Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

Entonces ¿Gratis o cobrando? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 10, 7-13

EVANGELIO

Gratis habéis recibido, dad gratis
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 7-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Id y proclamad que ha llegado el renio de los cielos. Curad enfermos resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.
Gratis habéis recibido, dad gratis.
No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quien hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en su casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volver a vosotros».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones:

Entonces ¿Gratis o cobrando?

A veces Jesús parece que nos hace un poco de lío para que profundicemos en Sus reflexiones. No solo nos envía a evangelizar, sino que nos da las pautas de cómo hacerlo. La confusión puede venir cuando dice por un lado que “Gratis habéis recibido, dad gratis”, y en el siguiente párrafo dice “bien merece el obrero su sustento”. ¿En qué quedamos? ¿Gratis o cobrando? La clave nos la da San Jerónimo, cuando nos viene a decir, que si ganásemos dinero evangelizando, la gente dudaría de si lo hacemos por amor a las ganancias (con lo que perderíamos toda credibilidad) o por amor a Dios. En definitiva, es demostrar que no lo hacemos por nosotros, sino por Dios. Por eso especifica el Señor, que el obrero merece su sustento, nada más que su sustento.

El amor tiene esa medida, incluso para los que no creen en él. Cuando descubren que ayudas sin ningún tipo de interés egoísta, todo el mundo valora esa forma de amar, aunque no sean creyentes.

La cuestión es que mi esposo lo percibe también, como todo el mundo. Sólo experimenta mi amor, si ve que no hay ningún interés para mí. Este fin de semana, en el retiro de Madrid, una persona nos preguntaba que por qué es imprescindible sufrir para demostrar amor. La respuesta está aquí, porque si sufres amando, demuestras que renuncias a ti para buscar el bien del otro, y das gratis lo que has recibido de Dios, gratis. Eso es amar.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: Cariño, te invito a que vayas a la Eucaristía a diario.
Marisa: Andrés, ¿Ya estás otra vez con eso? ¿Por qué te empeñas en que haga lo mismo que tú? Además, me parece una exageración. No hace falta tanto.
Andrés: No, Marisa, te lo digo por tu bien.
Marisa: Pues si es por mi bien, colabora más con las tareas de la casa, en lugar de irte a Misa todas las tardes.
Andrés: De acuerdo. Iré a Misa de 7 de la mañana en las monjas. Por la tarde, iré a recogerte al trabajo, y si quieres, te llevo a Misa mientras yo vuelvo a casa y me encargo de todo. Planchar, hacer la cena, bañar a los niños…
Marisa: ¿Harías eso por mí? Vas a acabar reventado.
Andrés: Por ti, y para que recibas las gracias que Dios te quiere dar, haría lo que haga falta.
Marisa: Ahora sí que me creo que me ofreces lo de la Eucaristía por amor. Perdona por haberte juzgado mal. Te amo, Andrés.

Madre,

Es cierto que en el fondo, muchas correcciones que hacemos a nuestro esposo, detrás aportan un beneficio para mí mismo, y claro, se nos ve el plumero. Ahora entiendo la condición necesaria de la gratuidad en el amor. Gracias Madre por los impresionantes frutos del retiro de matrimonios de Madrid. Ha sido muy impactante. Bendita seas, Madre. Hemos dado gratis lo que gratis hemos recibido, y los frutos son inmensos. Alabado sea el Señor.

Locura sí, pero de amor. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 3, 20-35

EVANGELIO

Satanás está perdido
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 3, 20-35

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer.
Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.
Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».
Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:
«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.
En vedad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.
Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dice:
«Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones:

Locura sí, pero de amor.

Cuando a la gente le parece ya exagerado lo que uno se entrega a los demás o lo que uno ama a Dios, piensan que uno está fuera de sí. A tal intensidad llega el amor de Jesús por la gente que permite que le dejen ni comer.

Aterrizado a la vida matrimonial:

La madre: Hija, eso ya no es normal. Que te quedes casi sin comer por ir a ver a tu marido un rato y tomar café con él. Un día te va a dar algo. Si total, lo vas a volver a ver esta noche ¿Para qué tanta prisa? Quédate un rato más, comes tranquilamente, descansas y te vas directamente a recoger a tus hijos del cole.
María: Mamá, quiero verle ¿Vale? Podemos estar juntos un rato. Él me dice que le sienta fenomenal estar conmigo, que le relaja y se despeja muchísimo, y que los días que no puedo ir, me echa mucho de menos y lo nota un montón.
La madre: Hija, nadie diría que lleváis 24 años casados ¡Qué suerte tiene tu marido!
María: No, Mamá, no creo en la suerte. ¡Qué bendición tengo yo con el esposo que Dios me ha dado!

Madre,

Yo sé que tú prefieres que ame al Señor antes que a ti, porque amándole a Él, te hago feliz a ti. Eso es lo que tiene ser tan santa. Enséñanos Madre, a descubrir dónde está la locura y dónde la cordura, para que sepamos realmente ser fieles a la entrega total que nos pide Cristo. Por Él te lo pedimos. Amén.

Lo que no comprendo. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 2, 41-51

EVANGELIO

Conservaba todo esto en su corazón
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2,41-51

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedo en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Él les contestó:
«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la cosas de mi Padre?».
Pero ellos no comprendieron lo que le dijo.
Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones:

Lo que no comprendo.

Ayer nos sentíamos acogidos por el Sagrado Corazón de Jesús y hoy nos acoge el Sagrado Corazón de María. Esta maravillosa celebración nos sorprende con un Evangelio que nos deja un sabor incómodo. Contemplamos a María diciéndole a Jesús: “Hijo, ¿por qué nos has tratado así?”. La Santísima Virgen no comprendía nada, pero sin embargo, “conservaba todo esto en su corazón”. Cuando nos introducimos en el Corazón de María, ella nos enseña a acoger todo lo que no comprendemos como “las cosas del Padre”, que Él sabrá por qué tienen que ocurrir.

María nos enseña a acoger con la paz de Su Corazón todas las dificultades de nuestra vida.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Elena: Señor, me has dado un esposo que no me comprende, que no me valora, y no entiendo nada. Pero María me ha enseñado a tener fe en ti. Voy a intentar comprender qué esperáis de mí, qué queréis que haga para ayudarle y llevarle a vosotros. Si necesitáis mi sacrificio para redimirle, aquí estoy. Si necesitáis mi humillación, aquí la tenéis. Yo acojo esta situación con alegría porque sé que es dónde queréis que se construya mi camino hacia vosotros.
Paco: Señor, me has dado una esposa que me corrige constantemente, y con mucha inestabilidad emocional. No comprendo qué quieres de mí en esta situación, pero María me ha enseñado a tener fe en ti, y si Tú me la has dado así, yo la amo así. Hágase tu voluntad y no la mía.

Madre,

Enséñanos a acoger las cosas con Tu Corazón, con fe, con confianza. Nos sabemos pequeños y somos incapaces de comprender las cosas de Dios, y sabemos que nos ama. No tenemos de qué preocuparnos. Bendita seas, Madre, que nos guías y nos cuidas. Amén.

Sobrecogido e impresionado. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 19, 31-37

EVANGELIO

Le traspasó el costado, y salió sangre y agua
Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 31-37

Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran.
Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis.
Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron»

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones:

Sobrecogido e impresionado.

Hoy celebramos la Solemnidad del Sagrado Corazón. La providencia ha querido que en este día iniciemos el retiro de matrimonios de Madrid. Será que quiere dar muchos frutos. Alabado sea Dios!!

El Corazón de Cristo es ese que está atravesado y rodeado de espinas, y lleno de una misericordia tan grande que es capaz de echar sobre sí todos nuestros pecados. Todos estamos acogidos por Su Sagrado Corazón, si queremos. El Señor no huye, no se defiende de las ofensas, sino que nos abre de par en par lo más íntimo, lo más vulnerable, lo más vital: Su Corazón. Además ha querido tener un corazón humano, que siente y padece como tú y como yo, para dejarlo expuesto por si queremos quererle.

De Él, fruto de ese Corazón traspasado surge la Iglesia en la que somos acogidos por el bautismo. La Esposa surge del corazón del Esposo. Se repite la escena de Adán y Eva, esa que había que redimir para recuperar la vida eterna. Las cosas de Dios son una maravilla, son extremadamente bellas, y ante el misterio del Corazón de Jesús, nos arrodillamos hoy para adorarle.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marta: ¿Pero vas a perdonarle eso a tu marido?
Ana: Sí.
Marta: ¿Pero estás loca?
Ana: Sí, de amor. Me he ofrecido al Señor para que con mi sacrificio alivie la sed y el sufrimiento de Su Sagrado Corazón, y me lo está concediendo. Alabado sea el Señor.

Madre,

Me emociono imaginando la ternura y la grandeza del Corazón Sagrado de tu Hijo. Solo puedo decir una cosa, sobrecogido e impresionado. Gracias Señor por tu sobreabundancia!!

¿Esto o lo otro? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 12, 28b-34

EVANGELIO

No hay mandamiento mayor que estos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es este: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones:

¿Esto o lo otro?

A veces tenemos dudas sobre qué es lo más importante, o no sabemos qué decisiones tomar. En esos casos, es bueno preguntarle al Señor, como hizo aquel escriba. Podemos hacerlo en oración, o preguntándole a personas de oración, fieles a los sacramentos, que nos puedan iluminar a través del Evangelio y el Magisterio de la Iglesia.

Pero hay dos pilares básicos sobre los que tienen que apoyarse todas nuestras decisiones: Nuestro amor a Dios (lo que implica querer hacer Su voluntad) y nuestro amor a los demás (Lo que implica desear su bien), en especial al esposo. Si mi decisión va en contra de alguna de éstas dos, mejor no hacerlo y si la motivación no tiene nada que ver con alguna de éstas dos directrices, tampoco. Porque al atardecer de la vida, se nos juzgará de amor, y si no tengo amor, no soy nada.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Paco y Maite: Tenemos dudas. No sabemos si cambiarnos de ciudad. Nos ha surgido una oportunidad de trabajo en una ciudad más grande y no sabemos qué hacer. Supondrá aumentar nuestras posibilidades económicas, pero también más responsabilidades y jornadas laborales más largas.
Matrimonio Tutor: Os aconsejamos que hagáis un discernimiento para intentar descubrir la voluntad de Dios. Para ello:
1. Os ponéis en oración. Rezáis un rosario y le pedís al Espíritu Santo que venga y os asista.
2. Después, de manera individual, cogéis cada uno una hoja y ponéis en dos columnas las dos opciones a discernir: A) Quedarnos B) Cambiarnos. Debajo de cada título, ponéis una relación de razones de por qué elegir A y después otra lista de por qué elegir B.
3. Después trazáis una línea horizontal y ponéis otros dos títulos: Debajo de A) “Consecuencias de decidir quedarnos” y debajo de B) “Consecuencias de decidir cambiarnos”. Y debajo de cada título la lista con todas las consecuencias que pensáis que podría tener elegir cada una de las dos opciones.
4. Por último intentáis ver en cuál de las dos columnas está más presente el Evangelio. Se suele ver clarísimo!!
Y si os equivocáis, no os preocupéis que, el Señor sabe que habéis puesto vuestra decisión en Sus manos y ya reconducirá.

Madre,

Que en cada decisión que tomemos, en cada actitud, el Señor pueda decir: «No estás lejos del reino de Dios». Cuánto daría por escucharle decirme eso. Alabado sea el Señor que quiere lo mejor para nosotros.