RETIRO MATRIMONIOS SALAMANCA 8 – 10 MAYO 2026

RETIRO MATRIMONIOS SALAMANCA 8 – 10 MAYO 2026

RETIRO PARA NOVIOS EN BARCELONA 10 – 12 ABRIL 2026

RETIRO PARA NOVIOS EN BARCELONA 10 – 12 ABRIL 2026

Siempre presente. Comentario para Matrimonios: Marcos 7, 24-30

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 24-30

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». Él le contestó: «Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

Siempre presente

Puede parecer en muchas ocasiones que el Señor pasa desapercibido o que no está presente en este o aquel momento e incluso le podemos echar en cara como permite cierto tipo de situaciones, pero realmente no es así, y cuando tenemos esas percepciones lo que nos está ocurriendo es que no aceptamos ni entendemos la voluntad Dios. Pero el Señor siempre está presente, a nuestro lado, incluso en esos momentos que no queremos que esté, pero está mucho más pendiente de nosotros de lo que nos podemos imaginar y solo nos acordamos de Él cuando vemos que por nosotros mismos no podemos o no entendemos. Como cambia la cosa cuando buscamos a Dios en todo momento, en lo que hacemos y dejamos de hacer, en lo bueno y en lo malo, siendo conscientes de la verdadera presencia del Señor en todo, unas veces para dar gracias y otras tantas para pedir perdón. Dios siempre está a nuestro lado, pero no le percibimos si nosotros no queremos, tenemos la libertad absoluta de querer o no querer y Él se manifiesta de muchas maneras y siempre depende de nosotros.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Valeria: Eduardo, ¿te has dado cuenta de lo a gusto que se está con Ángeles y David. La manera de hablarse, como se miran, la delicadeza de trato entre ellos y una infinida de detalles que se notan estando con ellos.
Eduardo: Si Valeria, como no lo voy a notar, es imposible no darse cuenta, lo contrario que tú y yo, que siempre estamos a ver quién puede más.
Valeria: Como se nota que tienen a Dios en su vida y en su matrimonio, le buscan en todo, aceptan su voluntad y lo ponen en práctica manifestándole a través de su amor.
Eduardo: La verdad es que podríamos intentarlo tú y yo, ¿qué diferencia hay entre ellos y nosotros? Solo que no queremos aceptar que Dios está en nosotros y lo manifestamos intentando dominarnos el uno al otro.
Valeria: Cuanta razón tienes Eduardo, vamos a intentarlo. Ya sabemos que la solución no está en tener la razón sino en confiar en el Señor sabiendo que está en nosotros.
Eduardo: Y que mejor manera de empezar que pidiéndote perdón. Perdóname querida Valeria, he sido un egoísta contigo imponiéndote mi criterio y evitando reconocer mis debilidades, haciéndome el fuerte a base de hacerte daño.
Valeria: Gracias Eduardo, eres un regalo y no he querido verlo pensando que tenías que estar siempre a mi servicio en todo y que tenían que ser las cosas como yo digo. Perdóname por no haber sabido ver el gran hombre que eres.
Eduardo: Tu sí que eres grande, eres la esposa más maravillosa del mundo.
Valeria: Vamos a por todas. Ahora que hemos conseguido echar el demonio de nuestro amor propio, te parece que empecemos por ir juntos a misa para dar gracias a Dios por nuestro matrimonio.

Madre:

Ayúdanos a tener siempre presente a tu Hijo a través de nuestro esposo. Bendito sea Dios.

¡Atentos! Comentario para matrimonios: Marcos 7, 14-23

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,14-23

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.
Él les dijo:
«¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina».
(Con esto declaraba puros todos los alimentos).
Y siguió:
«Lo que sale de dentro, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

¡Atentos!

Qué bueno es el Señor que nos ilumina en este evangelio y nos enseña dónde tenemos que poner la mirada, porque podemos pasarnos la vida con la mala costumbre de buscar fuera la causa o los causantes de nuestros  males. “Si mi esposo cambiase…”, “es que mi jefe…”, “este niño rebelde me saca de mis casillas”, “la culpa es de…”, “si no me hubiera dicho…”. Y sin darnos cuenta, vamos colocando el origen de nuestro malestar, de nuestras reacciones, de nuestra falta de amor, en algo o en alguien exterior.
El Señor viene hoy a decirnos dónde tenemos que poner la mirada. ¡Atentos esposos!, porque es fácil poner la mirada en el mal del otro o en las circunstancias de fuera y pasar por alto lo que está sucediendo en mi corazón. Quizá no tengo una mala palabra con mi esposo, pero le juzgo en mi interior. Y ahí empieza a crecer el germen del mal en mi corazón. Puede ser algo pequeño, pero tanto el bien como el mal empiezan siendo algo pequeño, una semillita que acaba haciéndose grande. Por tanto, ¡atentos al corazón! ¿qué pienso?, ¿qué deseo?, ¿cuáles son mis intenciones? porque puede que el vaso por fuera sea muy bonito y parezca muy limpio, pero por dentro ha empezado a germinar la suciedad.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

(Pepe y Cristina después de rezar este evangelio comentan entre ellos)
Cristina: ¿Sabes de qué me he dado cuenta Pepe? Ayer cuando llegaste del trabajo te hablé mal y tuve un mal gesto contigo que nos llevó a un silencio y a una indiferencia hasta esta mañana. Es verdad que estaba muy cansada de todo el trabajo en la oficina y toda la tarde con los niños… Pero he visto que no era el cansancio lo que nos distanció. El cansancio lo ha dificultado más, pero lo que ha roto la comunión entre nosotros ha sido la indiferencia y el reproche que salió de mi corazón.
Pepe: Ya… yo también me he dado cuenta de algo. He estado ayudando al nuevo compañero que ha venido a la oficina, aparentemente mi intención era buena, pero en el fondo buscaba quedar bien con él, demostrar todos mis conocimientos y que todos los demás pensaran que soy un buen tipo, generoso, amable… En fin, que no actué solo por ayudarle, se me coló la vanagloria.
Cristina: Creo que el hecho de darnos cuenta es una gracia de Dios. Voy a estar vigilante, para ver qué sale de mi corazón cuando algo no me gusta o me molesta.
Pepe: A mí esto me lleva a darme cuenta de mi miseria, y así poder entregársela al Señor para que cambie mi corazón. ¡Cuánto le necesitamos!
Cristina: Vamos a dar gracias a Dios por mostrarnos la verdad de nuestro corazón y mañana mismo nos vamos a confesar, ¿te parece?

Madre,

Ayúdanos a no excusarnos y a reconocer humildemente nuestra miseria con un corazón contrito y humillado. ¡Bendita y alabada seas por siempre!

¿Cuál es tu corbán? Comentario para Matrimonios: Marcos 7, 1-13

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 1-13

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos». Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

¿Cuál es tu corbán?

Dios no quiere un cumplimiento frío de leyes, Dios quiere tu corazón. «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí». Y eso es doloroso para Dios, porque Él no nos creó para la distancia, sino para la unión. Dios quiere tu corazón pegado al suyo, no tus obras separadas de Él. La santidad no es una carrera hacia la perfección externa o una suma de normas cumplidas, es una llamada de Dios a vivir unidos a Él en una relación viva y ardiente de amor. Pero cuánto nos cuesta darnos cuenta que esto va de amar, no de hacer. Y entonces lo pervertimos todo: desordenamos el amor, ponemos el acento en la obra y no en el corazón, y llegamos a usar la “ley” como coartada para no amar. Así nos separamos de Dios creyendo (qué engaño tan grande), que le estamos sirviendo. Pero Dios no quiere siervos ocupados y lejanos: quiere amigos. “Ya no os llamo siervos, os llamo amigos”. Quiere intimidad, quiere trato constante, quiere un corazón que repose en Él. No le interesa tu servicio si no nace del amor. Y estad atentos, porque esta misma mentira entra con fuerza en el matrimonio. Fabricamos nuestros “corbán” particulares, tan piadosos, tan razonables, tan justificables, que nos impiden amar de verdad y construir una comunión real: “Los niños me necesitan más que tú”, “Tengo que atender a mis padres”, «En la parroquia hay mucho que hacer”, “Mi amiga tiene un problema”. Todo es bueno. Todo es necesario. Pero cuando todo se pone siempre por delante del esposo, no construyo el amor de comunión que tanto anhelo. Al final dejamos de acoger el corazón de aquel a quien se lo entregamos en alianza, y dejamos también de ofrecer el nuestro. Entonces el amor primero queda relegado, marchitado, y puede escucharse con dolor esta sentencia: “Esta esposa, este esposo, me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Ramón: Lola, ¿tú me quieres?
Lola: Ramón hijo, después de tantos años juntos qué preguntas me haces.
Ramón: Ya bueno, pues dime…
Lola: Hijo pues ¿no me casé contigo?
Ramón: Ya y yo contigo, pero ¿me quieres?
Lola: Qué manía…pues ¿no hemos tenido dos hijos?, ¿no te plancho tus camisas?, ¿no te hago la comida?, ¿no te compro yo la ropa?
Ramón: Ya, pero ¿me quieres?

Madre,

Enséñanos a amar a Jesús como Él desea ser amado. ¡Alabados sean Jesús y María!