Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

Un matrimonio sanado. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 9, 1-6

EVANGELIO

Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.
Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si algunos no os reciben, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de vuestros pies, como testimonio contra ellos».
Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

Palabra del Señor.

Nota: RETIRO: Os invitamos a vivir la experiencia de un RETIRO PARA MATRIMONIOS en Málaga, los días 17, 18 y 19 de noviembre. En esos días nos adentraremos en La Verdad del Matrimonio y la Alegría del Amor.

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Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión! (Quedan 13 plazas)

Un matrimonio sanado.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Jesús envía y da poder y autoridad para realizar Su misión. La acción a realizar consistía en dos cosas: Evangelizar de palabra y realizar actos para la curación en las personas. No bastaba con las palabras, ni bastaba con las obras. Debían ser ambas.

Los que hemos sido enviados a proclamar la buena noticia del Matrimonio, es decir, todos los esposos cristianos, debemos no solamente proclamar la verdad y la belleza del matrimonio, sino entregarnos colaborando con nuestro tiempo y esfuerzo, para que otros se conviertan y empiecen a esforzarse por vivir el matrimonio como Dios lo pensó.

Esto hacemos en los retiros, en los acompañamientos a matrimonios y en otro tipo de colaboraciones que realizamos desde Proyecto Amor Conyugal, con una actitud de pobreza, de humildad sabiéndonos siervos inútiles. El otro día cenamos en casa de una familia que se salvó gracias al acompañamiento de Proyecto Amor Conyugal. Una familia que salió del dolor desgarrador, de la división y de la soledad. De un pecado que se transmite de generación en generación, y que no sabemos hasta dónde se puede expandir. Una alegría inmensa. Sólo por esto, han merecido la pena todos los esfuerzos. ¡Alabado sea el Señor¡

Aterrizado a la vida matrimonial:

Sandra: (Suena el teléfono) Consulta del Dr. Ramírez. ¿Dígame?… Sí, queda libre una hora de 19 a 20h. Le esperamos.
Mónica: (Ya en la consulta) Dr. Estoy desesperada. Mi marido no es consciente de lo mal que estoy, y no le da importancia. No quiere escucharme… Estoy pensando separarme y salir de esta tortura…
Dr.: (Una hora más tarde) Muy bien, Mónica. Espero verle la semana que viene a la misma hora.
Sandra: (A la salida) Señora, son 50€.
(Tres días más tarde)
Mónica: (Hablando por teléfono) Raquel, estoy fatal. Otra vez sola. Mira la hora que es y mi marido no ha llegado a casa. Siempre sola. No puedo más…
Raquel: Vaya Mónica. Cuánto lo siento. Cruzo la calle y me acerco para estar contigo un rato…
Mónica: Gracias por venir, Raquel. Eres un cielo.
Raquel: No tienes por qué darlas. Es el Señor quien me envía…
(Dos horas más tarde)
Raquel: Mañana llamará mi esposo a tu marido, a ver si está abierto a escuchar, y os venís a casa y hablamos sobre la verdad del matrimonio. Estáis construyendo en falso, sobre unos cimientos que se tambalean. Es necesario asentar las bases fuertemente para poder construir.
Mónica: Hija, cómo te lo agradezco. Me emociona ver vuestra entrega.
Raquel: Lo hacemos encantados. Nada nos gustaría más que ver vuestro matrimonio recuperado de esta crisis. Y ahora, ya sabes, acoge a tu marido como si fuera el mismo Cristo. ¿Vale?

Madre,

Qué responsabilidad, que tu Hijo quiera poner almas a nuestro alrededor que puedan ser salvadas gracias a nuestra intervención. Desde luego que es la labor más hermosa que nos podía encomendar, pero no somos dignos. No nos abandones, Madre. No queremos fallarte. Alabado sea el Señor, que ama tanto a los esposos con dificultades. Amén.

El código secreto. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 8, 19-21

EVANGELIO

Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces le avisaron:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».
Él respondió diciéndoles:
«Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor.

Nota: RETIRO: Os invitamos a vivir la experiencia de un RETIRO PARA MATRIMONIOS en Málaga, los días 17, 18 y 19 de noviembre. En esos días nos adentraremos en La Verdad del Matrimonio y la Alegría del Amor.

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Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión! (Quedan 14 plazas)

El código secreto.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Dios Hijo es Palabra y los que le escuchan, haciendo silencio para captar los latidos de Su Corazón que se comunica con nosotros, en lo más profundo de nuestra alma, a esos, se les abre una nueva dimensión en ellos y también en sus relaciones, en especial en su relación conyugal.

El alma que introduce el código secreto en el silencio de la intimidad con Dios, descubre horizontes insospechados. Y ¿Cuál es ese código secreto que te abre la puerta al Corazón de Dios? Repite conmigo, con todo tu cuerpo, con toda tu alma y con todo tu ser: ¡Señor, que se haga tu voluntad y no la mía!

Y a partir de ese momento, hago lo que Él diga. ¡Todo! Aunque no lo entienda, que me ocurrirá muy a menudo. Dios me mostrará que Sus caminos, son mucho mejores que los míos y el acierto que fue ponerme en Sus manos. Descubro la nueva Vida que me da Él, llena de gozo, paz, esperanza… me instruye, me nutre, me corrige, con Su sabiduría, me va moldeando según mis necesidades, me conduce a lo que estoy llamado a ser: Su hijo y Su hermano. Ni más ni menos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Manolo: (Piensa) Yo creo que debería ponerme en mi sitio. Mi esposa va imponiendo sus criterios en casa y no puede ser. Hay que poner un poco de orden, porque no puede ser que los niños hagan lo que les dé la gana y que yo sea el último mono.
Patricia (esposa de Manolo): (Piensa) Ya no le paso ni una más. La próxima vez que vuelva a levantarle la voz a alguno de mi hijos, me los llevo a casa de mi madre. Menudo ejemplo tan horrible les está dando. No lo voy a consentir.
(Por la noche leen el Evangelio en el que Cristo explica que no nos toca a nosotros separar el trigo de la cizaña, porque al pretender quitar la cizaña podemos llevarnos el trigo por delante).
Manolo: (En oración) ¿De verdad Señor, tengo que aceptar esta situación con mi esposa y no hacer nada más que amarla, servirla, entregarme…? No lo entiendo, pero por amor a ti, lo haré.
Patricia: (En oración junto a Manolo): ¿De verdad Señor, tengo que comprenderle y ayudarle a actuar correctamente y no imponerme y no exigirle…? No lo entiendo, pero por amor a ti, lo haré.
Manolo: (En oración en alto ante Patricia) Hoy Señor, he tenido la tentación de pensar que le tenía que parar yo los pies a mi esposa. Sí, yo, con lo imperfecto que soy, me erigía en maestro de mi esposa, y el Maestro eres tú. Me comprometo a apoyarme en ella, en su maternidad, y en buscar juntos lo mejor para nuestros hijos.
Patricia: (En oración en alto ante Manolo) Hoy Señor, he tenido la tentación de tirar la toalla, por mi falta de aguante, por mi falta de paciencia. Perdóname, Señor. Tú eres el Maestro. Escuchando a Manolo me he dado cuenta de que le he juzgado mal. Prometo Señor, buscar lo mejor para nuestros hijos, apoyándome también en el esposo que me has dado como ayuda.
Manolo: Gracias, Señor, por mi esposa.
Patricia: Gracias, Señor, por mi esposo.

Madre,

¿Por qué nos empeñamos en creer que sabemos más que Dios? ¿Por qué nos da miedo o nos resistimos a seguir Sus caminos? Creemos que nos vamos a equivocar haciendo lo que Él dice en el Evangelio y entonces es cuando nos equivocamos. Madre, ábreme las puertas del Corazón de Dios, quiero instalarme en Él. ¡Señor, que se haga tu voluntad y no la mía!. Gloria a Dios.

Quien siembra vientos… Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 8, 16-18

EVANGELIO

La lámpara se pone en el candelero para que los que entren vean la luz
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama; sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.
Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.
Mirad, pues, cómo oís. pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».

Palabra del Señor.

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Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión!

Quien siembra vientos…

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Este Evangelio nos habla de la soberbia de creernos mejores de lo que somos. Si acogemos la Palabra y la ponemos en práctica en nuestro matrimonio, las personas de nuestro alrededor, especialmente nuestros hijos, lo percibirán. Si no, también lo percibirán, y sabrán que no somos coherentes con lo que intentamos aparentar ser, con lo que transmitimos, o con lo que (en el caso de nuestros hijos) intentamos enseñarles.

Por eso dice el Señor: “Mirad cómo oís”. Qué atención prestamos a la Palabra y cómo nos esforzamos en ponerla en práctica, porque, el que lo haga, irá creciendo, amará más y tendrá una vida más plena, mientras que el que no la escucha, no se confronta con el Evangelio y/o no lo pone en práctica, a ese se le quitará hasta lo que cree tener, hasta lo que aparenta ser, y perderá la credibilidad, la confianza y en el caso de los padres, la autoridad ante sus hijos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Los hijos de Andrés, están acostumbrados a que, cada vez que Mónica, su esposa, cambia los planes previstos por una necesidad de última hora, Andrés se enfada, y le reprocha que ya podía habérselo dicho antes. Pero Andrés, ha reconocido que tiene esta debilidad y que no debe hacer a su esposa responsable de ello, sino que tiene que aprender a dominarse él y crecer.
Andrés: ¡Venga! Que vamos tarde.
Paula (Hija de Andrés y Mónica): Yo me quedo. Ayer no me avisasteis de que íbamos a comer a casa de los abuelos. Y no estaba en mis planes.
Andrés: Pues lo siento, Paula. Tienes que aprender a amoldarte a las circunstancias de la vida cuando surgen.
Paula: ¡Ya! Como haces tú siempre ¿no?
Andrés (Calla entristecido por lo que ha enseñado mal a su hija con su ejemplo)
Mónica: Hija, así no se le habla a tu padre. Tienes mucho que aprender de él y le debes un respeto enorme.
Andrés: Te pido perdón, Paula, porque es verdad que muchas veces lo he hecho mal, pero quiero esforzarme. No caigas tú en los mismos errores que yo. Eso es lo que deseo para ti como padre.
(Salen de casa y por el camino)
Mónica: Andrés, tenemos que parar un momentito, nos habíamos comprometido a llevar el postre y no he tenido tiempo de comprarlo.
Andrés: (Piensa: Vaya, encima que vamos tarde, un problema inesperado. Esto es una prueba y debo amar en esta situación. No puedo dejar que los acontecimientos me dominen y me impidan amar en las dificultades) Muy bien, Mónica. Gracias por acordarte de lo del postre, si no fuera por lo detallosa que eres, llegaríamos allí sin nada. Dime, ¿Dónde quieres ir?…
Paula (La hija): (Piensa: Es verdad, mi padre se está esforzando. Esta es la típica situación en la que acabaría dando voces. Esto está siendo una lección para mí).

Madre,

Nuestros hijos son esponjas. Nuestro entorno es como un medio en el que cualquier acto se convierte en una onda expansiva. Si siembro vientos, recogeré tempestades y haré mucho daño a mi alrededor. Si siembro el reino de Dios, la Verdad y el Amor, reinarán en nuestro entorno. Alabado sea el Señor, que es Camino, Verdad y Vida.

La viña que más me gusta. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 20, 1-16

EVANGELIO

¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:
«Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido»
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
«¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».
Le respondieron:
«Nadie nos ha contratado.»
Él les dijo:
«Id también vosotros a mi viña».
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
«Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.»
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
«Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.»
Él replicó a uno de ellos:
«Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?».
Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

Palabra del Señor.

Nota: RETIRO: Os invitamos a vivir la experiencia de un RETIRO PARA MATRIMONIOS en Málaga, los días 17, 18 y 19 de noviembre. En esos días nos adentraremos en La Verdad del Matrimonio y la Alegría del Amor.

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Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión!

La viña que más me gusta.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Señor, tu justicia no es nuestra justicia. Tus leyes no son las nuestras. Nosotros habíamos pensado en un matrimonio sin desavenencias, con los mismos ritmos. Sin embargo, en el matrimonio se da mucho esto de medir el trabajo, el esfuerzo y la recompensa que nos merecemos el uno y el otro.

También se da mucho que uno de los dos acoja antes la fe (normalmente son ellas). ¿Por qué? Porque has creado un matrimonio que se construye mediante el conocimiento mutuo, la comprensión, el perdón y la misericordia.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Rosa: ¿Te acuerdas, Ramón, cuando tú no querías acoger la fe por nada del mundo? Lo pasé fatal por tu cerrazón. Ahora reconozco que debería haber confiado más en Dios. Él te acabaría llamando. Yo me tenía que haber limitado a trabajar para Él y no mirarte tanto ni recriminarte tanto que tu ritmo en el tema de la fe fuese más lento que el mío.
Ramón: Sí, claro que me acuerdo. Y todavía tienes que seguir tirando de mí de vez en cuando, pero yo agradezco mucho tus esfuerzos. Sé que, aunque me molestaba tu insistencia a pesar de mi negativa, en el fondo sé que lo hacías porque me amas.
Rosa: Pues sí, Ramón. No sabes cuánto te amo. Y estoy muy contenta de que por fin estemos juntos en esto, porque la unión espiritual es más fuerte que la muerte.
Ramón: Sí, más fuerte que la muerte. Alabado sea el Señor.

Señor,

Llámanos a seguir trabajando en nuestra viña. Te pedimos por aquellos matrimonios que vendrán más tarde, para darte gloria. Gracias por permitirnos llegar a Ti, amando a mi esposo. ¡Nos entusiasma la idea!. Estoy feliz, porque me he consagrado a Ti a través del sacramento del matrimonio. Alabado seas, Señor, porque me has dado la vocación que más me gusta.

Aprender a escuchar. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 8, 4-15

EVANGELIO

Los de la tierra buena son los que guardan la palabra y dan fruto perseverancia
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 4-15

En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:
«Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso y, después de brotar, se secó por falta de humedad.
Otro parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.
Y otra parte cayó en tierra buena y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».
Dicho esto, exclamó:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.
Él dijo:
«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas,” para que viendo no vean y oyendo no entiendan”.
El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.
Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes y riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.
Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».

Palabra del Señor.

Notas: 1. ANUNCIO: Hoy, día 23 de septiembre a las 20h, Proyecto Amor Conyugal realizará un anuncio  sobre “La verdad y la belleza del matrimonio”, en Madrid: Parroquia de Nuestra Señora de la Moraleja. Calle del Nardo, 44, 28109 Alcobendas.

2. RETIRO: Os invitamos a vivir la experiencia de un RETIRO PARA MATRIMONIOS en Málaga, los días 17, 18 y 19 de noviembre. En esos días nos adentraremos en La Verdad del Matrimonio y la Alegría del Amor.

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Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión!

Aprender a escuchar.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

La semilla es la Palabra, y tiene un poder tremendo, si tenemos la actitud de María. Imitando a María, tengo que empezar por escuchar, poniendo todo de mí, vaciándome de toda otra interferencia. Es lo que llamaba Orígenes en el “desierto de los sentidos”. Eliminando distracciones de todo tipo. Alguien es esperado y escuchado: Cristo.

Después tengo que ser capaz de cavar en mi corazón un enorme “espacio de libertad”, para acoger la Verdad de Dios, que siempre desborda mis pensamientos. Tengo que estar dispuesto a salirme del bucle en el que me hallo encerrado, para descubrir siempre algo más grande, más sorprendente. Tengo que parar mis pensamientos y escuchar, dejar a Dios en libertad y no pretender encajonarlo en mis seguridades y en mis leyes.

Y después viene lo de “meditar en el corazón”. ¿Dónde está el corazón? Más allá de la inteligencia, de la imaginación y de la sensibilidad o afectividad. ¿Dónde está? El corazón es lo más profundo del ser humano. Primero he de encontrarlo. De lo contrario, me perderé entre un montón de ideas y razonamientos.

Pero no vamos a cerrar este comentario sin mencionar una aplicación a nuestra relación conyugal. Todo esto, esto mismo, tengo que aplicarlo a mi matrimonio cuando hable con mi esposo: Escucharlo “en el desierto de los sentidos”, cavar un enorme “espacio de libertad” para salir de mí y llenarme de su mundo interior, guardarlo en mi corazón (lo más profundo de mí), y llevarlo a la oración fecundado por el Espíritu.

Aterrizado a la vida matrimonial:

(Elegimos un ejemplo sobre los que son terreno pedregoso)
Juan y María leen a menudo el Evangelio. El de hoy es donde Jesús dice: El que pierda la vida por mí o por el Evangelio, la ganará. Llega Juan del trabajo cansado y con un día duro sobre su espalda … María está con los baños de los niños y la cena.
Juan: Hola cariño, voy a cambiarme.
María: Date prisa que estoy muy cansada y tengo ganas de terminar.
Juan: (Empieza a escuchar la tentación en su cabeza) “Qué morro tiene, que está cansada dice, lleva todo el día con un ritmo de trabajo que ya lo quisiera yo, y ahora que llega el ritmo fuerte de la casa, que me dé prisa”. (Y se va a ver su serie favorita al ordenador.
María: Maria: ¡no puedo creerme lo que veo! ¿Tendrás cara? Eres un egoísta
Juan: ¿Egoísta yo? Tú solo piensas en ti, encima de lo bien que vives y no puede uno llegar a su casa y descansar.
(La cosa se va calentando, Se faltan el respeto y hacen mucho daño. Dios está triste, porque, lo que había sido una prueba para vivir el Evangelio de aquel día, una oportunidad para ser más libres, para amar en la dificultad, etc., se ha desperdiciado y se ha convertido en un motivo de separación).

¿Y yo? ¿Respondo con actitudes evangélicas en el momento de la prueba?

Madre,

Cuánto me queda que aprender de Ti. Me encanta que seas mi Madre. Bendita seas.