Alegría que trasciende. Comentario para matrimonios: Juan 16, 20-23a

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 20-23a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.
También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».

Alegría que trasciende.

Hay momentos en el matrimonio en los que parece que todo pesa: incomprensiones, cansancio, heridas que no terminan de cerrar, luchas con los hijos, problemas económicos, o la sensación de que la relación entre los esposos «se ha enfriado». Y mientras tanto, “el mundo estará alegre”, porque el mundo propone soluciones rápidas: huir, buscarse a uno mismo, dejar de sufrir. Pero Cristo hoy nos dice algo revolucionario: la tristeza vivida con Él ¡se transformará en alegría!
Jesús pone el ejemplo de la mujer que da a luz. El dolor no desaparece por arte de magia, pero adquiere sentido porque está dando vida.
Así también en el matrimonio: cada renuncia, cada perdón, cada acto de entrega que cuesta, es un “dar a luz” al amor verdadero. Y después llega una alegría más profunda que la emoción pasajera.
Cuando los esposos permanecemos unidos en medio del sufrimiento, Cristo vuelve a hacerse presente entre nosotros. Entonces el corazón se llena de una alegría que nadie puede quitar, porque no depende de que todo vaya bien, sino de saberse amados por Él.
Hoy el Señor nos invita a no desesperar en los momentos de dificultad. Si permanecemos unidos a Cristo y entre nosotros, el dolor puede convertirse en vida nueva.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Domingo: Últimamente siento que todo nos cuesta muchísimo… Hablamos y terminamos discutiendo, los niños nos agotan, y parece que nunca tenemos un momento de paz.
Raquel: Yo también tengo la misma sensación… Y a veces me da tristeza pensar que antes todo era más fácil entre nosotros. Pero es lo primero que me viene. porque luego me acuerdo del Evangelio de hoy… lo de la mujer que da a luz…
Domingo: Sí… Que el dolor tiene sentido porque está naciendo una vida nueva.
Raquel: Exacto. Y pensaba que quizá Dios está actuando en nosotros aunque ahora no lo veamos. Tal vez nos está enseñando a querernos de verdad, no solo cuando todo es fácil.
Domingo: Ahora que lo dices… ¿Sabes qué? Cuando rezamos juntos, aunque hayamos tenido un mal día, siento paz. Cómo una alegría especial.
Raquel: Sí, a mí también me pasa lo mismo. ¡Qué alegría saber que Dios está con nosotros!

Madre,

Llévanos bajo tu manto siempre donde está hijo. ¡Alabado sea el Señor!

Permanecer en Jesús. Comentario para matrimonios: Juan 15, 9-17

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan (15, 9-17)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Permanecer en Jesús.

Jesús, te hiciste hombre por amor. Viviste en pobreza, en obediencia por amor. Nos diste a conocer al Padre por amor. Sanaste al herido, confortaste al afligido, resucitaste al muerto por amor. Sufriste tu pasión por amor, moriste en la cruz por amor. Resucitaste para darnos la vida eterna, por amor. Todo lo hiciste por amor porque Tú eres el Amor.
Nos has amado como el Padre te amó. Y nos enseñas que es así cómo nosotros debemos amarnos los esposos, siempre, en cualquier circunstancia.
¡Pero que locura! ¿Cómo voy yo a amar así? Yo no puedo, pero Tú sí. Tú puedes amar así y yo contigo, con Tu Amor, también puedo. Tengo que permanecer en Ti, vivir en tu Sagrado Corazón. Así podré. Así todo lo puedo porque eres Tú quien vivirá en mí. Y seremos uno, como el Padre y Tú sois uno en el Amor del Espíritu Santo. ¡Querido Jesús no permitas que me aparte nunca de Ti!

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Clara: ¿Verdad que nos encanta cuando nos dicen que nuestro hijo Pablo es igual que tú?
Javier: No sé por qué me preguntas eso, pero la respuesta es sí. Me encanta, me hace sentirme orgulloso.
Clara: Te lo digo porque hoy me he dado cuenta que a Dios, que es nuestro Padre, le pasa lo mismo. Se pone súper contento cuando nos parecemos a Él.
Javier: Ya, pero eso es difícil, porque Él es Dios, y nosotros tenemos concupiscencia y pecado.
Clara: Si, pero por eso, como nos conoce y nos quiere tanto, quiere darnos su Amor divino para que lo podamos mostrar al mundo.
Javier: ¡Que pasada! Jesús quiere que vivamos en Él. ¡Es para volverse locos de amor!

Madre,

gracias por darnos a Jesús. Enséñanos a vivir en Él como tú. Cumpliendo siempre la voluntad del Padre. ¡Bendita seas, Madre!

PEREGRINACION A FATIMA “PROYECTO AMOR CONYUGAL” 04-06 SEPTIEMBRE 2026

PEREGRINACION A FATIMA “PROYECTO AMOR CONYUGAL” 04-06 SEPTIEMBRE 2026

 

Queridos matrimonios,

Proyecto Amor Conyugal organiza un año más la peregrinación anual a Fátima, que este año tendrá lugar el fin de semana del 4 al 6 de septiembre de 2026.
Nos acompañarán como todos los años José Luis y Magüi.
La Peregrinación está abierta a todos los matrimonios y familias de cualquier parte del mundo que quieran venir.

Check-in: viernes 4 septiembre a las 15.00h (horario portugués).
Llegada de cada familia en coches particulares.

Check-out: domingo 6 septiembre 2026 sobre las 15.00h (después de comer).

Precio: 145€ por adulto y 75€ niños hasta 12 años.
El precio incluye

  • 2 noches en hotel en régimen de pensión completa (cena de viernes a comida de domingo, sin bebidas extra).
  • Entradas a los distintos encuentros en las salas alquiladas del Santuario.
  • Equipo de monitores que cuidarán de nuestros hijos (desde 3 años, sin pañales, hasta 14 años incluidos) en dos momentos de la peregrinación que serán sólo para matrimonios.

El plazo de INSCRIPCIÓN se abrirá el próximo 24 de junio de 2026 a las 20.00h (hora peninsular española)

Una vez inscritos, se enviará un email con las instrucciones de pago para la confirmación de la  inscripción. Una vez realizado el pago, se enviará un email con el hotel que se os asigne en Fátima.

NOTAS IMPORTANTES:
1. Por motivos de aforo de las salas, no podremos admitir a nadie que no esté inscrito en la peregrinación.
2. Para la confirmación y asignación de hoteles se tendrá cuenta el orden de inscripción.
3. A partir del 15 de agosto, en caso de causar baja por cualquier motivo no se tendrá derecho a la devolución de las cantidades abonadas.

Accede a la inscripción AQUÍ

De tu Mano, Madre. Comentario para matrimonios: Juan 16, 12-15

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

De tu Mano, Madre.

Señor, hoy especialmente vamos de la Mano de Tu Madre a conoceros más.
En estas palabras nos dices que el Espíritu nos guiará a la verdad. Y dices que no hablará por cuenta propia. ¿Es el Espíritu Santo y no habla en cuenta propia? Luego comentas que todo lo que tiene el Padre es tuyo. ¿Dios Padre no tiene nada suyo? Y en muchas ocasiones nos dices que Tú no haces tu Voluntad sino la del Padre.
Vosotros, la Trinidad, que sois Dios, nunca pensáis en vosotros mismos. Sólo en hacer la voluntad del Otro. Sólo en entregaros, en amar.
Y yo, que soy tan, tan pequeño a vuestro lado, cuántas veces pienso en hacer mi voluntad, en que tengo razón. Claro, sin vuestra Luz, no veo. Y me miro a mí mismo. Y entonces me pierdo.
Señor, que haga como vosotros, que sólo piense en hacer vuestra Voluntad, que huya de la mía, y que sólo viva para entregarme.
Como hacías Tú, Madre. Que te sabías tan pequeña, la esclava del Señor. Y así fuiste la Llena de Gracia. Un día como hoy, un 13 de mayo, bajaste del Cielo para recordamos que miremos a Tu Hijo, a Cristo Eucaristía, que debía ser el centro de nuestra vida. Y a llamarnos con urgencia a un camino de conversión a través de la oración y la penitencia.
¡Gracias, Madre, llévanos de Tu Mano!

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Andrés: ¿Sabes qué día es hoy? ¡13 de mayo! Cuánto nos quiere Dios que mandó a su Hijo para salvarnos y revelarnos su infinito amor y luego a su Madre para recordarnos el camino.
María: Hoy es un día para rezar especialmente el mensaje de nuestra Madre en Fátima. Veía lo que se nos venía encima en un mundo sin Dios. Sin Dios estamos perdidos, sólo nos centramos en nosotros mismos, vivimos de cara a la galería y ya no sólo es que no seamos felices, es que cuánta infelicidad provocamos a nuestro alrededor.
Andrés: Sí. Y nuestra Madre, con esa delicadeza tan suya, no urge a volver a mirar a su Hijo, a poner en el centro de nuestro día a la Eucaristía. Ahí está Dios, que se ha sacrificado por nosotros, dándonos la vida, dándonos su Cuerpo cada día.
María: Y nos urge a la conversión de nuestro corazón, lo que sólo se puede hacer con un camino de oración y penitencia. Cómo suena esto a Proyecto Amor Conyugal: Cristo en el centro, de la mano de María, perseverando en un camino de oración y sacrificios y de purificación del corazón.
Andrés: ¡Claro, como que en Fátima y gracias a nuestra Madre empezó todo!

Madre,

mil gracias por llevarnos a tu Hijo. Por favor, que te hagamos caso. No hay tiempo que perder. Ayúdanos a perseverar con determinación. ¡Bendito y alabado sea Dios!

El Paráclito. Comentario para Matrimonios: Juan 16, 5-11

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 5-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.
Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

El Paráclito.

Jesús no nos deja solos, sino que viene a habitar en nosotros de un modo más profundo, centrando nuestra atención en la figura del Paráclito
Esto nos ayuda a reflexionar… ¿Qué haríamos nosotros sin el Espíritu Santo? ¿Qué sería de nuestro Amor Conyugal sin Él? El Amor del Padre al Hijo y del Hijo hacia el Padre es el Espíritu Santo y nos ha sido regalado para que podamos llegar a ese amor de plenitud, semejantes a la Santísima Trinidad, que es el mayor regalo que el Señor nos podía otorgar.
Esa comunión perfecta a la que debemos aspirar, esa unión espiritual entre los esposos, sólo podemos alcanzarla por medio del Paráclito, ya que la unión carnal, por más que nos unamos, no consigue unir más que nuestros cuerpos, pero, por medio del Espíritu Santo, podemos alcanzar la unión completa en el matrimonio a través de la oración, desnudando nuestra alma y mostrándola verdaderamente a nuestro cónyuge, construyendo una intimidad común.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Maite: ¡Ay Mín!, cuántas gracias le doy al Señor por estos años de matrimonio junto a ti.
Fermín: Realmente el Señor nos ha permitido tener una familia preciosa y construir un matrimonio sobre roca, una comunión sobrenatural que jamás hubiera podido imaginar.
Maite: Sí, a base de mucho sacrificio y muchísima oración, tanto personal como conyugal, que nos ha enseñado a conocer nuestras almas de un modo insospechado.
Fermín: Maite, doy gracias a Dios porque estás a mi lado cada día y sé que cada día eliges amarme más, en cada gesto, en cada mirada, en cada acto de entrega, en cada sonrisa que me dedicas…
Maite: ¿Cómo no te voy a querer más cada día? Eres el regalo más grande que el Señor me ha hecho y en cada oración que hacemos ¡me voy enamorando aún más! Cada día es una oportunidad que Dios me da para poder amarle a Él a través tuyo.
Fermín: Vamos a rezar juntos el evangelio de hoy y a pedir que venga el Espíritu Santo sobre nosotros para que siga derramando Su amor en nuestros corazones.

Madre,

Ayúdanos a conocer a tu Esposo, el Espíritu Santo.
¡Alabado sea el Señor!