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RETIRO PARA MATRIMONIOS EN MADRID 25 – 27 SEPTIEMBRE 2026

RETIRO PARA MATRIMONIOS EN MADRID 25 – 27 SEPTIEMBRE 2026

Una lucha que salva. Comentario para matrimonios Mateo 10,34-42

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Evangelio del día

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 34 – 42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Una lucha que salva.

En nuestra vocación matrimonial Jesús nos anima a perder lo que muchas veces pensamos que es nuestra vida, para ganar la vida que él tiene pensada para nosotros. No se puede tener todo, muchas veces tratamos de contentar toda las pretensiones de nuestra familia de origen, contentar las apariencias sociales, la vida de éxito profesional y al final ya no nos queda fuerza para nuestro esposo, cuidar nuestra intimidad, la paz de nuestro hogar, la oración conyugal, estar atentos a servirnos… Hay que cambiar el orden, primero Dios y la comunión con mi esposo y después todo lo demás, y muchas veces esto nos genera lucha, pero esta lucha es la que nos acerca a vivir el Reino de Dios en nuestra vida.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Laura: Pedro, lo estoy intentando pero me hace sufrir el rechazo de tu familia, creía que al casarnos encontraría la madre que nunca tuve pero he encontrado una situación que está consumiéndome, y tu actitud mucho más.
Pedro: Laura tienes razón y te pido perdón, llevo mucho tiempo tratando de no tomar partido en esto porque me resulta violento poner en verdad esta situación, me da miedo perderlos sobre todo por el carácter que tiene mi hermana. Pero esto está afectando a nuestra unión, está minando nuestra alianza porque debería cuidarte y sin embargo, elijo no contrariar a mi familia.
Laura: No quiero que pierdas a tu familia, seguro que el Señor me ayuda a llevar esta carga.
Pedro: No quiero perderlos, pero tengo que llevar verdad a esta situación, hablaré con ellos las veces que haga falta con todo el amor que pueda, será duro pero no voy a arriesgar nuestra unión por no pasar este mal trago, esta batalla la afrontaremos unidos en el corazón de Cristo.
Fue difícil para Pedro, pero con mucha oración, amor y años, su familia terminó por admirar la comunión que se vivía en el matrimonio de su hijo, fuente de su felicidad y la de su familia.

Madre,

Que no tenga miedo a poner en crisis todo aquello que me aleje de mi vocación de esposo ¡Alabado sea Dios!