RETIRO MATRIMONIOS BILBAO – AMOREBIETA  26 – 28 JUNIO 2026

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RETIRO PARA NOVIOS EN BUENOS AIRES 5 – 7 JUNIO 2026

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RETIRO MATRIMONIOS ASTURIAS (CON NIÑOS)  19 – 21 JUNIO 2026

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Te entrego todo. Comentario para matrimonios: Mateo 11, 25-30

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Te entrego todo, confío en Ti.

Mi buen Jesús, estoy cansado. Y agobiado. Me superan muchas cosas. Hay tantas que no comprendo. Muchas me duelen, me cuesta aceptarlas, me parecen injustas. Y hay un montón de ocasiones en las que no consigo amar, disculpar,… Me rebelo, me enfado.
Tú me dices que para solucionarlo vaya a ti. Y que coja tu yugo. ¿El yugo, lo de las mulas? Me dices que sí, porque el yugo nos hace que vayamos juntos contigo. Con el yugo no nos separamos de ti y la mayor parte del peso lo llevas Tú. Pero me tengo que dejar llevar.
Y me dices que aprenda de Ti, que eres manso y humilde. ¿Para aliviarme de estos agobios tengo que ser humilde? También me dices que sí. Que estoy agobiado porque pienso demasiado en mí, en lo que necesito, en lo que me hacen, en lo que me merezco… Me dices que deje de mirarme el ombligo y te mire sólo a Ti. Tú te entregas sin pedir nada a cambio. Tú disculpas, acoges, miras el sufrimiento de los demás en lugar del tuyo. Y confías totalmente en tu Padre.
Señor, ayúdame a dejar de mirarme y a mirarte a ti. Mirarte a ti en el prójimo. Y confiarte todo a ti. Yo me entrego y lo demás lo dejo en Tus Manos.
Muchas gracias, mi Jesús.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

María: Estoy agotada. No puedo más. Además, llevas unos días que no paras de quejarte de tu trabajo. Yo también tengo mil problemas.
Santiago: ¿Pero no te puedes poner en mi lugar? No me sale nada.
María: ¿Y tú me preguntas por mis cosas?, ¿o sólo te preocupas por las tuyas? Yo también tengo días duros de trabajo ¿sabes?
Tras orarlo, poniéndolo en manos del Señor.
Santiago: María, perdóname. Jesús, ante nuestros agobios, nos dice que seamos humildes. Y me he dado cuenta que no lo estaba siendo. Que miro mis problemas como si fueran los mayores del mundo. Sólo me he estado mirando a mí mismo. Desconfío, no me fio de nadie. Cristo quiere que me ponga en verdad y que confíe en Él. Que haga lo que esté en mi mano y el resto lo deje en las Suyas.
María: Perdóname tú también. Sufro cuando te veo mal. Por favor, descansa en el Señor y en mí.
Santiago: Sí. Yo no sé sólo. Me voy a poner totalmente en manos del Señor. Y eso es ponerme en tus manos. Te voy a escuchar de verdad. Sé que si te escucho y hago lo que me dices, el Señor podrá hacer su obra en nosotros. En casa voy a empezar por estar sólo pendiente de ti. Que el Señor se ocupe de donde yo no llego.

Madre,

Ayúdame a crecer en humildad. Que deje de mirarme a mí mismo y te mire a Ti y a Tu Hijo, modelos de humildad. Muchas gracias, Madre. ¡Bendito y alabado sea Dios!

Ser oveja. Comentario para matrimonios: Juan 10, 22-30

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Ser oveja.

A través de este evangelio Jesús deja muy claro a los judíos que Él es el Mesías, y también deja muy claro quiénes son sus ovejas. Hoy reflexiono y me pregunto… ¿Soy oveja del Señor? ¿Escucho su voz y le sigo? Muchas veces podemos acudir a la Eucaristía (incluso diariamente), estar delante del sagrario o en adoración ante el Santísimo; pero no se trata tanto de lo que hagamos, sino de tener esa presencia del Señor en nuestra vida, de ir transformando nuestro corazón para hacernos uno con Él. Para ello, debemos ser fieles y saber esperar Sus tiempos, permanecer y no estar rodeados de ruido y siempre pidiendo y exigiendo lo que nosotros queremos; hemos de ser capaces de poder escucharle en el silencio, a través de nuestro esposo y de las personas y mediaciones que Dios nos pone en nuestro camino a la santidad.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Antonio: Blanca, ¿recuerdas que te comenté la semana pasada que en la empresa ha quedado un puesto vacante muy importante? Pues lo he estado pensando y creo que este cambio me iría como anillo al dedo… es verdad que tendría que trabajar más horas, pero también me subirían el sueldo. Mira, mañana iré a misa y le pediré al Señor que “mueva Sus hilos” para que me escojan a mí. ¿Qué te parece?Blanca: Antonio, pues la verdad es que es una gran oportunidad, pero quizás sería bueno comentarles que, aunque dediques todo tu esfuerzo en ello, tienes otras prioridades y quizás no puedas cumplir con esos horarios tan exigentes. Justo ayer hablábamos de cómo el Señor nos ha cambiado la vida, Él debe ser nuestra prioridad y también nuestro matrimonio y nuestros hijos, y tú ya pasas mucho tiempo fuera de casa.Antonio: Tienes razón cariño, ¿quién soy yo para exigirle nada a Dios? ¿y quién mejor que Él para saber lo que es mejor para nosotros? Cambiaré mi oración y Le pediré sencillamente, de corazón, que se haga Su voluntad.(Al día siguiente por la tarde)Blanca: ¿Cómo ha ido la entrevista?Antonio: Pues me han dicho que están muy interesados en mí y que se van a replantear el tema de los horarios para que pueda teletrabajar un par de días desde casa y así poder compaginarlo todo. ¡Qué grande es el Señor! ¡Muchísimas gracias Blanca por acercarme a Su corazón y no querer imponerle mi voluntad!

Madre,

Ayúdanos a saber escuchar la voz del Señor y seguirle. ¡Sea por siempre bendito y alabado!