
El Señor quiere que sobre todo evangelicemos mostrándole al mundo cómo nos amamos, siendo testimonio vivo. Sólo así venceremos al mal y nos haremos co-salvadores con Cristo.

El Señor quiere que sobre todo evangelicemos mostrándole al mundo cómo nos amamos, siendo testimonio vivo. Sólo así venceremos al mal y nos haremos co-salvadores con Cristo.

Todo amor requiere de un compromiso, una alianza. Cuando nos casamos, me comprometo con mi esposo/a todos los días de mi vida, pase lo que pase. Sin excusas. Esto es amar, y no la complacencia de “sentir” amor.

Desearle mal a nadie, no corresponde a los hijos de Dios. Madre, no permitas que nos acusemos mutuamente. Que tomemos conciencia de que somos el auxilio de Dios el uno para el otro.

Hay muchos esposos a los que les falta el amor. Necesitan a alguien que les guíe y les enseñe a amar. Vamos a rescatarlos en nombre del Señor que ha querido concedernos la misión de salvarlos.

Los esposos representamos la imagen de Dios para nuestros hijos.
Cristo está entre los dos y, lo que nos digamos, atraviesa necesariamente el Corazón de Cristo.