RETIRO PARA NOVIOS EN BUENOS AIRES 5 – 7 JUNIO 2026
LA VERDAD DEL MATRIMONIO Y LA ALEGRÍA DEL AMOR
Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Delegación de familia de Buenos Aires,os invita a participar en un retiro para Novioscon el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).¿A quién va dirigido este retiro? A todos los novios en momento de discernimiento, que quieran vivir una Experiencia de Amor verdadero, y que quieran profundizar en la vocación al matrimonio.
FECHAS: Será desde el viernes 5 de junio a las 18:00 h hasta el domingo 7 dejunioa las 17:30 h.
LUGAR: Casa de Ejercicios Espirituales Monseñor Aguirre. / Sta. Rosa 2341, B1644 Victoria, Provincia de Buenos Aires
PRECIO: $ 430.000 por pareja de novios. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)
Suplemento económico para ayuda a otros novios: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros novios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.
Subvenciones: Si algunos novios no pueden asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.
¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.
Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.
Sobre Proyecto Amor Conyugal:https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.
RETIRO MATRIMONIOS ASTURIAS (CON NIÑOS) 19 – 21 JUNIO 2026
LA VERDAD DEL MATRIMONIO Y LA ALEGRÍA DEL AMOR
Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Parroquia San Juan XXIII de Viesques, Gijón, os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).
¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio o aquellos que en el momento de la inscripción no tienen impedimento alguno para contraer el Sacramento del Matrimonio, y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.
FECHAS: Será desde el viernes 19 de junio a las 18:00 h hasta el domingo 21 dejunio a las 17:30 h.
Adultos: 300 € por matrimonio. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos) Niños: 95 €
Suplemento económico para ayuda a otros matrimonios: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.
Subvenciones: Si algún matrimonio no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.
¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.
Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reservapp.proyectoamorconyugal.es/…/inscripcion-retiroa de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.
Sobre Proyecto Amor Conyugal:https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Te entrego todo, confío en Ti.
Mi buen Jesús, estoy cansado. Y agobiado. Me superan muchas cosas. Hay tantas que no comprendo. Muchas me duelen, me cuesta aceptarlas, me parecen injustas. Y hay un montón de ocasiones en las que no consigo amar, disculpar,… Me rebelo, me enfado.
Tú me dices que para solucionarlo vaya a ti. Y que coja tu yugo. ¿El yugo, lo de las mulas? Me dices que sí, porque el yugo nos hace que vayamos juntos contigo. Con el yugo no nos separamos de ti y la mayor parte del peso lo llevas Tú. Pero me tengo que dejar llevar.
Y me dices que aprenda de Ti, que eres manso y humilde. ¿Para aliviarme de estos agobios tengo que ser humilde? También me dices que sí. Que estoy agobiado porque pienso demasiado en mí, en lo que necesito, en lo que me hacen, en lo que me merezco… Me dices que deje de mirarme el ombligo y te mire sólo a Ti. Tú te entregas sin pedir nada a cambio. Tú disculpas, acoges, miras el sufrimiento de los demás en lugar del tuyo. Y confías totalmente en tu Padre.
Señor, ayúdame a dejar de mirarme y a mirarte a ti. Mirarte a ti en el prójimo. Y confiarte todo a ti. Yo me entrego y lo demás lo dejo en Tus Manos.
Muchas gracias, mi Jesús.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
María: Estoy agotada. No puedo más. Además, llevas unos días que no paras de quejarte de tu trabajo. Yo también tengo mil problemas.
Santiago: ¿Pero no te puedes poner en mi lugar? No me sale nada.
María: ¿Y tú me preguntas por mis cosas?, ¿o sólo te preocupas por las tuyas? Yo también tengo días duros de trabajo ¿sabes?
Tras orarlo, poniéndolo en manos del Señor.
Santiago: María, perdóname. Jesús, ante nuestros agobios, nos dice que seamos humildes. Y me he dado cuenta que no lo estaba siendo. Que miro mis problemas como si fueran los mayores del mundo. Sólo me he estado mirando a mí mismo. Desconfío, no me fio de nadie. Cristo quiere que me ponga en verdad y que confíe en Él. Que haga lo que esté en mi mano y el resto lo deje en las Suyas.
María: Perdóname tú también. Sufro cuando te veo mal. Por favor, descansa en el Señor y en mí.
Santiago: Sí. Yo no sé sólo. Me voy a poner totalmente en manos del Señor. Y eso es ponerme en tus manos. Te voy a escuchar de verdad. Sé que si te escucho y hago lo que me dices, el Señor podrá hacer su obra en nosotros. En casa voy a empezar por estar sólo pendiente de ti. Que el Señor se ocupe de donde yo no llego.
Madre,
Ayúdame a crecer en humildad. Que deje de mirarme a mí mismo y te mire a Ti y a Tu Hijo, modelos de humildad. Muchas gracias, Madre. ¡Bendito y alabado sea Dios!
Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».
Ser oveja.
A través de este evangelio Jesús deja muy claro a los judíos que Él es el Mesías, y también deja muy claro quiénes son sus ovejas. Hoy reflexiono y me pregunto… ¿Soy oveja del Señor? ¿Escucho su voz y le sigo? Muchas veces podemos acudir a la Eucaristía (incluso diariamente), estar delante del sagrario o en adoración ante el Santísimo; pero no se trata tanto de lo que hagamos, sino de tener esa presencia del Señor en nuestra vida, de ir transformando nuestro corazón para hacernos uno con Él. Para ello, debemos ser fieles y saber esperar Sus tiempos, permanecer y no estar rodeados de ruido y siempre pidiendo y exigiendo lo que nosotros queremos; hemos de ser capaces de poder escucharle en el silencio, a través de nuestro esposo y de las personas y mediaciones que Dios nos pone en nuestro camino a la santidad.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Antonio: Blanca, ¿recuerdas que te comenté la semana pasada que en la empresa ha quedado un puesto vacante muy importante? Pues lo he estado pensando y creo que este cambio me iría como anillo al dedo… es verdad que tendría que trabajar más horas, pero también me subirían el sueldo. Mira, mañana iré a misa y le pediré al Señor que “mueva Sus hilos” para que me escojan a mí. ¿Qué te parece?Blanca: Antonio, pues la verdad es que es una gran oportunidad, pero quizás sería bueno comentarles que, aunque dediques todo tu esfuerzo en ello, tienes otras prioridades y quizás no puedas cumplir con esos horarios tan exigentes. Justo ayer hablábamos de cómo el Señor nos ha cambiado la vida, Él debe ser nuestra prioridad y también nuestro matrimonio y nuestros hijos, y tú ya pasas mucho tiempo fuera de casa.Antonio: Tienes razón cariño, ¿quién soy yo para exigirle nada a Dios? ¿y quién mejor que Él para saber lo que es mejor para nosotros? Cambiaré mi oración y Le pediré sencillamente, de corazón, que se haga Su voluntad.(Al día siguiente por la tarde)Blanca: ¿Cómo ha ido la entrevista?Antonio: Pues me han dicho que están muy interesados en mí y que se van a replantear el tema de los horarios para que pueda teletrabajar un par de días desde casa y así poder compaginarlo todo. ¡Qué grande es el Señor! ¡Muchísimas gracias Blanca por acercarme a Su corazón y no querer imponerle mi voluntad!
Madre,
Ayúdanos a saber escuchar la voz del Señor y seguirle. ¡Sea por siempre bendito y alabado!
Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
¿Abrimos o saltamos?
Jesús habla de la puerta, de la voz que se reconoce y de quien guía con confianza. En el matrimonio, la “puerta” simboliza la forma en que los esposos acceden el uno al otro: no desde la imposición, la manipulación o el orgullo (entrar “saltando por otra parte”), sino desde la verdad, la transparencia, el respeto y la entrega sincera.
La imagen del pastor que llama a cada oveja por su nombre nos recuerda que en la vida conyugal, no basta con convivir, hay que compartir una intimidad y para ello hay que conocer su corazón, ayudarle en sus heridas , conocer sus alegrías… y dirigirse a él o a ella con cariño, escucha y paciencia. Esta forma de sentirse acogido por el otro esposo, hace que el otro se sienta amado aún en su debilidad y confía.
Es fundamental para ello, lo que hoy dice el Evangelio sobre no seguir voces extrañas ( comparaciones, expectativas irreales, egoísmos, influencias externas que enfrían el amor….). Un matrimonio que quiere construir debe aprender a discernir cómo es Dios, a seguirLe en lo que Él les pida, y a elegir Amar a su esposo con un amor sin límite. Ese amor verdadero no asfixia ni empobrece, sino que da vida, ensancha el corazón y hace crecer a los esposos.
Preguntémonos hoy, ¿Nuestra forma de amar a nuestro cónyuge, abre puertas o las cierra obligando al otro a «saltar»de nuestro lado para sobrevivir?
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Iris: Alejandro… A veces siento que hablamos, pero no nos escuchamos de verdad, no escuchamos el corazón del otro, es como si nos uniera una relación superficial yendo por caminos raros.
Alejandro: ¿Caminos raros?
Iris: Sí… Entramos sólo en la forma de gestionar la casa, las niñas y los planes que nos van surgiendo, pero lo hacemos con prisas, con suposiciones, con juicios, a la defensiva. No entramos en lo importante, no vamos “por la puerta”, sino que entramos por la ventana o incluso por el tejado, como los ladrones de los que habla hoy el Evangelio. Por encima de lo importante, ponemos el automático y hay días que pienso que ni te conozco y me caes fatal…
Alejandro: Vaya…. Ahora que lo dices, es cierto, no nos dedicamos tiempo de calidad como sí lo hacíamos al principio. Estamos sobreviviendo a esta situación de las niñas y como nos descuidemos, efectivamente no nos conoceremos ni creceremos juntos…
Iris: Eso es. Y yo pienso que toda la culpa la tienes tú, sin pensar en la mía, y no pienso que tú también necesitas que te escuche, que te dedique un espacio del día, que te mire con cariño, que ame tus debilidades, tus tiempos, y que en definitiva, me alimente más del Amor De Dios, para entrar por esa “puerta”que me llevará al cielo.
Alejandro: Yo también quiero entrar por esa puerta, pero no tengo la Fe que tienes tú.
Iris: Pues vamos a pedirle los dos al Señor que te la aumente, que Él está deseando dártela.
Alejandro: Muchas gracias cariño, ya voy entendiendo esto que nos dicen que eres mi puerta del cielo… Con la ayuda del Señor, Él conseguirá que yo sea también tu puerta del cielo.
Iris: Si te parece, en lugar de hacer oración sólo cuando no estamos cansados y nos va bien, vamos a empezar con constancia a dedicar al menos 10 minutos todos los días, para conocer juntos más al Señor, y así poco a poco creceremos en unión con Él y entre nosotros.
Alejandro: Pues sí, el roce hace el cariño, vamos a empezar ahora mismo.
Madre,
Enséñanos a entrar en el corazón del otro con respeto y verdad, sin forzar, sin herir, siempre por la puerta del amor. Alabados sean por siempre Jesús y María.