Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 26 -16, 4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu
de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no os escandaliceis. Os excomulgarán
de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».
Sostenidos por el Espíritu Santo.
Jesús no promete a sus discípulos una vida fácil; al contrario, les advierte de incomprensiones, rechazos e incluso persecuciones. En la vida matrimonial ocurre algo parecido: amar de verdad, sostener un compromiso fiel en el tiempo, abrirse a la vida o vivir según valores cristianos no siempre será comprendido por el entorno. A veces habrá presión, críticas o soledad. Pero eso no significa que el camino esté equivocado, sino que está arraigado en una verdad más profunda. Aquí aparece una figura clave: el Paráclito, el Espíritu Santo. Este Espíritu se traduce en esa presencia discreta pero real que ayuda a
los esposos a recordar quiénes son, por qué se eligieron y qué promesa hicieron. Y nosotros los esposos debemos ser conscientes de que somos sostenidos por el Espíritu Santo y acudiendo a El nos ayudará a vivir: la paciencia en los conflictos, el perdón cuando duele, la fidelidad en lo pequeño, la capacidad de recomenzar… Los esposos se convierten así en testigos el uno para el otro y para los demás, no de un amor perfecto, sino de un amor sostenido.
Jesús también dice: “os lo he dicho para que no os escandalicéis”. En el matrimonio, esto es muy concreto: no escandalizarse de las dificultades, de las diferencias, de las heridas que inevitablemente aparecen. No idealizar el amor hasta el punto de romperlo cuando deja de ser fácil y recordar siempre que el amor verdadero pasa por pruebas.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Paloma: Oye, Alfonso… este Evangelio no es precisamente “romántico”, ¿eh? Habla de rechazo, de dificultades…
Alfonso: Ya… pero si lo piensas, se parece bastante a la vida real. No todo el mundo entiende nuestras decisiones… ni nuestro matrimonio.
Paloma: Eso es verdad. A veces parece que ir a contracorriente cansa. Pero me ha gustado eso del Espíritu… como una ayuda que no se ve, pero está.
Alfonso: Sí, como cuando discutimos y, en vez de seguir echando leña al fuego… algo nos frena.
Paloma: (sonríe) ¿“Algo”? Yo creo que tiene nombre… porque tú solito no te frenas mucho.
Alfonso: Bueno, bueno… y tú tampoco eres precisamente una santa en las discusiones.
Paloma: Touché. Pero también es verdad que ese “algo” nos recuerda por qué estamos juntos.
Alfonso: Y nos ayuda a no escandalizarnos… ni del otro, ni de nosotros mismos cuando fallamos.
Paloma: Eso es clave. Porque si esperáramos perfección… ya habríamos firmado el divorcio hace tiempo.
Alfonso: (ríe) Bueno: yo no, acuérdate de que la que querías separarte eras tú y yo no te lo iba a prohibir, siempre que me dejaras ir a vivir contigo y tu nueva pareja.. ja, ja. Pero menos mal que luego siempre te acuerdas de lo que nos prometimos.
Paloma: Y de que el amor también es aguantar, perdonar… y volver a empezar.
Alfonso: Exacto. Y que lo importante es sobrevivir a una discusión… y seguir queriéndose.o incluso quererse más.
Paloma: Eso ya es nivel experto. O nivel Espíritu Santo.
Alfonso: Entonces vamos bien… porque sin ayuda de arriba, lo nuestro no dura ni dos telediarios.
Paloma: ¿Dos? Qué optimista te veo hoy…
Madre,
Enséñanos a vivir nuestro amor con fidelidad y verdad, incluso cuando llegan las dificultades o la incomprensión. Benditas seas por siempre Madre.

