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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 13-17
En aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemosque eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas enapariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?». Adivinando su hipocresía, les replicó: «¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea». Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?». Le contestaron: «Del César». Jesús les replicó: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Y se quedaron admirados.
¿Cazas o amas?
En aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos fariseos y herodianos para “cazarlo” con una pregunta. Qué fuerte me ha parecido la palabra, «cazar», pero… no puedo evitar pensar en cuántas veces nosotros, los esposos, hacemos lo mismo. Preguntamos, sí, pero con qué intención. La verdad es que muchas veces preguntamos para pillar. Para dejar al otro en evidencia. Para demostrarle que ha fallado, o que yo soy mejor, o que llevo razón, o que nunca lo hará bien. “¿Tendiste la lavadora?”, “¿Le diste la merienda a los niños?”, “¿Recogiste la camisa de la tintorería?”, “No llamaste a la tienda, ¿verdad?”. Parecen preguntas inocentes, pero muchas veces no lo son, y detrás de esa pregunta hay un juicio, hay una intención escondida: demostrarle al otro que ha fallado. Y fijaos qué grave es esto, porque dejamos de mirarnos como don y entra la sospecha y la acusación. El otro lo nota, porque el corazón reconoce cuándo detrás hay juicio y se revela contestando con acritud. Tú te defiendes: “¡Pero si solo era una pregunta!”. Y en un momento salen dos gritos, una herida más, un silencio más… y la comunión se vuelve a romper. ¿Dónde? En la intención. El Señor siempre nos invita a mirar el corazón, más adentro, más. No mires solo lo que dices, sino, con qué intención lo dices. Hoy el Señor nos pide sacar nuestro matrimonio de la lógica del César, de la lógica del cálculo, de la utilidad y de la paga, del debe y del haber, y ponerlo otra vez en el altar, para devolverle su dignidad entregándoselo a Dios, para glorificarle con una preciosa ofrenda de amor y de comunión. ¡Ánimo esposos! ¡Vivamos para amar no para cazar!
Aterrizado a la Vida Matrimonial:
Joaquín: Marta ¿fuiste al super a comprar?
Marta: Vayaaaa pues no, se me ha olvidado.
Joaquín: Bueno no pasa nada, a ver qué hora es uff las 9.45….creo que si corremos llegamos al supermercado de abajo que cierra a las 10.
Marta: ¡Ay lo siento! Con las ganas que tenías de hacer el tartar de salchichón.
Joaquín: ¡Anda ya, no pasa nada! Además creo que llegamos y si no, ya lo haré mañana o cuando sea.
Marta: Con la ilusión que tenías… Ay qué bonito eres, ¡si es que te tengo que querer!
Joaquín: ¡Eso eso, quiéreme mucho! ¿y mi beso?
Marta: ¡¡¡¡¡Muack!!!!!
Madre,
Enséñanos a que nuestras palabras no rompan la comunión, sino que la custodien, enséñanos a mirar nuestra pequeñez y a tratarnos con bondad. ¡Alabado sea el Señor!

