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Llamados a ser testigos. Comentario para matrimonios: Juan 3, 31-36

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 31-36

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Llamados a ser testigos.

En esta Pascua estamos llamados a ser testigos de la acción de Dios en nuestros corazones, en nuestras vidas y en nuestro matrimonio y familia. Dios es un Padre misericordioso que, por medio de Jesucristo, su hijo unigénito, nos ha redimido en la cruz y resucitando nos ha dado la vida eterna.
Si hemos sido transformados con su gracia nos urge dar testimonio. Somos enviados por Dios, de dos en dos, para dar a conocer la buena nueva: Jesús ha resucitado y nos envía el Espíritu Santo para que podamos vivir como hijos amados del Padre. !Somos herederos de la vida eterna!

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Luis: Esta Semana Santa la hemos vivido intensamente ¿verdad?
Lucía: Sí, realmente ha sido una bendición poderla vivir en comunidad y tan en oración, viviendo cada acontecimiento con el Señor. Compartiendo su dolor y también la alegría de su resurrección.
Luis: Ha sido una bendición, y esto se nos tiene que notar. Tenemos que ser testigos del gran amor que Dios nos tiene.
Lucía: Sí, que todos lo descubran y vivan con la alegría de que Dios nos ama y está vivo. La vida así es mucho más hermosa.
Luis: Desde luego, y esto no se lo puede perder nadie ¿vamos a ello?
Lucía: ¡Vamos a ello!

Madre,

Gracias por tu sí que nos dio a Jesús, y con El la vida eterna. ¡Bendita seas Madre!