
Viene el Hijo de Dios a instalarse en mi corazón y encontrará cómo está mi relación con mi esposo/a. Toca limpiar lo que miro, juzgo, pienso de ti, lo que rechazo, deseo, siento…
Viene el Señor, y toda carne verá la salvación de Dios.

Viene el Hijo de Dios a instalarse en mi corazón y encontrará cómo está mi relación con mi esposo/a. Toca limpiar lo que miro, juzgo, pienso de ti, lo que rechazo, deseo, siento…
Viene el Señor, y toda carne verá la salvación de Dios.

Dios quiere hacer Sus milagros a través de nuestra unión. Miro a los padres de la Santísima Virgen y contemplo la intervención de Dios en su unión conyugal, que dio como fruto «La Inmaculada Concepción de María». ¿Qué hará Dios con nuestro Sí?

Lo que sana a mi esposo/a es el Amor de Cristo que Él me entrega por el Sacramento del Matrimonio para que yo se lo administre. Si no hay sanación, es que no está Cristo.

Si edifico mi matrimonio sobre roca, escuchando la Palabra de Dios y poniéndola en práctica, soportará las dificultades y no se verá afectado por la crisis en el mundo de hoy.

En mi matrimonio, Dios lo pone casi todo y yo pongo casi nada, pero Él no pone Su casi todo si yo no pongo mi casi nada.