Archivo por días: 28 abril, 2026

Ser oveja. Comentario para matrimonios: Juan 10, 22-30

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Ser oveja.

A través de este evangelio Jesús deja muy claro a los judíos que Él es el Mesías, y también deja muy claro quiénes son sus ovejas. Hoy reflexiono y me pregunto… ¿Soy oveja del Señor? ¿Escucho su voz y le sigo? Muchas veces podemos acudir a la Eucaristía (incluso diariamente), estar delante del sagrario o en adoración ante el Santísimo; pero no se trata tanto de lo que hagamos, sino de tener esa presencia del Señor en nuestra vida, de ir transformando nuestro corazón para hacernos uno con Él. Para ello, debemos ser fieles y saber esperar Sus tiempos, permanecer y no estar rodeados de ruido y siempre pidiendo y exigiendo lo que nosotros queremos; hemos de ser capaces de poder escucharle en el silencio, a través de nuestro esposo y de las personas y mediaciones que Dios nos pone en nuestro camino a la santidad.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Antonio: Blanca, ¿recuerdas que te comenté la semana pasada que en la empresa ha quedado un puesto vacante muy importante? Pues lo he estado pensando y creo que este cambio me iría como anillo al dedo… es verdad que tendría que trabajar más horas, pero también me subirían el sueldo. Mira, mañana iré a misa y le pediré al Señor que “mueva Sus hilos” para que me escojan a mí. ¿Qué te parece?Blanca: Antonio, pues la verdad es que es una gran oportunidad, pero quizás sería bueno comentarles que, aunque dediques todo tu esfuerzo en ello, tienes otras prioridades y quizás no puedas cumplir con esos horarios tan exigentes. Justo ayer hablábamos de cómo el Señor nos ha cambiado la vida, Él debe ser nuestra prioridad y también nuestro matrimonio y nuestros hijos, y tú ya pasas mucho tiempo fuera de casa.Antonio: Tienes razón cariño, ¿quién soy yo para exigirle nada a Dios? ¿y quién mejor que Él para saber lo que es mejor para nosotros? Cambiaré mi oración y Le pediré sencillamente, de corazón, que se haga Su voluntad.(Al día siguiente por la tarde)Blanca: ¿Cómo ha ido la entrevista?Antonio: Pues me han dicho que están muy interesados en mí y que se van a replantear el tema de los horarios para que pueda teletrabajar un par de días desde casa y así poder compaginarlo todo. ¡Qué grande es el Señor! ¡Muchísimas gracias Blanca por acercarme a Su corazón y no querer imponerle mi voluntad!

Madre,

Ayúdanos a saber escuchar la voz del Señor y seguirle. ¡Sea por siempre bendito y alabado!