
Cuando estoy de parte del Señor, Él me protege y me cuida. El mal existe, pero si busco la voz de Dios y le obedezco de inmediato, me pida lo que me pida, me salvará.

Cuando estoy de parte del Señor, Él me protege y me cuida. El mal existe, pero si busco la voz de Dios y le obedezco de inmediato, me pida lo que me pida, me salvará.

Uno de los esposos suele ser más pasional en la relación o más rápido en la fe, y el otro más lento. Qué bonito, cuando uno espera, el otro se deja influir y acaban reconociendo al Señor juntos.

El que persevere en el amor, sin caer en la frustración o la desesperanza, salvará su matrimonio y se salvará a sí mismo.

La gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo porque hemos nacido de Dios. Celebramos que el Verbo de Dios nace entre nosotros. ¡Viene a liberarnos! ¡Aleluya!

Esposos, esta Navidad permitamos al niño Jesús entrar en nuestros corazones para que nos enseñe lo que es el Amor verdadero y transforme nuestros hogares en pesebres donde reine la paz, la alegria y la caridad.