Archivo por días: 29 junio, 2023

El valor de la identidad. Comentario para Matrimonios: Mateo 16, 13-19

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EVANGELIO

 

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».
Ellos contestaron:
«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le respondió:
«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Palabra del Señor.

El valor de la identidad.

Hoy celebramos San Pedro y San Pablo. Se puede afirmar que, gracias a su santidad, se extendió el cristianismo por el mundo.
A Jesús le importa mucho que le conozcamos. Nunca preguntaba nada de él, pero era importante que supiéramos quién es. El tema de la identidad no es baladí. Conocer quién es, afecta totalmente a nuestra relación con Él, qué podemos esperar de Él… Saber quién es, cambia mi vida, como cambió la de Pedro. De ahí el interés de Jesús en que conozcamos su identidad.

Conocerme tal como Dios me conoce es necesario para el amor. Santa Teresa decía que el conocimiento de mí mismo es como el pan que acompaña a los manjares más exquisitos de lo espiritual. Dios me muestra quién soy, porque Él penetra mi alma de una manera única. Él me conoce y me ama por mí mismo. La relación entre esposos es igual, no nos daremos un trato adecuado el uno al otro hasta que no nos conozcamos en lo más profundo de nosotros. Conocer el corazón y el alma de mi esposo, cambiaría mi relación con él/ella, lo que puedo esperar de él/ella… Saber quién es, tal como lo conoce Dios, cambia mi vida matrimonial.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Matrimonio Tutor (él): Andrés, están muy bien los avances que estás teniendo en tu relación con tu esposa, pero tienes que seguir profundizando en tu relación con ella.
Tutora: ¿Has conseguido llegar a su corazón? ¿Has entrado en su intimidad y te has empapado de ella? El proceso es muy lento y muy delicado. Con nada que te equivoques tienes casi que volver a empezar, porque la intimidad de tu esposa es muy sensible. Pero te necesita mucho, necesita que tú seas su confidente, su amigo, su apoyo en los momentos difíciles. Necesita que seáis un solo corazón, y mientras tú no satisfagas esa necesidad de unión íntima con ella, estará algo nerviosa, triste…
Tutor: Te necesita, Andrés. Más de lo que te crees. Hasta que no entres en su intimidad, en su mundo, ella no te dará las llaves de su corazón. Ese día, podrás ayudarle en su camino de santidad.
Andrés: Nadie me había explicado eso jamás. Te lo agradezco mucho, porque ahora descubro cuánto tengo que seguir trabajando para llegar a ser un buen esposo.
Matrimonio Tutor: San Juan Pablo II dice que al hombre se le ha dado desde el principio el encargo de ser custodio del amor verdadero. Esa es la hermosa misión que tienes. Si tienes la delicadeza necesaria y la cumples, descubrirás la grandeza real de tu matrimonio.
(A los pocos días)
Marta (esposa de Andrés envía un mensaje a sus tutores): Queridos tutores. No sé cómo agradeceros vuestra ayuda. Andrés y yo nos vamos conociendo cada día más y nos ayuda muchísimo a construir nuestra intimidad conyugal. Que Dios os dé el ciento por uno.

Madre,

Que centremos nuestra vida en el camino de santidad que nos tiene preparado, para que lleguemos a la belleza y la plenitud que nos quiere mostrar. Alabado sea Dios, por crear algo tan hermoso como es el matrimonio. Que aprendamos a acogerlo como el don precioso que es. Amén.