
Cuanto más me perdona mi esposo/a, más deseo amarlo/a. Estaré deseando perdonarle cuando me hiera.

Cuanto más me perdona mi esposo/a, más deseo amarlo/a. Estaré deseando perdonarle cuando me hiera.

El que ama a Dios, recibe todo como un don Suyo. El que ama al/a esposo/a, excusa las faltas, confía en que el/la amado/a irá mejorando, olvida lo negativo… y valora lo positivo.

Es el corazón de Cristo el que nos conmueve para salir al rescate de muchos matrimonios. Él siempre está atento a nuestro sufrimiento.

Señor, por la fuerza de nuestro sacramento del matrimonio y el compromiso que adoptaste con nosotros cuando nos casamos, te pido que te hagas presente en esta entrega mía que te ofrezco, y le toques el corazón a mi esposo/a.

Soy esposo/a. ¿Me identifico con mi misión? Y mi esposa/o, ¿me reconoce ante todo por ser su cónyuge? O destaco más por otras cosas… Mi misión contigo es colaborar con Cristo en redimirte ofreciendo también mi sufrimiento.