Archivo del Autor: Proyecto Amor Conyugal

Escrita con Sangre. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 7, 21. 24-27

EVANGELIO

El que hace la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 21. 24-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Palabra del Señor.

Notas: 

  1. Retiro para matrimonios en BARCELONA 15 a 17 de diciembre. Queda alguna habitación libre. Inscríbete y accede a toda la información aquí: https://wp.me/p6AdRz-PN

Escrita con Sangre.

El Evangelio no es para leerlo ni escucharlo. Es para vivirlo. Lo fundamental del Evangelio es que todo un Dios se ha hecho hombre para mostrarme cómo ser hombre. Y le veo con los brazos abiertos en la cruz, y escribiéndome una carta de amor con su propia Sangre. Con esa misma Sangre puedo yo escribir también mi carta de amor a mi esposo. Es la carta del perdón y de la misericordia, que siempre va firmada por Jesucristo, Nuestro Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Pedro: (En oración). Señor, esta mañana mi esposa se ha levantado nerviosa. Tenía muchas cosas que hacer y eso hacía que estuviese un poco agobiada e impaciente en el trato. En algún momento se ha dirigido a mí con exigencias y poca cortesía, como si me hiciese un poco responsable de la situación. Pero Tu mirada misericordiosa, me ha ayudado a ver su fragilidad y esperar pacientemente y con cariño a que superase esta situación, ayudando en lo que podía. Después la he llevado a comer por ahí, para que descanse y disfrute del día, y hemos estado a gusto en familia. Y después hemos estado muy a gusto juntos toda la tarde, hasta la hora de la oración juntos donde hemos vivido el broche de oro del día contigo. Solo puedo darte gracias por mostrarme el camino, porque el Evangelio funciona. Las bienaventuranzas son las que nos llevan a la felicidad. Gracias por mi esposa, por mi familia y por la vocación tan hermosa que me has encomendado. Gloria a ti por siempre, Señor.

Madre,

Esta es la Palabra de hoy, y yo quiero escribir con mi vida una carta hermosa, aunque me cueste toda mi sangre, porque vivir el amor de Tu Hijo, es perder mi vida para ganarla. Pero os amo tanto, que es lo que quiero. Yo lo habría hecho todo de otra manera, no sé si estaré escribiendo los renglones con letra bonita, pero al menos intento seguir las guías que nos ha dejado el Señor. Te pido que nadie tenga que pagar por salirme de Su camino. Señor, Tú sabes mi debilidad, mi torpeza, mi ceguera, pero espero que el Espíritu me empuje siempre hacia Ti. Confío en ti. Solo quiero deciros que os quiero. Amén.

Lo que hace con mi poco. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 15, 29-37

EVANGELIO

Jesús cura a muchos y multiplica los panes
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 29-37

En aquel tiempo, Jesús se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba.
La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».
Los discípulos le dijeron:
«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».
Jesús les dijo:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete y algunos peces».
Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.

Palabra del Señor.

Notas: 

  1. Retiro para matrimonios en BARCELONA 15 a 17 de diciembre. Queda alguna habitación libre. Inscríbete y accede a toda la información aquí: https://wp.me/p6AdRz-PN

Lo que hace con mi poco.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

A Jesús le da lástima de la gente. Hoy Cristo mira a mi esposo y le da lástima, porque le ve necesitado.
El Catecismo habla de que los esposos hemos sido creados el uno PARA el otro como un AUXILIO en representación del auxilio que es Dios para nosotros. Hoy en el Evangelio, Cristo me dice: Dale de comer, porque tu esposo tiene un hambre que solamente a través de ti se puede saciar. Es la llamada específica a ejercer nuestra vocación al amor conyugal. A Jesús le basta una pizca de disponibilidad y generosidad para transformar nuestro matrimonio: mis escasos panes y peces al servicio de mi esposo. Es poco, ya lo sabemos.

Pero el Señor, le pide a mi esposo que se recueste y se prepare para saciarse de aquello que necesita. A mí me pide todo lo que tengo y todo lo que soy para entregárselo. Si damos a nuestro esposo lo que tenemos, no será suficiente, tiene sed de un amor infinito. Tenemos que ofrecérselo primero a Jesús y Él lo transformará y hará el milagro de la sobreabundancia. Aunque quede poco amor, aunque esté herido y maltrecho, dáselo a Jesús y Él lo multiplicará hasta que sobre abundantemente, para poder repartir con nuestros hijos, con otros matrimonios…

Aterrizado a la vida matrimonial:

Paco: Pedro ¿Qué has hecho que se ve ahora a tu mujer tan contenta?
Pedro: La verdad es que muy poco. Solamente poner de mi parte, esforzarme, pero soy el mismo, tengo casi todos los mismos defectos, y es increíble cómo ella me ve de otra manera. Estamos rezando juntos, nos estamos llenando de la gracia en los Sacramentos y el Señor va haciendo maravillas con nuestros esfuerzos, y aunque a nosotros nos parecen mucho, en realidad damos muy poco.
Paco: Anda, Pedro, no seas humilde.
Pedro: No, te lo digo en serio, lo que yo doy no justifica lo que está pasando en mi matrimonio. Hay una acción sobrenatural, te lo aseguro. Es como en los retiros de matrimonios, lo que damos no justifica lo que allí ocurre, las conversiones conyugales…
Paco: Pues alabado sea el Señor.
Pedro: Porque el Poderoso hace obras grandes por mí.

Madre,

Levantamos los ojos al Padre con Cristo, le bendecimos y ponemos nuestra confianza en la sobreabundancia con la que Dios responde. No olvidamos lo que nos ama. Siente lástima por los que le necesitamos. Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Haced lo que Él os diga. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 10, 21-24

EVANGELIO

Jesús, lleno de la alegría en el Espíritu Santo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 21-24

En aquella hora Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar».
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron»

Palabra del Señor.

Notas: 

  1. Retiro para matrimonios en BARCELONA 15 a 17 de diciembre. Queda alguna habitación libre. Inscríbete y accede a toda la información aquí: https://wp.me/p6AdRz-PN

Haced lo que Él os diga.

Es mi relación con Dios la que me va mostrando la grandeza de la Verdad. Me doy cuenta de que no por ser más listo ni por estar más seguro de mí mismo, voy a acercarme más a la Verdad. El Demonio se frota las manos cuando creo que no necesito a Dios para descubrir las cosas o para decidir cómo proceder. Precisamente cuando reconozco mi pequeñez y que mis criterios y mis convicciones no son la Verdad, cuando estoy abierto a recibir de Dios, quizás a través de los demás, las claves que orientan mi vida, es cuando Dios me muestra Sus maravillosos secretos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

María: ¿Qué tal lleváis el retiro de matrimonios?
Marta: La verdad es que regular. No conozco los horarios y no me puedo planificar, además, la última experiencia que habéis puesto me ha costado hacerla, porque hay muchas heridas con mi marido…
María: Marta, el Señor quiere actuar, pero le tienes que dejar que tome el control de tu vida para mostrarte la belleza del plan que tiene para ti. No pienses si las cosas serían mejor de otra manera, relájate y haz lo que se te diga, aunque te cueste. Como dijo la Santísima Virgen en Caná: Haced lo que Él os diga. Tú confía…
(Ya el domingo)
María: ¿Qué tal Marta?
Marta: Tenías razón. Me he relajado, me he dejado llevar por la voluntad del Señor, y ha sido ¡una pasada! He vivido experiencias que nunca antes había vivido. Para mí, este retiro ha sido un antes y un después en mi matrimonio.
María: ¡Muy bien! Me alegro muchísimo. Recuerda que en la vida es igual. Siempre intenta descubrir cuál es la voluntad de Dios, y déjate llevar por Él, en todo. Aunque no lo entiendas. Entonces Él te mostrará el hermoso camino que te lleva a la felicidad.

Madre,

La confianza en el Señor es la clave de la felicidad. Cuando me resisto a Su voluntad o cuando me creo autosuficiente, es cuando elijo el camino de la tristeza y de la autodestrucción. Te pedimos Madre la humildad para reconocernos pequeños, necesitados de la Sabiduría de Dios, y damos gracias porque sabemos que Él está deseando hacernos partícipes de ella. Alabado sea el Señor que es el Camino, la Verdad y la Vida.

Me siento mucho mejor. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 8, 5-11

EVANGELIO

Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 8, 5-11

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Le contestó:
«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: «Ve», y va; al otro: «Ven», y viene; a mi criado: «Haz esto», y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían:
«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos».

Palabra del Señor.

Notas: 

  1. Retiro para matrimonios en BARCELONA 15 a 17 de diciembre. Queda alguna habitación libre. Inscríbete y accede a toda la información aquí: https://wp.me/p6AdRz-PN

Me siento mucho mejor.

En este Evangelio, Jesús me muestra que la fe consiste en reconocer Su dominio y Su poder sobre mis cosas y sobre mi vida. La salvación y la sanación de mis seres queridos, y la mía, dependen de Él, y si se lo pedimos, lo va a hacer. Señor, “una palabra Tuya bastará para sanarme”.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marga: (Ve que Antonio, su esposo, está paralizado, sufriendo mucho porque le preocupa mucho su trabajo, y está dedicando toda su vida al trabajo) Antonio, ¿Por qué no nos dedicamos más tiempo a nosotros. Deberíamos estar más tiempo juntos, sacar un rato a diario para hablar de nuestras cosas, para rezar juntos.
Antonio: Marga, yo no tengo tiempo. Sabes lo cansado que llego.
Marga: Venga, Antonio. Cuéntame qué te pasa. Te veo sufriendo…
Antonio: Estoy hasta las narices, porque mi jefe no para de meterme presión, cada vez hay más competitividad, en cuanto pueden te atacan por la espalda…
Marga: (Reza por Antonio, delante de Antonio) Señor, mi esposo está paralizado por la presión que recibe en su trabajo, y esto nos impide seguir profundizando en nuestra relación. Sé que lo está pasando mal y que está pasando por muchas dificultades, pero también sé que Tú puedes ayudarle. Tú puedes quitarle esos agobios y transmitirle Tu paz, puedes mostrarle que Tú tienes el poder, y que juntos contigo podemos vencer. Gracias, Señor, sé que le vas a sanar.
Antonio: Después de este rato de oración me siento mucho mejor. Gracias, Marga. Gracias, Señor.

Madre,

Permítenos estar a Tu lado en este tiempo de espera de la venida de Jesús, para que cuando nazca, aunque no soy digno de que entre en mi casa, le acojamos con tanta fuerza como tú y nos hagamos uno con Él, como vosotros. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

¡Fuera desesperanza! Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 13, 33-37

EVANGELIO

Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa
Lectura del santo evangelio según san Marcos 13, 33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»

Palabra del Señor.

Notas: 

  1. Retiro para matrimonios en BARCELONA 15 a 17 de diciembre. Queda alguna habitación libre. Inscríbete y accede a toda la información aquí: https://wp.me/p6AdRz-PN

¡Fuera desesperanza!

Empezamos el adviento con esta reflexión de esperanza. Todos los matrimonios hemos sido llamados a la Santidad, y no nos lo creemos. Puede que lo veamos muy difícil, y pensemos que poco a poco… a nuestro ritmo. Otras veces puedo tender pensar que el esposo no responde como debería, y eso lo hace imposible.

Me falta esperanza. Me cuesta entender que no soy yo quien lo hace ¡Es el Señor!. Por tanto, debo avanzar al ritmo que marque el Señor, no al mío. San Pablo en la primera lectura me sorprende con la siguiente afirmación: “no carecéis de ningún don” (1 Cor 3, 9). Impresionante. Que se me grabe en la cabeza y en el corazón: “NO CARECÉIS DE NINGÚN DON”.

Ya no tengo excusa. Avanzaré al ritmo del Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: Yo no busco la santidad en el matrimonio. Yo quiero algo normalito.
Paco: Pues lo siento Andrés, pero no llegarás a ningún sitio. O te subes al carro del amor de Cristo o estás perdido.
Andrés: Ya, pero yo no soy nadie para aspirar a tanto amor. Para mí es imposible.
Paco: Pero para Cristo no lo es.
Andrés: ¿Y si mi esposa no responde también? Porque esto es una cosa de dos.
Paco: Tú no te preocupes. Que Dios te vea a ti hacer lo que tienes que hacer, y te aseguro que Él hará todo lo posible por ayudarla a ella también. Él puede más que tú. O es que no crees en el poder de Dios.
Andrés: Hombre, sí.
Paco: Pues demuéstraselo confiando en sus fuerzas, no en las tuyas. Él te va a dar todo lo que necesitas para ser santo, te lo aseguro.

Madre,

Voy a ir a diario a la Eucaristía, para pedirle una y otra vez al Esposo que haga nuestro matrimonio a imitación del Suyo. Le alabaré cuando el sacerdote lo eleva en la consagración. Ahí está el maestro Esposo. Encomiéndanos a Él. Vayamos juntos, oremos juntos, leamos juntos y pidámosle incesantemente por nuestra unión conyugal. Él nos quiere santos. Amén.