RETIRO MATRIMONIOS TALAVERA (TOLEDO) DEL 4 AL 6 NOVIEMBRE 2022

RETIRO MATRIMONIOS TALAVERA (TOLEDO) DEL 4 AL 6 NOVIEMBRE 2022

Distancia abismal. Comentario para Matrimonios: Lucas 16, 19-31

EVANGELIO

 

Recibiste bienes y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16, 19-31

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
– «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día.
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
«Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas».
Pero Abrahán le dijo:
«Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros».
El dijo:
«Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también vengan ellos a este lugar de tormento».
Abrahán le dice:
«Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen».
Pero él le dijo:
«No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán»
Abrahán le dijo:
«Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni, aunque resucite un muerto»».

Palabra del Señor.

 

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Distancia abismal.

Hay el mismo abismo en esta vida entre el pecado y la santidad, que entre el cielo y el infierno en la otra vida. El pecado abre “abismos” infranqueables para los seres humanos, abismos sobre los que sólo la gracia de Dios puede tender puentes.
Yo no soy consciente del abismo que abro entre mi esposo y yo cuando le ofendo o le juzgo en mi interior. Sería maravilloso disponer de una cámara que me enfocase desde el cielo, para ver la magnitud del destrozo, el dolor y la muerte que provoco en el alma de mi esposo y en la mía propia y en la de toda la Iglesia, con mis faltas de caridad.
Invoco Su auxilio al Señor y espero en Su infinita misericordia aquí en la tierra, con verdadero dolor de corazón. Si no acudo a Él ahora para que tienda puentes sobre los abismos que me separan de mi esposo, quizás en la otra vida será tarde. Yo sí escucho tu voz, Señor. Ten piedad y misericordia de mí, que soy un indigente de Tu gracia.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Mario: Estamos muy lejos el uno del otro. Me pregunto cómo he colaborado yo a crear ese abismo. Quizás con mis respuestas duras, con mi falta de sensibilidad o comprensión. Quizás no prestándote la debida atención. Quizás por estar demasiado centrado en mis criterios y no queriendo entrar en tu corazón.
Elena (esposa de Mario): Me planteo si la distancia que me separa de ti será la que me separa del reino de Dios. Cuanto más me centro en mis heridas y me alejo de ti, más me alejo de Dios. Cuanto más indiferente me vuelvo hacia tus necesidades, más indiferente me vuelvo hacia los deseos de Dios, aunque no me lo parezca.
Mario: Y yo, cuanto más insensible me vuelvo a tus necesidades, más insensible me vuelvo con Dios. ¡Es el abismo de la indiferencia y la insensibilidad! Tenemos que hacer algo, Elena. Hemos sido creados el uno para el otro, hemos sido creados para hacernos uno. ¿Qué estamos haciendo?
Elena: Tienes toda la razón. Estamos perdiendo la vida. A partir de hoy, tú, vas a ser mi prioridad.
Mario: Y tú la mía. Así Dios, será nuestra prioridad.

Madre,

Que no haga falta que resucite un muerto para darme cuenta de que mi esposo mendiga mi amor. Dame del Tuyo, Señor, para que yo se lo haga llegar a él/ella y calme su hambre y su sed. Bendito seas por siempre. Amén.

¿Nos da miedo preguntarle? Comentario para Matrimonios: Lucas 9, 43b-45

EVANGELIO

 

El Hijo del hombre va a ser entregado. Les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 43b-45

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
«Meteos bien en los oídos estas palabras: al Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».
Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no captaban el sentido.
Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

Palabra del Señor.

 

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¿Nos da miedo preguntarle?

A algunos les puede dar miedo preguntarle al Señor qué quiere de ellos. Parece como que nos va a pedir demasiado y es preferible nos saberlo. Hoy estábamos con una carmelita y nos contaba una frase que le dijeron una vez a ella: Ponte delante del Señor y pregúntale “Señor, cuando piensas en mí ¿qué piensas de mí?” Hoy planteamos este reto. Hacerle esta pregunta al Señor a ver qué te contesta.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marta: Alfredo, ¿tú estás contento conmigo?
Alfredo: Mucho, muchísimo. Estoy encantado contigo. ¿Por qué?
Marta: No sé. Me preguntaba si estoy haciendo lo que Dios había pensado para mí cuando me creó, y pensaba que una manera de saberlo es preguntarte si eres feliz conmigo.
Alfredo: Me parece un buen termómetro para saber la respuesta de Dios. Yo estoy encantadísimo, así que, creo que el Señor lo estará más todavía. Pero ¿por qué no se lo preguntas a Él? Pregúntale qué espera de ti, qué plan tenía para ti, y así sabrás si estás siendo fiel.
Marta: Vale. ¿Me acompañas? ¿Nos ponemos juntos en oración y le pregunto?

Madre,

Hemos nacido para dar gloria a Dios con nuestra vida. Te pedimos que seamos fieles a nuestra vocación y respondamos a todas Sus llamadas, como hizo Jesús. Alabado sea por siempre.

Algo de mí, queda en ti. Comentario para Matrimonios: Lucas 9, 18-22

EVANGELIO

 

Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22

Una vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó:
«¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron:
«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Pedro respondió:
«El Mesías de Dios».
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. porque decía:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».

Palabra del Señor.

 

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Algo de mí, queda en ti.

El Señor nos muestra que la oración contemplativa se puede vivir también acompañado. Él estaba en contemplación con el Padre y de repente se dirige a los discípulos para hacerles partícipes de Su oración. El Señor quiere hacerles partícipes de Su intimidad, de quién es Él y de la misión que el Padre le ha encomendado y que le define. Jesús, en Su oración hace participar a Su Esposa la Iglesia representada por sus discípulos. Y le cuenta Sus secretos que no quiere que compartan en ese momento porque no ha llegado aún la hora de Su entrega total.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alberto: Nos estamos adentrando en la oración contemplativa. Y ¿Sabes cuál ha sido mi sorpresa?
Ana: No sé… ¿El salto que supone en tu vida espiritual?
Alberto: Sí, por supuesto, pero eso me lo podía esperar. Mi sorpresa ha sido que puedo compartirla contigo. Me encanta cómo nos adentramos juntos en el Corazón del Señor y luego lo compartimos, hablamos sobre ello, nos comunicamos lo que el Señor nos ha querido mostrar de Él, de nuestra misión o de quiénes somos.
Ana: A mí me encanta cuando compartimos nuestra experiencia de unión con el Señor, cuando nos mostramos también nuestro corazón. Cuando me adentro en ti, algo de ti me llevo para mí.
Alberto: Y algo de ti queda en mí. Esa es mi experiencia. Cada vez estamos más el uno en el otro y en el corazón de Dios.
Ana: Preciosa experiencia que nos entrega el Señor. ¡Alabado sea!

Madre,

Me encanta la intimidad de Dios, me encanta la intimidad de mi esposo. ¡Cuánto que ver tiene el amor con este compartir nuestras intimidades para estar presentes el uno en el otro! Bendito sea Dios que nos dio la capacidad de conocerle y de conocernos.

¿Verdad relativa? Comentario para Matrimonios: Lucas 9, 7-9

EVANGELIO

 

A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 7-9

En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Herodes se decía:
«A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?».
Y tenía ganas de verlo.

Palabra del Señor.

 

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¿Verdad relativa?

Cuando todo se considera relativo y depende de cómo cada uno quiera verlo, el desastre está garantizado porque no hay una misma verdad a la que aferrarnos, o que podamos tomar como referencia.
Amor, libertad, confianza, felicidad… Si no hay un modelo único verdadero, todo esto puede ser una sensación personal. Recuerdo que un matrimonio en crisis hablaba con nosotros y ella nos decía: A mí, que él se acueste con otras me da igual. Lo que no soporto es que me mire el móvil. Es de locos ¿no? Necesitamos conocer al que es la Verdad, y todo se ordenará con respecto a Él. Él ha venido al mundo a mostrarnos quién es Dios, porque lo necesitamos, porque necesitamos tener una referencia verdadera para ser coherentes con respecto a ella, porque necesitamos saber qué nos construye o nos hace bien a corto o medio plazo según como estamos hechos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Claudia: Jaime, no me quieres porque te digo una y otra vez que dejes descorridas las cortinas de la ducha y no me haces caso. Te digo que no te dejes la toalla de baño hecha un gurruño y como si nada. No me tienes en cuenta para nada. No te importo en absoluto.
Jaime (Esposo de Claudia): Querida Claudia. Te pido perdón, de verdad. Sé que me lo has dicho muchas veces, pero en el momento estoy pensando en mil cosas y se me olvida. De verdad que no lo hago con mala intención. Quiero quererte mejor, pero para mí es importante que sepas que te quiero a pesar de mis despistes. Mira ¿Qué dice Jesús que es el mayor amor?
Claudia: Dice que no hay mayor amor que el que da la vida por sus amigos.
Jaime: Genial, Claudia. Pues yo te he entregado mi vida. Me he entregado a ti, existo para ti, aunque cometa torpezas. Pero estoy muy pendiente de ti en mil cosas al día, porque eres mi prioridad. ¿Te recuerdo alguna de hoy mismo?
Claudia: No hace falta. Tienes razón. Sé que me amas. Era una sensación, y ya nos han enseñado que las sensaciones y las emociones nos engañan muchas veces. Perdona.

Madre,

Nosotros sabemos que el Señor es el Hijo de Dios, y que sólo Él tiene palabras de Vida eterna. Envíanos Su Espíritu Santo, para conocerle mejor, para seguirle y amarle en mi esposo/a y en mis hijos, como Tú Amas.