Despojarse de todo. Comentario para matrimonios: Juan 19, 25-27

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.
Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Despojarse de todo.

Jesús se despojó de todo lo que tenía antes de ir con el Padre, incluso del bien más preciado que era Su Madre. Pero no la dejó de cualquier manera, sino que se la entregó a Su discípulo amado y, así, la regaló a la humanidad para que Ella pudiera cuidar siempre de todos nosotros.
También los esposos estamos llamados a vivir esta entrega: dejar atrás el «yo», mis derechos, mis planes, mis gustos… para construir un verdadero «nosotros». No se trata de dejar de ser quienes somos, sino de descubrir que alcanzamos nuestra plenitud cuando aprendemos a hacernos don para el otro.
¡Cuánto nos cuesta despojarnos! Siempre queda alguna parcela que queremos reservarnos. Por eso, todo empieza en la oración, aprendamos a entregarnos al Señor por completo, ya que también en esa entrega nuestra a Él solemos guardar algún recodo escondido que nos cuesta ofrecerle.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Tras hacer oración conyugal.
Elena: Fíjate que este evangelio me ha hecho recordar aquellos segundos sábados de mes que estaban reservados para ti y tus amigos…
Fernando: ¡Ay cariño, es verdad! ¡Qué mal entendía yo lo que era la entrega!
Elena: La verdad es que, en aquel momento, yo creía que lo llevaba muy bien y, encima, alardeaba entre mis amigas diciéndoles lo buena esposa que era, “dejándote” un sábado al mes con tus amigos, pero en el fondo lo llevaba fatal.
Fernando: ¡No tenía ni idea Elena! Fíjate que, recordando también aquella época, en más de una ocasión me daba mucha pereza ir, porque ya era como una rutina, lo que se “tenía que hacer” y el plan siempre era el mismo… Si llego a saber que lo llevabas mal no habría ido, ¡lo siento mucho!
Elena: No lo sientas Fernando, es que en ese momento nadie nos había explicado todo esto que ahora estamos aprendiendo en Proyecto Amor Conyugal. Yo estaba convencida que renunciar a ti un día al mes era bueno, para que tuvieras tu espacio y tu descanso, o al menos eso me habían dicho, pero entiendo que el espacio debe ser entre nosotros y si has de tener uno para ti solo, este tendría que ser con Dios.
Fernando: Sí, cariño, la entrega es al Señor y a la esposa y, después, a la familia. Contigo debo ser una sola carne, no con mis amigos… No digo que los abandone, pero eso de guardarme un espacio para mí, ahora veo que no va nada con nuestro sacramento.

Madre,

Ayúdanos a entregarnos al Señor por completo y así sabremos entregarnos en nuestro matrimonio. ¡Gloria y alabanza al Señor!

Exaltación de la Santa Cruz. Comentario para matrimonios: Juan 3, 13-17

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 13-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios».


Exaltación de la Santa Cruz

Hoy celebramos la exaltación a la Santa Cruz, como esa prueba del extraordinario amor que tiene Dios por nosotros. Este Evangelio nos revela cómo ama Dios y, por tanto, cómo estamos llamados a amar en el matrimonio: un amor que se entrega, que levanta al otro y que busca su salvación, no su condena.La palabra «entregar» adquiere un significado muy profundo. Amar al esposo o a la esposa no consiste solamente en sentir cariño, tener momentos bonitos o buscar nuestra propia felicidad juntos. Amar es entregarse al otro, poner la propia vida al servicio de su bien y aprender, poco a poco, a dar la vida por el otro..Jesús habla de ser «elevado»., porque aunque la cruz parece el lugar de la derrota y de la muerte, se convierte en el lugar donde Jesús manifiesta el amor más grande: entrega su vida para salvarnos.En todo matrimonio hay momentos de «desierto»: cansancio, discusiones, heridas, decepciones, dificultades económicas, preocupaciones familiares… Y en esos momentos podemos caer en la tentación de mirar solamente la herida del otro: «Mira lo que me has hecho», «tú tienes la culpa», «siempre haces lo mismo». Pero Jesús nos invita a levantar la mirada hacia Él. La cruz nos recuerda que el amor verdadero no consiste en que nunca haya dificultades, sino en que el amor puede atravesar esas dificultades sin dejar de amar. Podemos elegir entre encerrarnos en nosotros mismos o elevar nuestro amor: pedir perdón cuando creemos tener razón, escuchar cuando estamos cansados, renunciar a una comodidad por el bien del otro, cuidar al cónyuge en su fragilidad o permanecer fiel cuando atravesamos una etapa difícil.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Mónica: Cada vez veo más claro que nuestro modelo a seguir y el modo en el que tenemos que amar es como Cristo nos enseña en el Evangelio. Dios se entregó para que nosotros también nos entreguemos
Ludo: Sí. Y yo también cada vez veo más claro que en nuestro matrimonio eso se tiene que notar en las cosas pequeñas. A veces entregar mi vida por ti no es hacer algo extraordinario, sino escucharte aunque esté cansado, ceder, ayudarte o simplemente estar.
Mónica: Y algo que también aprendo de Jesús y es que Él no vino a juzgar, sino a salvar. Porque nosotros muchas veces hacemos justo lo contrario: nos juzgamos.
Ludo: Totalmente. En una discusión es muy fácil pensar: «Tú siempre haces esto» o «la culpa es tuya». Y quizá Jesús nos invita a cambiar la pregunta: no «¿quién tiene la culpa?», sino «¿cómo actuaría Cristo en esta situación?».
Mónica: Eso cambia mucho las cosas. Porque cuando dejo de querer tener razón, puedo empezar a buscarte a ti.
Ludo: Y ahí aparece la cruz. No como algo que tengamos que buscar, sino como esos momentos en los que amar cuesta. Ahí es donde podemos decidir si nos alejamos o si nos acercamos más.
Mónica: Y tenemos que intentar aprender a mirarnos como Él nos mira.
Ludo: Sí. Con nuestros defectos, nuestras heridas y nuestras limitaciones… pero sin dejar de creer que el otro es un don de Dios para mí, tal y como es.Mónica: Y ahora, como prueba definitiva de que estamos aprendiendo a amarnos…
Ludo: ¿Qué?
Mónica: Te dejo proponer qué vemos esta noche en la televisión.
Ludo: ¡Eso sí que es una entrega redentora!
Mónica: Bueno… tampoco te emociones. He dicho proponer, no elegir lo que tú quieras.
Ludo: Ah… entonces todavía nos queda camino hacia la santidad.

Madre,

enséñanos a entregarnos sin reservas, y a levantarnos mutuamente cuando llegue la cruz. Alabada sea la Cruz de Cristo

Me debes, me doy. Comentario para Matrimonios: Mateo 18, 21-35

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.
Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.
Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste ¿no debías tener tú también compasión de un compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Del “me debes” al “me doy”.

¿Has pedido a Dios el don del Perdón? El pecado nos hace llevar las cuentas: «me debes», y la deuda acaba condicionándolo todo en mi matrimonio. Jesús me enseña que perdonar es dejar de mirar la deuda para volver a mirar al otro. Una mirada de compasión que me permite descubrir su sufrimiento, más allá del que me ha causado; renunciar a cobrar y, unido a Cristo, ofrecer por su bien el dolor de mi herida, que sigue doliendo.
Es pasar del «me debes» al «me doy». Y eso es sobrenatural. ¡PÍDESELO! Sé valiente. Experimentarás la Vida de Cristo, el hombre más libre que ha existido sobre la faz de la tierra.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

María llevaba días distante con su esposo Juan. Por dentro hacía cuentas: «No me escuchaste; volviste a llegar tarde; ni siquiera me preguntaste cómo estaba…».
Una noche encontró a Juan agotado. Por un instante dejó de ver al hombre que le debía tantas cosas y volvió a ver a su esposo: cansado, herido, necesitado también de comprensión. Sintió compasión y quiso acercarse… pero no pudo. Su herida se lo impedía.
A la mañana siguiente madrugó y, ante el Señor presente en el Sagrario, dijo: «Señor, yo no puedo. Hazlo Tú en mí».
Esa noche, sostenida por la gracia de su sacramento, se acercó a Juan, le cogió la mano y le preguntó de corazón:
—¿Cómo estás?
La herida seguía allí, pero ya no mandaba. María había dado el primer paso: dejar de querer cobrar para empezar a darse. Cristo comenzaba a operar en su corazón.

Madre,

Muéstranos la misericordia de tu Hijo. Sea por siempre bendito y alabado, que con Su Sangre nos redimió.

RETIRO MATRIMONIOS HUELVA  13 – 15 DE NOVIEMBRE DE 2026

RETIRO MATRIMONIOS HUELVA  13 – 15 DE NOVIEMBRE DE 2026

LA VERDAD DEL MATRIMONIO Y LA ALEGRÍA DEL AMOR

Proyecto Amor Conyugal, en colaboración con la Parroquia Santiago Apóstol , os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 13 de noviembre a las 18:00h. hasta el domingo 15 de noviembre a las 17:30h.

LUGAR: Seminario Diocesano de Huelva. Av. Santa Marta, 82, 21005 Huelva. Geolocalización: https://goo.gl/maps/R8tiEiPNUjhf7BPT9

PRECIOS: 315 € por matrimonio. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos):

Suplemento para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí (La inscripción se abrirá el viernes 2 de octubre a las 20:00 h

¿Cuándo? Lo antes posible.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la inscripción y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera, en caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a retiros.huelva@proyectoamorconyugal.es

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

RETIRO MATRIMONIOS MENDOZA 23 – 25 OCTUBRE 2026

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