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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 35-40
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».
Hambrientos y sedientos.
Todos tenemos en nuestro corazón un deseo de eternidad, un anhelo de justicia, de belleza, de amor, de paz… El hombre busca la felicidad y la trascendencia porque ha sido creado para la vida, para vivir eternamente. Tenemos una sed de plenitud que nada de este mundo puede saciar. Intentamos llenar ese vacío en muchas cosas, incluso en las personas que más queremos, pero todo se queda corto. Y hoy Jesús nos revela dónde se sacian de verdad nuestros anhelos “El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí no tendrá sed jamás”. La pregunta es: ¿voy a Él? ¿creo en Él? ¿o vivo apoyado en mis seguridades, trabajo, salud, dinero, fama…?
Y es en esa búsqueda cuando Jesús se ofrece como alimento para el corazón: “Yo soy el pan de Vida” No viene a darnos algo, viene a darse Él mismo. Por eso hoy en la oración me pregunto ¿realmente tengo hambre de Dios o vivo como si me bastara a mí mismo? ¿Me reconozco necesitado de su gracia, mendigo de su misericordia, de su amor, de su presencia en la Eucaristía…?
Señor, dame hambre y sed de ti, que te busque, que te encuentre y entonces…que solo viva para amarte a ti y a los que me has dado.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Laura: (mirando el móvil) He vuelto a comprarme una cosita por internet…y mientras lo compraba pensaba: “no lo necesito”
Álvaro: ¿y entonces?
Laura: no lo sé… es como si por un momento eso me calmara, pero esa sensación no dura nada…
(Álvaro guarda silencio)
Laura: Y luego me siento igual…o peor. Vacía. Como si estuviera intentando llenar algo que no sé ni qué es. Pero hoy, mientras compraba, me he dado cuenta de algo.
Álvaro: ¿de qué?
Laura: que no estoy buscando cosas, estoy buscando sentirme segura, tranquila, llena. Y comprar es como una anestesia rápida…. Me doy cuenta que me falta algo…o mejor dicho, me falta Alguien.
Álvaro: ¡qué bueno caer en la cuenta Laura! Es un primer paso para ponernos en camino…el Señor nos espera siempre y nunca nos va a rechazar así que… ¿te parece que retomemos nuestra oración conyugal?
Laura: si, ¡vamos juntos a Él! Señor estoy llena de cosas, pero vacía de Ti. Dame hambre y sed de Ti porque solo Tú puedes saciarme.
Madre,
Es reconfortante saber que el Padre no quiere perder a ninguno y desde nuestro corazón nos unimos a ese deseo. ¡Ayúdanos a llegar al cielo! ¡Bendita seas Madre!

