Ahí tienes a mi madre. Comentario para Matrimonios: Juan 1, 45-51

Hoy alabamos a Dios por aquellos a través de los que Dios ha hecho grandes cosas y que ya han podido “ver cosas mayores”.
¡Madre, ahí tienes a mi madre!

EVANGELIO

Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dijo:
«Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó:
«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó:
«Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
« ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.
Avisos:

  • Retiros en Madrid: 13-15 y 27-29 de septiembre (Casa de Espiritualidad Emaús – Oblatos). Orad por los frutos.
  • Retiro en Málaga y campamento para niños: 04-06 de octubre. Infórmate aquí: https://wp.me/p6AdRz-1RV

(Retiros pendientes de apertura de inscripciones. Informaremos más adelante)

  • Retiro en Sevilla: 18-20 de octubre
  • Retiro en Valladolid: 15-17 de noviembre
  • Retiro en Salamanca: 22-24 de noviembre
  • Retiro en Barcelona: 22-24 de noviembre
  • Retiro en Valencia: 29 nov- 01 dic

Para ver más pincha aquí: https://wp.me/P6AdRz-D1

Ahí tienes a mi madre.

Hay personas que ya han tenido la gracia de “ver cosas mayores”. No hay espectáculo como ese: el cielo abierto y a los ángeles subir y bajar sobre el Hijo del hombre. Una escena suficiente para conquistarnos y hacernos felices por toda la eternidad. Cada vez que me admiro viendo lo que Dios hace aquí en la tierra en nosotros y en tantos matrimonios, pienso: me queda todavía ver cosas mayores.

Hoy alabamos a Dios por aquellos a través de los que Dios ha hecho grandes cosas y que ya han podido “ver cosas mayores”, porque han sido cristianos de verdad, donde no hay engaño, han dado su vida por muchos de los que estamos aquí aún. A ellos nos encomendamos con el deseo de reunirnos de nuevo para toda la eternidad.

Aterrizado a la vida matrimonial y familiar:

Entro en casa, y echo de menos tu carita, con esa sonrisa que demostraba que en tu interior te había dado un vuelco el corazón al verme. Ese corazón que amó tanto que acabó por desgastarse. Voy al salón y lanzo un beso al Sagrado Corazón como hacías tú cada noche antes de acostarte desde que te recuerdo. También lanzo un beso a ese nacimiento que te daba pena de quitar al terminar las Navidades hasta que decidiste dejarlo que te acompañase durante todo el año. Cruzo la cocina, donde tantas veces te vi cocinando y preparando ingredientes a toda velocidad con tanto esmero y cariño. Recuerdo el exquisito sabor de tus guisos… Esos que me alimentaron hasta hacerme un hombre. Recorro los pasillos por los que acudías corriendo cada vez que te necesitaba. El cuarto de la lavadora… tantas horas, tanta ropa mía que has lavado, primero de bebé, después de niño, después de chaval e incluso ya de adulto cuando iba a visitarte. Cuidar a tu esposo y a tus hijos ¡Cuánto te dignifica tu servicio! Cuánto cariño, cuántos cuidados, cuántos años siendo servido y amado. Ya puedes descansar, Mamá, para toda la eternidad, contemplando todas esas cosas mayores que estoy convencido de que te has merecido. Alabado sea el Señor por tan hermoso don.

Madre,

Ahí tienes a mi madre. Te la encomiendo para que la lleves ante el Señor y nos la cuides hasta que vayamos a reunirnos con ella. Mamá, ahí tienes a mi Madre, Ella te acogerá con cariño y te recostará en su regazo. Te envío un beso enorme, Mamá, desde este valle… Bendito y alabado sea Dios por siempre.

4 comentarios en “Ahí tienes a mi madre. Comentario para Matrimonios: Juan 1, 45-51

  1. Asun

    Precioso comentario, muchas gracias, así es, nos esoeran lis que ya partieeon y desd aqui nos unimos por la Comunion de los Santos. Gracias mamá, espérame tú me enseñaste el camino. Besos

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  2. Maria

    Un abrazo para el comentarista y mis oraciones para su madre que ya estarà en el cielo gozando de la presencia de su amado corazón. Ahora le puede dar los besos en persona. Es nuestra gran esperanza. Para éso murió cristo: para resucitar con él a todo el que crea en él.

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