RETIRO MATRIMONIOS TENERIFE  4 – 6 DICIEMBRE 2026

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RETIRO PARA MATRIMONIOS EN VALENCIA 13 – 15 NOVIEMBRE 2026

RETIRO PARA MATRIMONIOS EN VALENCIA 13 – 15 NOVIEMBRE 2026

La mejor parte. Comentario para matrimonios: Lucas 10, 38-42

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». Respondiendo, le dijo el Señor. «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

La mejor parte.

María estaba sentada a los pies de Jesús, escuchando su Palabra. Y el Señor mismo declara que aquello que había escogido era la única cosa necesaria, la parte mejor, la que nadie podría arrebatarle. No hay nada más necesario que permanecer a los pies de Jesús. Nada más grande que escuchar su voz. Nada más hermoso que contemplar cómo te mira y descubrir, en esa mirada, el amor con que has sido amado desde siempre, contemplar el corazón que te amó primero. Me gusta imaginar aquella escena: ¿cómo miraría María a Jesús? ¿Cómo se bebería cada una de sus palabras sabiendo que delante de ella estaba el que es la misma Vida? Escucharía no para saber más, sino para amar más. Y ¿cómo miraría Jesús a aquella mujer que, desde que Él entró en su casa, quedó rendida a sus pies? María había escogido la mejor parte. Pero casi me atrevería a decir que también para Jesús aquella era una parte preciosa: tener allí un corazón que quisiera estar con Él, un alma que no acudía primero a pedirle nada, sino sencillamente a mirarle, escucharle y amarle. ¡Cuánta sed tiene Cristo de que permanezcamos con Él! Y ¡cuánta falta nos hace a nosotros! Quizá nos afanamos por hacer muchas cosas por Jesús y olvidamos que, antes que nuestras obras, Él quiere nuestro corazón. Queremos salir corriendo a amar, pero ¿cómo podremos amar con su Amor si antes no hemos permanecido junto a Él, fuente del amor verdadero? Aprendemos a amar a los pies de Jesús, allí dejamos que su palabra ilumine nuestro corazón y podamos ver nuestros juicios, nuestros miedos y nuestro amor propio. Estemos con Él, permanezcamos en Su Corazón y desde Él y con Él ir donde Él nos envíe.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Javi: Estoy con ansiedad, Espe. No puedo más. No paramos.
Esperanza: Es verdad que tenemos mucho que hacer siempre y yo también me agobio, pero sinceramente creo que el problema no es lo que hacemos, sino lo que no hacemos.
Javi: ¿Qué quieres decir?
Esperanza: Pues que si antes de hacer todo lo que hacemos, estuviéramos con el Señor en oración, no estaríamos cómo estamos. Que el problema no es que hagamos muchas cosas, sino que no hacemos oración.
Javi: Anda, y todo lo resumes en eso.
Esperanza: Yo no, es Jesús quien lo dice. Mira todas las frases del evangelio que me apunté el otro día que estuve pensando en esto: “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”, “Sin Mí no podéis hacer nada”, “¡Y no queréis venir a Mi para tener vida! “El que tenga sed que venga a Mí y beba”. Pues eso, y nosotros seguimos pensando que con decirle mientras voy en el coche: ¡Señor ayúdame!, ya hemos hecho oración…. Que no Javi que no.
Javi: Bueno y ¿y qué hacemos?
Esperanza: Pues ponernos ya en serio a tener una perseverancia en la oración. Ya nos lo han dicho 1000 veces nuestros tutores y que duros somos que nos seguimos creyendo que solos podemos., y sobretodo, ¡lo que nos estamos perdiendo! ¡Lo mejor que es una vida con Él!
Javi: Pues si Espe, ¿qué te voy a decir si llevas razón?
Esperanza: Pues ¡dime que me quieres!
Javi: ¿Ay qué haría yo sin ti?

Madre,

Enséñanos a permanecer juntos a los pies de Jesús, a escuchar su Palabra con hambre y a levantarnos de la oración dispuestos a ponerla por obra entregándonos el uno al otro como Jesús se entregó por su esposa, la Iglesia.

¿Qué es lo bueno? Comentario para matrimonios: Mateo 7, 7-11

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 7-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!».

¿Qué es lo bueno?

Jesús nos habla de lo bueno que es sentirnos necesitados en nuestro matrimonio y en ese momento acudir a Díos como dador de todos los bienes. Jesús no nos dice que nos dará exactamente lo que le pidamos sino «cosas buenas», y nosotros debemos confiar en que lo que nos da es lo bueno para nosotros en ese momento, aunque a veces nos sea difícil. Por nuestra limitación, a veces, sólo lo descubriremos releyendo nuestro pasado en la oración, reconociendo lo bueno que hizo en nuestra alma aquella situación difícil, cuando la pusimos en manos de Dios. Pero nos advierte la primera lectura de hoy, que no se engría nuestro corazón cuando hayamos recibido mucho bueno, creyendo que somos nosotros los que hemos conseguido todo y nos pertenece, si perdemos la conciencia de ser necesitados, estamos en peligro.

Aterrizado a la vida matrimonial:

(en casa a la vuelta de una comida familiar)
Laura: ¡Luis, otra vez me has dejado de lado en casa de tus padres! Ya estamos otra vez en lo mismo. ¡No cambias!
Luis: Perdona cariño, no me di cuenta, estaba con Jose hablando y ya sabes lo intenso que es. Es cierto que últimamente ya estaba relajado con este tema.
(por la noche en la oración conyugal)
Laura: Luis, te quiero pedir perdón, no quiero que cambies nada, quiero vivir esa oportunidad que tengo para entregarme. ¡Señor!, quiero pedirte, que hagas mi corazón nuevamente dócil para vivir estos momentos con Paz ¡Cuánto bien me hizo aceptar a su familia tal como es! Amarlos y amarte en ellos. Gracias por esta oportunidad que me ha recordado todo el bien recibido.
Luis: Yo le pido al Señor nuevamente estar más atento a tí, y no desaprovechar estas oportunidades para tener más delicadeza contigo. Siempre doy gracias por que esta situación de mi familia me ayudó a crecer en delicadeza.
Laura: ¿Más aún? ¡qué bien!
Luis: Gracias Señor, te pedí ayer que aumentaras nuestra comunión, y hoy recibimos este regalo.

Madre,

Que veamos en cada circunstancia lo bueno que Dios quiere darnos. ¡Alabado sea Dios!

Piedra angular. Comentario para matrimonios: Mateo 21, 33-43

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

Piedra angular.

Hoy nos muestras que Tú eres la piedra que nos sostiene, Señor. Durante cuánto tiempo ignorábamos esta realidad y cuántas veces, incluso ahora, que sabemos esta verdad sobre nuestro matrimonio, la desechamos, queremos hacer las cosas a nuestra manera, con nuestros criterios, sin tener en cuenta la voluntad de Dios para cada uno de nosotros, para nuestro matrimonio, rechazando Tus planes.
Pero sabemos que eres «la piedra angular» de nuestro matrimonio, que sin Ti se desmorona todo lo construido. Por eso, Señor, no dejamos de ir a Ti, de pedirte cuando caemos que nos vuelvas a sostener y Tú, que eres tan bueno, nos levantas, nos perdonas y vuelves a ponerte en el centro de nuestras vidas.
Que no te desechemos nunca, que siempre seas nuestro apoyo, nuestra piedra angular, la que sostiene el edificio de nuestro matrimonio, nuestra familia. Gracias Señor por no abandonarnos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Andrea: Jesús, a veces pienso qué hubiera sido de nosotros si no hubiéramos conocido al Señor.
Jesús: Pues seguro que estaríamos muy perdidos, porque el rumbo que llevaba nuestro matrimonio era de caer por un precipicio.
Andrea: Sí, el Señor nos rescató y nos rescata todos los días.
Jesús: Tienes razón, porque después de salvarnos del precipicio y conocer Proyecto Amor Conyugal, aprendimos a ponerle en el centro de nuestro matrimonio, en el centro de nuestra casa.
Andrea: Sí, fue el flotador que nos tiró el Señor, con las catequesis, la Eucaristía, las Adoraciones, el Sacramento de la reconciliación y tantos matrimonios a nuestro lado. Hemos aprendido que lo importante es mantenernos en gracia y tener al Señor siempre presente en nuestra vida.
Jesús: Sí, es como la parte principal del edificio, como dice el Evangelio, la piedra angular de nuestro «edificio», de nuestro matrimonio, de nuestra familia.
Andrea: ¡Qué maravilla, Jesús!, Vamos a hacer nuestra oración, comenzando por dar gracias a Dios por este regalo tan grande que es Proyecto Amor Conyugal.

Madre,

Gracias por mostrarnos quién lleva las riendas de nuestra vida, nuestro matrimonio y nuestra familia. ¡Gloria a Dios!