Archivo por días: 19 junio, 2023

Esposos mansos. Comentario para Matrimonios: Mateo 5, 38-42

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EVANGELIO

 

Yo os digo que no hagáis frente al que os agravia.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 38-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas».

Palabra del Señor.

Esposos mansos.

Estamos adentrándonos en el Sermón de la Montaña que empieza con las Bienaventuranzas. En el Evangelio de hoy es como si el Señor quisiese explicar la de los mansos. Está claro que el que no reacciona con violencia en su corazón ante esas situaciones que podríamos tildar de injustas, es mucho más feliz. El que renuncia a su honra, a sus pertenencias y se entrega con generosidad sin escatimar, dice el Señor que heredará la tierra. El Señor le premiará con 100 veces más dignidad, bienes, alegrías…
Ahora imaginemos un matrimonio en el que ambos son mansos. ¿Cómo iba a ir mal? Qué gran bienaventuranza para el matrimonio esta de los mansos. Os animamos a practicarla.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Luis: Teresa, te veo mucho más complaciente últimamente. ¿A qué se debe?
Teresa: Luis, he experimentado que, las situaciones en las que he respondido a lo que he percibido como una ofensa tuya devolviendo otra igual, no me he quedado en paz, sino más inquieta interiormente que antes. Además, mi relación contigo no ha quedado “en paz”, sino que se ha tensado más y he abierto la puerta a una “segunda ronda” de ofensas peores entrando en una escalada muy destructiva.
Luis: Entonces ¿qué haces? ¿Aguantar? Para mí eso es imposible. Además, se va uno cargando contra el otro, cargando… hasta que estalla.
Teresa: Ante una situación así, me planteo que el culpable es el demonio y toda mi agresividad la vuelco contra él y no contra ti. Es el mal el que a veces me hace ver como una ofensa lo que no lo es y otras veces nos empuja a ofendernos mutuamente. Los dos somos víctimas y no le voy a dar juego al mal. Acojo la injusticia con amor para que Dios haga justicia.
Luis: Te entiendo. Me parece estupendo.

Madre,

Danos la fortaleza necesaria no ceder a nuestros impulsos de negatividad, rechazo, oposición… Dejemos a Dios ser Dios. Él hará justicia. Alabado sea.