
Que, como los Magos de oriente, llevemos regalos a Jesús con frecuencia. El oro de nuestros méritos, el incienso de nuestra oración juntos y la mirra de nuestros sacrificios, y así podamos postrarnos ante Él y adorarle.

Que, como los Magos de oriente, llevemos regalos a Jesús con frecuencia. El oro de nuestros méritos, el incienso de nuestra oración juntos y la mirra de nuestros sacrificios, y así podamos postrarnos ante Él y adorarle.

Tengo que entrar en el corazón de mi esposo/a, descubrir su interior con la ayuda de Dios, para ganarme su confianza.
Un matrimonio que se conoce y conoce al Señor, ha de ver cosas mayores.

El Señor nos invita a vivir experiencias en intimidad con Él, experiencias de poner en práctica el Evangelio en nuestro matrimonio, experiencias que cambian nuestra vida y dan fruto.

Esposos, reconoced la acción del Espíritu Santo en vuestro matrimonio, vivid las caídas con humildad para despojaros del orgullo y haced oración para reconocer lo que viene del Padre.

Cristo está entre nosotros, esposos, y no lo reconocemos. Si confiamos en nuestras fuerzas, nos decepcionamos. Reconozcamos que el poder no está en nosotros. La humildad es la base de la esperanza.