo de su vida pública. Ahí lo invitó a dejar las redes y convertirse en pescador de hombres. Y ahora el episodio se repite; al estar sin su Maestro, los apóstoles vuelven a esa vida que habían dejado atrás, se van de pesca y, de nuevo, no sacan nada. En ese momento aparece Jesús y les dice que vuelvan a echar la red, y sale completamente repleta de peces. Aún así, el único que reconoce al Señor es el discípulo amado, y él sirve de testigo para sus hermanos. Así nosotros tenemos que confiar en el Señor y ser testigos por si la fe de nuestro esposo/a, en algún momento, flaquea.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Ana: Martín, ¡no puedo más! Es la última vez que te lo digo, de verdad ¿me estás escuchando?
Martín: Como para no escucharte, te escucho yo y todos los vecinos, pero dime cariño ¿qué te ocurre?
Ana: Es verdad, disculpa, no tenía que haberte gritado. Y gracias por no contestarme en el mismo tono, podíamos haber liado una buena pelea, como antiguamente.
Martín: Ven aquí y siéntate conmigo y me cuentas (Martín la abraza cuando se sienta, porque sabe que eso le gusta y la tranquiliza)
Ana: Ay ¡qué a gusto estamos! Esto es lo que necesitaba, gracias porque hasta se me ha olvidado lo que iba a decirte, está claro que no era tan importante…
Martín: Aquí estoy para lo que necesites, y disculpa tú también si estaba un poco distraído cuando me has hablado.
Ana: El Señor todo lo hace nuevo, y desde luego nos está haciendo un nuevo Matrimonio. Sólo tenemos que confiar en Él y estar pendientes de cuando el otro flaquea, Señor, danos confianza en ti para que aun pasando una noche sin pescar, confiemos en Él y volvamos a echar las redes ¡Gracias, Señor!

Madre,

Gracias por tu SI, gracias por darnos a Tu Hijo y acompañarlo hasta la Cruz, gracias por ser nuestra Madre, gracias por no dar ningún Matrimonio por perdido. ¡Bendita seas por siempre!

Créetelo. Comentario para matrimonios: Lucas 24, 35-48

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros». Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?». Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y les dijo: «Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».

Créetelo.

No nos podemos cansar de anunciar, celebrar y renovar en todo momento lo
que hemos vivido hace unos días. ¡Cristo ha resucitado! Además, tenemos la oportunidad de verlo todos los días en la Eucaristía, donde Le volvemos a reconocer al partir el pan, recibiendo Su amor en el momento de la comunión. Somos alimentados con el verdadero alimento que sacia, llenándonos de paz y renovándose en nosotros el misterio de nuestra redención. Pero a pesar de las muchas maneras que se manifiesta el Señor estamos atónitos, por no decir que atontados, y no nos damos cuenta de todas las oportunidades que tenemos a diario para disfrutar de la verdadera presencia de Jesús en nuestra vida. Estamos siendo testigos de la resurrección de Cristo en cada acto de entrega y acogida que hacemos en nuestro día a día. Los matrimonios además tenemos aún más oportunidades, porque Cristo se hace presente continuamente en nuestro esposo, nos habla a través de la gracia que tenemos por el sacramento y se hace real en el amor que manifestamos y sentimos entre nosotros.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Iñigo: Marta, todavía me sigue costando ver cómo hemos cambiado y a veces echo de menos nuestra vida anterior.
Marta: ¿Y eso? Creo que estamos mejor que nunca.
Iñigo: Si, eso no te lo discuto. Pero a veces me cuesta ver todo lo que hemos dejado atrás después de nuestra conversión.
Marta: No lo veas como una carga, sino como una gracia que hemos recibido.
Iñigo: Pero me parece que renunciamos solo a lo que nos hacía disfrutar, aquello que hacíamos pensando en nosotros y en lo que, a nuestro criterio, nos parecía bien o mal, siempre que no hiciera daño a nadie.
Marta: Ya, pero recuerda también el vacío que nos dejaba y como íbamos buscando más y más sin que nada nos pareciera suficiente, hasta el punto de que nos dejaba cargo de conciencia porque sabíamos que había algo que no estábamos haciendo bien.
Iñigo: Tienes razón Marta, son solo recuerdos pensando que antes nunca renunciábamos a nada haciendo lo que nos apetecía en cada momento y dando la espalda a la gracia.
Marta: A mí también me pasa, pero el beneficio conseguido es tan grande que se me pasa enseguida.
Iñigo: A veces me cuesta creérmelo a pesar de todo lo bueno recibido.
Marta: Somos testigos de que el Señor ha actuado en nosotros y no podemos dejar de dar gracias por ello.
Iñigo: Así es, a pesar de mi torpeza cada vez veo más la gracia que nos ha dado el Señor a través de nuestro sacramento.
Marta: Solo podemos dar gracias al Señor por hacernos creer en todo lo que hemos recibido.

Madre,

Somos testigos de todo lo que hemos recibido de tu Hijo, ayúdanos a no tener miedo y creer en Su Resurrección a través de las obras que realiza en nosotros. ¡Cristo verdaderamente ha resucitado! Gloria a Dios.