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RETIRO MATRIMONIOS MURCIA 28 – 30 DE NOVIEMBRE DE 2025

RETIRO MATRIMONIOS MURCIA 28 – 30 DE NOVIEMBRE DE 2025

LA VERDAD DEL MATRIMONIO Y LA ALEGRÍA DEL AMOR

Proyecto Amor Conyugal, en colaboración con la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de La Alberca (Murcia) , en colaboración con la Diócesis de Cartagena-Murcia, os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 28 de noviembre a las 18:00h. hasta el domingo 30 de noviembre a las 17:30h.

LUGAR: Casa de Ejercicios Sagrado Corazón (Murcia). Av. de los Jerónimos, 2, 30107 Guadalupe, Murcia. https://goo.gl/maps/jXLkbAmUzv1c3Ugq5

PRECIOS: 350 € por matrimonio. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos):

Suplemento para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí (La inscripción se abrirá el martes 28 de octubre a las 20:00 h)

¿Cuándo? Lo antes posible.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la inscripción y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera, en caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a retiros.murcia@proyectoamorconyugal.es

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

Dobleces. Comentario para matrimonios: Lucas 11,37-41

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,37-41
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo:
«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».

Dobleces.

El Señor, que es nuestro creador, conoce nuestro corazón, nuestros pensamientos más profundos… Por este motivo, no quiere que tengamos dobleces (como los fariseos) sino que tengamos una vida pura en todos los aspectos, tanto el interior como el exterior.
Dicen que la cara es el espejo del alma, pero ¿qué tenemos nosotros en nuestra alma? ¿Cuántas veces hacemos cosas “por aparentar” o “para que nos vean”? ¿Y con nuestro esposo? Gracias a la oración conyugal, vamos descubriendo y mostrando esas dobleces que podemos tener, para que nos ayudemos mutuamente a desenredarlas y así ser completamente transparentes el uno con el otro.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Haciendo oración conyugal…
Esther: Pues, hablando de los fariseos… El Señor me ha mostrado con este Evangelio que, en ocasiones, te ayudo buscando una recompensa, para que me digas lo bien que hago las cosas. También me ha mostrado que, cuando esta mañana he ido a comprar ropa de invierno para nosotros y los niños, no lo he hecho pensando en lo que necesitamos sino en cómo nos van a ver los demás, para que parezcamos una familia “modelo” de esas de revista. Te pido cariño que seas mi ayuda en esto, para que consiga hacer las cosas solo por amor a Dios, para agradarle a Él y servirte a ti y a nuestros hijos.
Gonzalo: Pues a mí también me ha mostrado que a veces, en el trabajo, quiero hacerme ver, figurar como el primero y que todos lo sepan para que crean que soy importante, aunque a veces, tenga que pisar a mis compañeros y faltar a la caridad. En esta oración, me he dado cuenta de mi pobreza y de mi vanidad y que, si consigo algo es solo gracias a Dios y sólo a Él debo rendir cuentas. Vamos a ayudarnos mutuamente a no buscar esa vanagloria en nuestros actos ¿te parece?
Esther: Se me ocurre que, cuando uno de los dos haga algo bueno, que el otro diga en voz alta “¡Gloria a Dios!”, así recordaremos que lo hacemos todo gracias al Señor y para el Señor y no para gloriarnos a nosotros.
Gonzalo: Cariño, te quiero tanto, me parece una idea buenísima, ¡Gloria a Dios!.

Madre,

Te pedimos que nos ayudes a buscar siempre al Señor y a hacerlo todo por Él y para Él.
¡Bendito y alabado seas por siempre!

Hacer a Cristo presente. Comentario para Matrimonios: Lucas 11, 29-32

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Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas, 11. 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús y Él se puso a decirles: Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.

Hacer a Cristo presente.

Hoy Cristo nos llama la atención igual que llamó a los de su generación. Desde su venida al mundo, desde su Redención, tenemos todas las herramientas y todos los medios para tener un matrimonio como Él lo pensó, pero seguimos muy perdidos.
En la vida conyugal, muchas veces uno espera “señales” del otro: gestos perfectos de cariño, palabras exactas de consuelo, pruebas visibles de amor. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que lo que necesitamos es abrir el corazón a lo que ya está delante de nosotros. Jesús recuerda hoy que el verdadero signo no está en lo externo, sino en la fidelidad y en la entrega profunda.
El “signo de Jonás” fue la conversión de un pueblo que escuchó y cambió. En el matrimonio, el signo verdadero no son tanto las demostraciones pasajeras, sino que debe estar en lo sencillo: en la paciencia del día a día, en el perdón ofrecido, en el esfuerzo de comprenderse, en la ternura que se da sin exigir.
El Evangelio también dice: “Aquí hay uno que es más que Jonás, más que Salomón”. En el matrimonio, ese “más” es Cristo presente en medio de los dos. Si cada uno se empeña en buscar a Jesús en el otro, la relación se sostiene, no sólo en palabras humanas, sino en la certeza de un amor más grande. Por eso, no nos olvidemos nunca de que nuestro matrimonio es de tres y que el “signo” del Señor no nos pase desapercibido en nuestro día a día

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Vanesa: Sergio, te quiero pedir perdón porque muchas veces en mi corazón, me revuelvo contra ti porque pienso que no me quieres lo suficiente. Solo me fijo en lo que me haces o dices y no veo tu corazón.
Sergio: ¿me has leído el pensamiento? Justo estaba pensando lo mismo. Muchas veces me quedo en la apariencia y pienso que, para ti, antes están los niños que yo.
Vanesa: vaya lo siento. Es cierto que muchas veces, cuando dudo de tu amor por mí, me vengo abajo y me entran ganas de no hacerte ni la cena.
Sergio: ¿en serio? pero si me haces unas cenas buenísimas.
Vanesa: Jajaja que tonto eres, pues esos días lo hago sin poner una gotita de amor
Sergio: cariño, en el SÍ el día de nuestra boda, te entregué mi pasado, mi presente y mi futuro. Soy muy torpe y hay días que por “mí yo” no te lo demuestro, lo siento.
Vanesa: por eso precisamente te pido perdón a ti y al Señor. Nuestro matrimonio es de tres y los días que me encierro en mi, dudo hasta llegar a pensar que fue un error habernos casado…
Ahora, después de la oración, me doy cuenta de que todo esto viene de mí, de mis inseguridades y de exigirte a ti un amor perfecto. Lo siento mi vida.
Sergio: qué mona eres. A partir de ahora, vamos a no dudar de la presencia de Dios en nuestro matrimonio y por tanto, no pedirnos más señales el uno al otro. ¿Te parece?
Vanesa: claro que sí, y ahora a prepararte una cena rica con mucho amor.

Madre,

Enséñanos a no dudar de nuestro esposo, centrándonos en el mayor signo que nos une: nuestro Sacramento. Alabado sea el Señor que nos espera en nuestro esposo.

El pilar de la civilización. Comentario para matrimonios: Lc 11, 27-28

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Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

El pilar de la civilización.

Hoy celebramos el modo de vivir de María, el auténtico pilar de lo que San Juan Pablo II llamó la “civilización del amor”.
Una jovencita que aprendió a amar amando, que al hacerse esclava y encarnar la Palabra de su Hijo en lo cotidiano, no solo vivió en la verdad, sino que vivió con la Verdad y la Vida.
Ese es el camino al que estamos llamados los esposos en el matrimonio: la verdadera escuela del amor, el “Santuario de la Vida”. Allí aprendemos a caminar con la Verdad y la Vida entre nosotros, siendo germen de una civilización de hombres y mujeres dignos, creados a imagen de Dios, tratados siempre como un fin y nunca como un medio.
Movidos por un amor oblativo, no afectivo. Donde se aprende la gratuidad y el perdón, a compartir antes que acaparar, a donarse antes que poseerse.
Esa es la civilización que estamos llamados a edificar: nuestra identidad, nuestro verdadero “DNI”, es Cristo.
No es necesario pedir cita previa para conocerlo, tiene libre las 24 horas del día.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Arancha: cielo, ayer estuve oyendo un testimonio de un sacerdote y me impactó cuando dijo que “Dios no elige a los mejores sino a los que quiere”. A pesar de escucharlo muchas veces ayer tocó verdaderamente mi corazón.
David: ¿a qué te refieres?
Arancha: Pues que la lógica de Dios es la gratuidad, tengo la sensación de que en nuestra casa impera una lógica mundana y siempre hay una intencionalidad donde prima la eficiencia o nuestro interés personal.
David: qué profundo. Creo que te entiendo. En mi caso creo que proyecto sobre nuestros hijos unas expectativas de que sean de una determinada manera para que “triunfen” en el mundo que me condiciona en mi forma de tratarles y exigirles.
Arancha: así es. Yo a veces sobreprotegiéndoles. El miedo acaba con el milagro. Tenemos que aprender a verlos como Dios los ve y a la vez mostrarles a través de nuestro matrimonio la libertad que solo Dios da. Solo Él conoce la verdad de nuestros corazones.
David: ¿Te parece que recemos el evangelio de hoy a ver qué nos quiere desvelar?

Madre,

enséñanos a ponernos en verdad encarnando la Palabra de Tu hijo. Sea por siempre bendito y alabado, que con Su Sangre nos redimió.

 

Lo que es mejor. Comentario para matrimonios: Lc 11,27-28

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Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11,27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Lo que es mejor.

Está muy bien hacer cosas buenas y decir cosas bonitas, pero hoy Jesús en el Evangelio apunta a que no nos quedemos en lo bueno, sino que busquemos lo mejor: escuchar la palabra de Dios y cumplirla. Y es precisamente a éstos, a los que escuchan la palabra y la cumplen, a los que Jesús llama bienaventurados. Como María, nuestra Madre, Ella es «la Bienaventurada», no solo porque llevó a Jesús en Su seno, sino muy especialmente porque escuchaba la Palabra de Dios y la cumplía.
Jesús nos vuelve a insistir hoy en la necesidad de escuchar la Palabra de Dios, imprescindible para conocer Su plan para nosotros. No hay otra forma. Si no dedicamos tiempo a estar con el Señor, acallando los ruidos del mundo y estando atentos a Su voz, buscando esa intimidad que Él quiere tener con cada uno de nosotros, y que se fragua en la oración, es imposible escucharle y conocer Su voluntad. Y para nosotros, esposos, nada mejor que la oración conyugal. Es nuestra herramienta para tener intimidad con Él y conocerLe, y la oportunidad de escuchar lo que Dios quiere para nuestro matrimonio. Pero no basta con escuchar Su Palabra, sino que luego hay que cumplirla, hay que llevarla a nuestra vida y ordenar todo lo que hagamos a Su voluntad. Por eso Jesús llama bienaventurados a los que –primero- escuchan la palabra de Dios, y –después- la cumplen. Esposos, este es nuestro camino para la buena ventura, es nuestra autopista a la felicidad, porque nuestro Padre del cielo sabe qué es lo mejor para nosotros, sus hijos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Susana: Miguel, nos han invitado a una cena de gala en el casino el sábado de la semana que viene. ¡No sabes la ilusión que me hace!
Miguel: Susana, ¿no es el día que tenemos la reunión del grupo de matrimonios en la parroquia?
Susana: Sí, es verdad, no había caído en la coincidencia. Pero bueno, es una vez, no pasa nada porque faltemos un día.
Miguel: No sé. Tenemos un compromiso con la comunidad. Y además, nos está viniendo muy bien ir a las reuniones con el resto de matrimonios del grupo, nuestro matrimonio ha crecido mucho desde que vamos.
Susana: Ay, Miguel, por una vez que no vayamos… estoy soñando con ir a esa cena desde hace años, y ahora ha surgido la oportunidad.
Miguel: Susana, ¿qué te va a aportar eso? Mira, si te parece lo llevamos esta noche a la oración conyugal, y vemos lo que el Señor nos dice.
(aquella noche, en la oración conyugal…)
Susana: Jesús, en este Evangelio me dices que Tu Madre es bienaventurada por escuchar la palabra de Dios y cumplirla. Yo tengo ilusión de ir a esa cena de postín, no veo en ello nada malo; pero a través de Miguel, me has recordado que coincide con nuestra reunión de matrimonios. Y en este Evangelio me has mostrado la importancia de oír Tu palabra y cumplirla, para hacer Tu voluntad, y me haces ver que hay algo mejor que esa cena, porque en las reuniones del grupo nos vamos formando y profundizando en el matrimonio como Dios lo pensó, y nos ayuda mucho a crecer en nuestra vocación matrimonial. Además, es verdad que cada vez que vamos, vengo renovada e ilusionada con nuestro matrimonio. Señor, gracias por darme a mi esposo, mi ayuda adecuada.
Miguel: Gracias Señor, por mi AA, y por hacernos ver en nuestra oración lo que es mejor.

Madre,

Tú, que eres la Bienaventurada porque escuchas la palabra de Dios y la cumples, enséñanos a rezar y tener intimidad con Dios, y a escuchar Su Palabra, a guardarla en nuestro corazón y a decir siempre sí a Su voluntad. ¡Bendita y gloriosa seas, Madre! ¡Alabado sea por siempre Nuestro Señor!