Dichosos vosotros. Comentario para matrimonios: Juan 13, 16-20

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 16-20

Cuando Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».

Dichosos vosotros.

Los matrimonios que hemos hecho el retiro de Proyecto Amor Conyugal y asistimos a las catequesis de san Juan Pablo II sabemos cómo pensó Dios el matrimonio, y en este evangelio parece que Jesús nos dice: queridos esposos, sabéis cómo pensó mi Padre el matrimonio, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.
Pero solos no podemos, sin Él no podemos hacer nada; porque por nuestra naturaleza caída lo que nos sale de natural es querer ser servidos, pelear por tener razón, intentar dominar al otro, que el otro cambie.
No traicionemos al que comparte el pan con nosotros, al esposo; y hagamos como Jesús: lavémosle los pies entregándonos en cada pequeño detalle del día. Es a Él a quien se lo hacemos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Pedro: Estrella, creo que hoy me puse por encima de ti…
Estrella: Si, pero yo también quise tener razón en vez de servirte.
Pedro: Y Jesús habla justo de eso, de ponerse a los pies del otro.
Estrella: Sí, y dice que seremos dichosos si lo ponemos en práctica
Pedro: A veces siento que doy más que tú y eso me envenena …
Estrella: Me pasa lo mismo, yo también lo siento. Y creo que esa es la trampa, quedarnos en lo que sentimos.
Pedro: Que importante es confiar y recibirnos como un don de Dios para ayudarnos el uno al otro a ser santos. Purificar lo feo que sentimos, llenando nuestro corazón de bendición.
Estrella: Incluso cuando fallamos… seguir eligiéndonos. Es maravilloso elegir amar. Necesitamos su ayuda, ¿quieres que recemos un rato juntos este evangelio?
Pedro: Siiiii

Madre,

Dichosa tú que pusiste en práctica todas las enseñanzas del Padre. En tu Corazón entramos para que nos enseñes.

RETIRO MATRIMONIOS BILBAO – AMOREBIETA  26 – 28 JUNIO 2026

RETIRO MATRIMONIOS BILBAO – AMOREBIETA  26 – 28 JUNIO 2026

RETIRO PARA NOVIOS EN BUENOS AIRES 5 – 7 JUNIO 2026

RETIRO PARA NOVIOS EN BUENOS AIRES 5 – 7 JUNIO 2026

RETIRO MATRIMONIOS ASTURIAS (CON NIÑOS)  19 – 21 JUNIO 2026

RETIRO MATRIMONIOS ASTURIAS (CON NIÑOS)  19 – 21 JUNIO 2026

Te entrego todo. Comentario para matrimonios: Mateo 11, 25-30

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Te entrego todo, confío en Ti.

Mi buen Jesús, estoy cansado. Y agobiado. Me superan muchas cosas. Hay tantas que no comprendo. Muchas me duelen, me cuesta aceptarlas, me parecen injustas. Y hay un montón de ocasiones en las que no consigo amar, disculpar,… Me rebelo, me enfado.
Tú me dices que para solucionarlo vaya a ti. Y que coja tu yugo. ¿El yugo, lo de las mulas? Me dices que sí, porque el yugo nos hace que vayamos juntos contigo. Con el yugo no nos separamos de ti y la mayor parte del peso lo llevas Tú. Pero me tengo que dejar llevar.
Y me dices que aprenda de Ti, que eres manso y humilde. ¿Para aliviarme de estos agobios tengo que ser humilde? También me dices que sí. Que estoy agobiado porque pienso demasiado en mí, en lo que necesito, en lo que me hacen, en lo que me merezco… Me dices que deje de mirarme el ombligo y te mire sólo a Ti. Tú te entregas sin pedir nada a cambio. Tú disculpas, acoges, miras el sufrimiento de los demás en lugar del tuyo. Y confías totalmente en tu Padre.
Señor, ayúdame a dejar de mirarme y a mirarte a ti. Mirarte a ti en el prójimo. Y confiarte todo a ti. Yo me entrego y lo demás lo dejo en Tus Manos.
Muchas gracias, mi Jesús.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

María: Estoy agotada. No puedo más. Además, llevas unos días que no paras de quejarte de tu trabajo. Yo también tengo mil problemas.
Santiago: ¿Pero no te puedes poner en mi lugar? No me sale nada.
María: ¿Y tú me preguntas por mis cosas?, ¿o sólo te preocupas por las tuyas? Yo también tengo días duros de trabajo ¿sabes?
Tras orarlo, poniéndolo en manos del Señor.
Santiago: María, perdóname. Jesús, ante nuestros agobios, nos dice que seamos humildes. Y me he dado cuenta que no lo estaba siendo. Que miro mis problemas como si fueran los mayores del mundo. Sólo me he estado mirando a mí mismo. Desconfío, no me fio de nadie. Cristo quiere que me ponga en verdad y que confíe en Él. Que haga lo que esté en mi mano y el resto lo deje en las Suyas.
María: Perdóname tú también. Sufro cuando te veo mal. Por favor, descansa en el Señor y en mí.
Santiago: Sí. Yo no sé sólo. Me voy a poner totalmente en manos del Señor. Y eso es ponerme en tus manos. Te voy a escuchar de verdad. Sé que si te escucho y hago lo que me dices, el Señor podrá hacer su obra en nosotros. En casa voy a empezar por estar sólo pendiente de ti. Que el Señor se ocupe de donde yo no llego.

Madre,

Ayúdame a crecer en humildad. Que deje de mirarme a mí mismo y te mire a Ti y a Tu Hijo, modelos de humildad. Muchas gracias, Madre. ¡Bendito y alabado sea Dios!