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Ser luz. Comentario para matrimonios: Mateo 5, 13-16

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Ser luz.

Hoy en día vivimos en un mundo lleno de contradicciones, donde todos queremos mostrar la belleza humana, pero nos avergüenza mostrar la belleza interior. No nos importa desnudar nuestro cuerpo, pero sin embargo somos incapaces de revelar una pequeña parte de nuestra alma.
Estas palabras de Jesús nos invitan a todo lo contrario, a dar gloria a Dios haciendo visible Su Amor a través de nuestros pequeños gestos o acciones de la vida ordinaria, siendo luz… y ¿qué mejor forma de ser luz que mostrar la belleza y la grandeza de nuestro matrimonio? No es necesario hacer nada extraordinario, solo con nuestro pequeño testimonio diario y pequeñas muestras de cariño: caminar juntos de la mano por la calle, una mirada de cariño, un abrazo, un beso… hablar de “matrimonio” cuando hay sacramento y no de “pareja”; todos esos pequeños actos dan gloria a Dios porque van llenando de luz este mundo.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

(Antonio, haciendo la compra en la frutería).
Antonio: ¡Muy buenos días! ¿Serías tan amable de ponerme ¼ de kilo de fresones? ¡Pero ponme los más buenos y los más bonitos!
Frutera: Por supuesto, justo esta mañana he recibido una remesa que tiene una pinta impresionante. ¿Son para comer hoy?
Antonio: Sí, tengo que preparar un postre para mi mujer, así que deben ser lo mejor de lo mejor. Es que a María Lourdes le encantan los fresones y quiero darle una sorpresa.
Frutera: Qué gusto ver que un marido se preocupe tanto por su esposa, hoy en día no es muy normal.
Antonio: Eso intento… ¡Mi mujer es un regalo del Señor, lo más grande que tengo, por este motivo la cuido tanto!
Frutera: Pues me has hecho pensar, y tienes toda la razón. Esta noche también le prepararé algo especial a mi marido para cenar, hace mucho tiempo que no tengo ningún detalle con él.

Madre,

Que podamos ser un testimonio de luz en este mundo de tinieblas.
¡Gloria al Señor!