Lo que te exijo y no recibo. Comentario para Matrimonios: Lucas 17, 7-10

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EVANGELIO

 

Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 7-10

En aquel tiempo, dijo el Señor:

«¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo:

«En seguida, ven y ponte a la mesa»?

¿No le diréis:

“Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?

¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os mandado, decid:

“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».

Palabra del Señor.

 

Lo que te exijo y no recibo.

Todo bien viene de Dios. Repito: ¡Todo bien viene de Dios! En el momento en que me creo que algo bueno viene de mí, entra la soberbia, y reclamo una “recompensa” a la persona “amada”…

Por eso la humildad es imprescindible en el camino del amor cristiano, para que así pueda actuar la gracia de Dios y el Espíritu Santo y no yo.

 

Aterrizado a la vida matrimonial:

Luisa: ¿Te das cuenta que tenemos un pulso constante reclamándonos actos de amor el uno al otro?

Javier: Me doy cuenta. Pero tengo claro que en mi caso es la soberbia. Exijo que tú hagas por mí lo que no recibo y no te paso ni una para vengarme de que tú no me pasas ni una a mí. Y así vamos… Tengo claro que, hasta que no empiece a actuar con humildad contigo, y reconozca que yo por mí mismo no merezco nada, no voy a avanzar. Le pido al Señor que me dé la gracia y la fortaleza para acogerla.

Luisa: Yo también se lo pido, Javier. Unámonos a pedírselo juntos cada noche. ¿Te parece?

Javier: Me parece muy bien y muy sanador.

 

Madre,

Qué mala es la soberbia. Cómo se cuela, cómo se esconde, cómo destruye nuestra relación… Líbranos del mal, Padre. No nos dejes caer en la tentación. Amén.

 

Un comentario en “Lo que te exijo y no recibo. Comentario para Matrimonios: Lucas 17, 7-10

  1. M.Asuncion Herrero Méndez

    ¡Qué importante aprender a ser humildes!
    Sin la a Gracia de Dios no podemos,se lo pedimos y que el Señor abra nuestros corazones para recibir éste Don.

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