RETIRO MATRIMONIOS ALICANTE  20 – 22 MARZO 2026

RETIRO MATRIMONIOS ALICANTE  20 – 22 MARZO 2026

Dar la vida. Comentario para matrimonios: Marcos 6, 14-29

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 14-29

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey de Herodes oyó hablar de él.
Unos decían:
«Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Otros decían:
«Es Elías».
Otros:
«Es un profeta como los antiguos».
Herodes, al oírlo, decía:
«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

Dar la vida.

Hoy vemos a Juan cómo se convierte en el primer mártir por defender la Verdad, la única verdad que es la Verdad de Dios sobre el matrimonio. Y vemos que donde no hay verdad, entra el pecado, y un pecado lleva al otro, como un dominó donde la primera pieza desencadena que la siguiente caiga y así sucesivamente. Porque en Herodes no está la verdad, vive en la mentira y el engaño, casado con la mujer de su hermano, y esto le lleva a la soberbia de no quedar mal delante de los convidados y esto a su vez le lleva al asesinato…
Y es que cuando rompemos los planes que Dios tiene para nosotros nos lleva a una espiral destructiva en la que puede resultar difícil salir de ella si no contamos con Dios.
El Señor nos muestra la Verdad, necesitamos humildad y vivir en verdad, reconocer nuestras limitaciones y nuestras ofensas a Dios y a mi esposa para poder restablecer la comunión con Él y con mi esposa.
Y así, hoy nos preguntamos:
¿Cuántas veces fallo en mi alianza con Dios y no valoro lo suficiente a mi cónyuge? ¿Soy fiel en la adversidad, o sólo en la prosperidad? ¿Amo a mi esposo como Dios quiere que le ame, o sólo como a mí me viene bien?
Juan dio su vida por defender el matrimonio, y yo…
¿Cómo estoy dando la vida por mi esposo en lo pequeño de cada día a través del tiempo, de la escucha, la paciencia, la fidelidad?
Y cuando hay dificultades ¿lucho por mi matrimonio o busco mi comodidad con atajos que eviten el esfuerzo y la lucha?
¿Estoy dando la vida por defender algo tan sagrado como mi matrimonio?
¿Me estoy entregando por completo?

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Almu: Llevo un día horroroso… en cuanto llegue Carlos cenamos y a la cama.
Carlos: Almu, ¡ya estoy en casa! He quedado a tomar unas cañas en el bar de abajo, y después irnos todos a ver el fútbol y cenar por ahí, ¿nos vamos?
Almu: Carlos, estoy muy muy cansada… ¡ni en broma!
Carlos: Ya estás otra vez con los mismo, que si cansada, que si el trabajo… de verdad me he casado con el trabajo de mi mujer…
Almu: ¡Encima de que trabajo sin parar para tener unas vacaciones dignas! ¡vete a la porra! anda y vete tú solo, estoy mejor yo sola en casa.
Carlos: Pues si, ¡me voy!
De camino, Carlos ve que su parroquia está abierta, y ahí en su corazón contrito el Señor actúa… le muestra cómo él se ha ido alejando de Almu poco a poco, una distancia cada vez más grande le separaba de Almu, y le recuerda que con la humildad el Señor puede hacer todo. Así que Carlos decide volver a casa y cancelar los planes y pedir perdón.
Carlos: Almu ya estoy en casa, perdóname porque llevo una temporada que no me paro a atenderte.
Almu: No, perdóname tú, que llevo semanas con mucho trabajo y otra vez vuelvo a poner mi trabajo por encima de todo.
Carlos: ¿Te parece si hago la cena y cenamos la crema que te gusta, y después hacemos oración?
Almu: Es un planazo Carlos. Doy muchas gracias a Dios por tu humildad.
Carlos: Y yo por acogerme siempre.

Madre,

Que como tú, hagamos vida que en nuestro sacramento está el Señor, y tengamos muy presente que queriendo a mi esposo le quiero a Él. ¡Alabado sea el Señor!

Es Jesús quien llama. Comentario para matrimonios: Marcos 6, 7-13

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Evangelio del día

 

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos.
Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. y decía:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Es Jesús quien llama.

Es Jesús quien llama, envía, da autoridad y los discípulos predican, echan demonios, ungen y curan. Pero no son ellos quienes lo hacen, es Jesús. Suyo es todo el poder. Él es la Palabra, Él quien echa demonios y quien cura.
Qué importante es saber que la iniciativa es siempre de Dios. Él miró la humildad de su esclava. Para que Él pueda obrar en nosotros, en nuestro matrimonio, en la misión … necesita nuestra humildad, nuestro sí y que seamos conscientes de nuestra nada.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

(El domingo, después de haber sido custodios en un retiro de Proyecto Amor Conyugal)
Santiago: Hoy el Señor me ha puesto en verdad. Durante el retiro ha habido varios momentos en los que me he sentido importante, protagonista. Me he vanagloriado interiormente, apropiándome de la gloria que solo corresponde a Dios.
Mati: Bueno, pero es normal que seas consciente de tu entrega y de los frutos que esto produce en otros matrimonios.
Santiago: Sí, pero yo se lo que ha pasado en mi corazón. Me he apropiado de parte de lo que sólo corresponde al Señor. Y me he sabido ladrón, he sentido una gran vergüenza y dolor, y después una gran alegría de haberme visto tan poca cosa.
Mati: ¿Quieres que recemos el Magnificat?
Santiago: Siiii. Lo necesito.
Santiago y Mati: Proclama mi alma la grandeza del Señor …..

Madre,

No permitas en mí ninguna vanagloria, ponme en verdad para que sepa que Él es el Señor. Bendito y alabado sea el Señor por siempre.

Amar en silencio. Comentario para matrimonios: Mateo 6, 1-6

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
Y se escandalizaban a cuenta de él.
Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Amar en silencio.

Jesús, ¿cómo es que se sorprenden en Nazaret de tu sabiduría?, ¿es que en toda tu vida ahí no te conocieron? Seguro que pasaste desapercibido, haciendo el bien sin ningún protagonismo. En una entrega amorosa pero silenciosa, en lo pequeño, en esos detalles que sólo quien los recibe se da cuenta. Y a veces ni el que los recibe. Desde entonces llevas casi 2.000 años “escondido” en la Eucaristía. Amando, entregándote en cada segundo, pero en silencio.
¿Amo yo así?, ¿me entrego así? Sin que se note, sólo por tu Amor, sólo por el amor a mi cónyuge, sólo por el amor a los demás, por hacerles la vida mejor, aunque no se me agradezca… Así quieres que ame, Señor.
Me parece imposible. Me cuesta amar y cuando lo consigo quiero que se note. Y Tú me dices que con que Tú lo veas basta. Que ahí es donde más valor tiene. Sé que con mis fuerzas es imposible.
Entonces escucho esta frase «no pudo hacer milagros por su falta de fe». ¡Ay! A ver si no puedes hacer ese milagro en mi corazón por mi falta de fe. Jesús, auméntame la fe. Y sé que me dices: “Haz más oración y confía en Mí”.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Jesús: ¡No puedo más!, ¡estoy harto! ¿De qué sirven mi oración, mis sacrificios, mi entrega? No cambio ni veo que cambies. ¡Me duele tanto cuando me hablas así!
Myriam: Perdona, Jesús, no te enfades. Lo siento mucho. Estoy intentando vencer mi ira pero a veces sigo cayendo. Yo sí veo tus progresos. ¡Claro que te está cambiando la oración! Estás más alegre, más amable, veo tu lucha, esos silencios donde antes saltabas,… ¡Estoy tan agradecida a Dios! Estás siendo muy perseverante y está cambiando tu corazón.
Jesús: Myriam, ¡doy tantas gracias a Dios por ti! Perdóname. Yo también noto tu lucha, tantas veces que te callas amando en silencio. Me sé muy débil y me da rabia. Pero sé que en esa debilidad el Señor quiere hacer su obra. Por favor, perdóname y sigue tirando de mí que sabes que me cuesta. Te necesito.
Myriam: Y yo a ti. El Señor quiere hacer una gran obra en nuestro matrimonio. Ha entregado su vida para ello. Pero necesita nuestro sí en forma de perseverar en la oración, en los sacramentos, en los sacrificios de entrega por amor. Ahí debemos ayudarnos para seguir a tope. Él hará el resto. ¡Qué grande es el Señor!

Madre,

Enséñanos a amar como tú amas. Sin ruido. En todo. Llévanos a tu Hijo. ¡Bendito y alabado sea el Señor!

¿Tienes fe? Comentario para Matrimonios: Marcos 5, 21-43

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 21-43

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».
Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.
Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con solo tocarle el manto curaré».
Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente y preguntaba: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaban: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»»
Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad.
Él le dice: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe».
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentran el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. y después de entrar les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.
Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

¿Tienes fe?

En este pasaje podemos contemplar dos sucesos o milagros, pero los une una cosa: la fe. Primero, la hemorroisa, que “solo” quería tocar el manto, ella creía en Jesús y confiaba en su poder sanador y, segundo, Jairo, que fue a buscar a Jesús porque sabía que solo Él podía lograr la curación de su hija.
Para que nuestra fe sea efectiva y no sucumbamos a las tentaciones es necesario que estemos muy cerca del Señor, salir a su encuentro, querer tocar Su manto, que nos dé Su mano, pero… ¿cómo se hace esto? Pues estando en presencia de Dios; en la Eucaristía, en la oración, hagamos presente al Señor en nuestro matrimonio para que sane todo aquello que nosotros no somos capaces de sanar, de perdonar, todo lo que no nos deja avanzar, pero lo más importante es que debemos creer que Él lo hace posible.
Dios es nuestro Padre y le agrada enormemente que le pidamos ayuda, está deseando que se la pidamos, por ese motivo pregunta quién le ha tocado el manto, porque no quiere que vayamos por detrás ni que nos sintamos avergonzados, sino que nos acerquemos a Él para pedirle Su auxilio, que le miremos a los ojos y así, de tú a tú, le hablemos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Alberto: Nuria, para este próximo retiro nos han encomendado una serie de tareas que creo que no seremos capaces de llevar a cabo… no estamos preparados, creo que hacen falta una serie de habilidades que nosotros no tenemos.
Nuria: Tienes razón Alberto, justo yo estaba pensando lo mismo.
Alberto: ¿Te parece entonces que les digamos que mejor busquen a otro matrimonio para hacerlas?
Nuria: Vamos a hacer algo mejor: vamos a ir esta tarde ante el Santísimo y se lo vamos a decir a Jesús, le vamos a decir lo que ya sabe, que somos imperfectos, que no somos capaces y que dejamos en Sus manos el hacer o no todo esto que se nos ha encomendado.
(Después del retiro y habiendo realizado todas las tareas)
Alberto: ¡Cuánta razón tenías Nuria! ¡Ha sido un milagro! ¿Has visto qué bien ha salido todo? A pesar de nuestra torpeza y nuestra debilidad, los frutos han sido impresionantes. Realmente, no hay como ir con fe y abandonarse en las manos del Señor para que Él haga Su obra.

Madre,

Qué afortunados somos al poder sostenernos y confiar siempre en el Señor como Tú lo hiciste.
¡Sea por siempre bendito y alabado!