Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 52-59
En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.
Jesús se queda con nosotros.
En la Eucaristía Jesús está realmente presente, Su Cuerpo, Su Sangre, Su Alma y Su Divinidad. Es el mismo Jesús que nació en Belén, que predicó en Galilea, que padeció, murió y resucitó en Jerusalén. Pan Vivo bajado del Cielo que me espera, que nos espera para saciar Su Sed de Amor. ¿Qué me impide estar con Él? Está claro que mi esposo, mis hijos, mis padres y el trabajo son deberes de estado que no puedo descuidar. Pero ¿Y el resto del tiempo? Mis aficiones, mis series, mi descanso, mi, mi… ¿Dónde queda el Señor que ha dado su vida por mí? Siendo conscientes de ello ¡Esposos! acudamos más a menudo a la Eucaristía, a la Adoración, a rezar ante el Sagrario, nos jugamos la Vida Eterna.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Marta: Hola Carlos ¿qué tal el día?
Carlos: Hola cariño, pues agotado. He tenido reunión tras reunión y no me ha dado tiempo casi ni a comer.
Marta: Uf! Vaya tela. Yo hoy he acabado antes y he podido estar con los niños ayudándoles con la tarea. Hace un ratito que mi madre los ha recogido y se los ha llevado al parque a dar un paseo.
Carlos: ¡Ay! Pues podemos aprovechar este ratito para ir a la Eucaristía, esta mañana no me ha dado tiempo porque me ha pillado un atasco tremendo.
Marta: ¿A Misa? Pero Carlos, si no es Domingo. Ya sabes que me parece estupendo que vayas todos los días que puedas, pero hoy te estaba esperando para irnos de compras. Hace mucho que no vamos juntos, y sabes que me encanta.
Carlos: ¿Te parece bien que intentemos hacer las dos cosas? Vamos a Misa a la parroquia, que está cerquita, y al acabar nos llegamos al centro comercial que está al lado.
Marta: Bueno, vale, pero luego no vayamos con prisa ¿de acuerdo?
Carlos: Me parece bien, estaré ahí contigo todo el rato que necesites.
(Después de la Misa)
Marta: Cariño, vámonos al parque a dar un paseito con los niños, ahora mismo tengo el corazón llenito del Señor y solo quiero estar con vosotros.
Carlos: Gracias, Señor, gracias Marta. No hay un plan mejor.
Madre,
Ayúdanos a que seamos cada vez más conscientes de que Tu Hijo nos espera en la Eucaristía. Es el mismo Niño Jesús que Tú acunaste en tus brazos y que acostaste en el pesebre, ofreciéndolo como alimento para nuestra alma. ¡Gracias bendita Madre!




Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la
Proyecto Amor Conyugal con la colaboración de Catedral de San Fernando de Maldonado,