Archivo por días: 26 junio, 2023

La medida. Comentario para Matrimonios: Mateo 7, 1-5

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EVANGELIO

 

Sácate primero la viga del ojo.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 1-5

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano».

Palabra del Señor.

La medida.

La medida que uséis la usarán con vosotros. ¿Qué medida utilizo para valorar a mi esposo? ¿Le veo como hijo de Dios? ¿Le valoro como le valora Dios? ¿Le trato según la dignidad de hijo de Dios? Yo soy hijo de Dios, pero si quiero que se me mida según esa dignidad que Dios me ha dado, antes tendré que medir a mi esposo según la medida de Dios que es quien asigna el valor a sus criaturas, y no según mis propios criterios de valoración.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Mercedes: Manolo, nunca estás cuando te necesito. Siempre huyes.
Manolo: ¿Qué he hecho ahora, Mercedes?
Mercedes: Desde que éramos novios y tenía los problemas con tus hermanas, nunca has salido en mi defensa. Eres un egoísta y sólo te importas tú. En mí ni te fijas.
Manolo: Perdona, es que tú eres una exagerada. Todo te molesta, todo te parece que es una ofensa hacia ti. Eres una vanidosa egocéntrica.

Mercedes: Manolo, estaba oyendo esta conversación de hace dos años que teníamos grabada, antes de nuestra conversión conyugal. La verdad es que es lamentable, cómo nos mirábamos de mal el uno al otro.
Manolo: Sí, Mercedes. Produce dolor y tristeza que nos juzgáramos así mutuamente. Ahora sabemos que somos un don de Dios el uno para el otro a pesar de nuestra fragilidad. Estamos rodeados de tentaciones y tenemos que unir nuestras fuerzas y luchar juntos contra el mundo.
Mercedes: Ahora sí que te siento a mi lado, Manolo. Te siento parte de mí. Sé que me amas a pesar de tus pecados y caídas.
Manolo: Sí, ahora cuando hay cualquier problema entre nosotros, lo primero que hago es sospechar de mi mirada. Es muy probable que te esté mirando desde mi pecado, y eso no lo puedo proyectar sobre ti. Y si caes, el amor todo lo excusa… y a empezar de nuevo.
Mercedes: Gracias Dios mío por ayudarme a reconocer a mi esposo como un don. Manolo, esta conversación antigua tan desagradable, queda borrada para siempre (Pulsa: Eliminar Sí).

Madre,

Sabes que necesitamos mucha ayuda. Somos como dos niños manipulando la vajilla buena. El Señor no nos ha dado potestad para juzgar, sólo para pedir perdón y perdonar. Alabado sea el Señor, que no deja en nuestras manos una responsabilidad tan enorme la de construir un matrimonio y que nos da las armas para sanar nuestros errores. Gloria a Dios por siempre. Amén.