La ola de la Gracia. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 9, 11b-17

Esposos, el Señor nos dice que pongamos en un cesto lo poco que tengamos y se lo ofrezcamos. Él responderá con su gracia sobreabundante.

EVANGELIO

Comieron todos y se saciaron.
Lectura del santo Evangelio segúnsan Lucas 9, 11b-17

En aquel tiempo, Jesús se puso hablaba a la gente del reino de Dios y sanaba a los que tenían necesidad de curación.
El día comenzaba a declinar. Entonces, acercándose los Doce, le dijeron:
«Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado».
Él les contestó:
«Dadles vosotros de comer».
Ellos replicaron:
«No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo esta gente».
Porque eran unos cinco mil hombres.
Entonces dijo a sus discípulos:
«Haced que se echen sienten en grupos de unos cincuenta cada uno».
Lo hicieron así y dispusieron que se sentaran todos.
Entonces, tomando él los cinco panes y los dos peces y alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron lo que les había sobrado: doce cestos de trozos.Palabra del Señor.
Avisos:

  • Retiro en Córdoba: 21 a 23 de junio (Casa San Antonio) Rezad por los frutos.
  • Retiro en Madrid:12 a 14 de julio (Casa de Espiritualidad Emaús – Oblatos): Completo.
  • Retiro en Bilbao: 19 a 21 de julio (casa espititualidad Larrea) Infórmate e inscríbete aquí:http://wp.me/p6AdRz-1N0
  • Retiro de Palma de Mallorca: del 26 al 28 de julio. Infórmate aquí: https://forms.gle/mc8nacYhiTBmeGcV6

(Retiros pendientes de apertura de inscripciones. Informaremos más adelante)La ola de la Gracia.La gracia de Dios es sobreabundante. Donde abundó nuestro pecado, sobreabundó la Gracia. Hoy en clara referencia a la Eucaristía que Él hace para que nosotros también la hagamos.
Estamos demasiado preocupados por nuestras limitaciones y las limitaciones de nuestro esposo y de nuestros hijos. No acabamos de creernos que Dios lo va a hacer. Hará el milagro, cumplirá Su promesa y nos hará uno, y nos hará esposos santos. Santos de “clase media” no de altares, aunque nunca se sabe… Pero ¿quién busca protagonismo cuando todo lo hace para mayor gloria de Dios? Nos conformamos con ser santos desconocidos, del montón ¿Verdad?.Aterrizado a la vida matrimonial:Andrés: Esposa, sé que he sido bastante desastre, y otra vez te he herido con mi insensibilidad, no he sabido escucharte en tus necesidades. Te pido perdón. Pero después del duelo que he pasado por saber el daño que he causado a tu feminidad, el Señor me dice que ponga en un cesto todo lo que tenga, sea poco a sea mucho y se lo ofrezca. Que hagas tú lo mismo y que nos recostemos, porque nos vamos a enterar de lo que da de sí Su Gracia. Nuestros pecados serán como pequeños castillos de arena arrollados por la ola de la gracia divina. Después de que pase su ola sobreabundante, sólo quedará una fina capa de arena uniforme bañada por el agua del Espíritu Sagrado.
(Juntos le ofrecen su casi nada al Señor y Él pone Su casi todo)
Marta (Esposa de Andrés): Andrés, mi orgullo, que se encontraba en la torre más alta del castillo, ha quedado aplastado ante tu humildad y ante la misericordia arrolladora del amor de Dios. Por fin yacemos juntos, humildes, entregados, boquiabiertos ante la Gloria Divina. Él saciará nuestra sed insaciable de comunión y tú y yo seremos uno por fin en Él.
Andrés: Tenemos que ponerlo todo en ese cesto, Marta. Cumplir nuestra promesa: “Yo te quiero a ti y me entrego a ti y prometo serte fiel todos los días de mi vida”. Él hará el resto.Madre,Nos encanta ser siervos de Dios. Da gusto tener un Padre así, un Hermano así, un Espíritu de Amor así en nuestro interior. Te ofrezco los dones que Dios me dio, para que con ellos puedas hacer el milagro de alimentar a mi esposo. Tómalo todo. Yo me abrazo a mi esposo y espero…
Oramos con San Pablo (Ef. 1,3-4) “¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo!, quien por medio del Mesías nos bendijo con toda clase de bendiciones espirituales del cielo. Por él nos eligió, antes de la creación del mundo, para que por el amor fuéramos consagrados e irreprochables en su presencia”. Amén.

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