Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

RETIRO MATRIMONIOS SALAMANCA 2-4 OCTUBRE DE 2020

RETIRO MATRIMONIOS SALAMANCA 2-4 OCTUBRE DE 2020

Retiro Noviembre 2019

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Parroquia San Ignacio de Loyola (Torrelodones) os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 2 de octubre a las 18:00h hasta el domingo 4 de octubre a las 17:30h.

LUGAR: Centro de espiritualidad “San Vicente de Paúl”. Avenida de los Padres Paúles, 14.
Santa Marta De Tormes, Salamanca. Geolocalización: https://maps.app.goo.gl/5YrEw

 

PRECIOS: (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)

– Adultos: 280 € por matrimonio.

Suplemento económico para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

 

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí:  https://forms.gle/RQBzuo9vurgXScBYA (a partir del viernes 18 de septiembre a las 20h):

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

 

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

Excusas para no amar. Comentario para Matrimonios: Lucas 7, 31-35

EVANGELIO

Hemos tocado y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7, 31-35

En aquel tiempo, dijo el Señor:
« ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?
Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:
“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones y no habéis llorado».
Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: “Tiene un demonio”; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».

Palabra del Señor.

AVISOS:

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES programadas pincha aquíhttp://wp.me/P6AdRz-D1

Excusas para no amar.

Una cosa es no creer y otra más grave es no querer creer, y para ello, armarnos de excusas. Esto nos puede pasar en el matrimonio: No acepto la voluntad de Dios y me dedico a criticar a mi esposo y el plan de Dios para mí en mi matrimonio. Lo que tengo no me parece bien y con eso me justifico para dejar de luchar. Hay un refrán muy sabio que dice: A perro flaco todo se le vuelven pulgas. Cuando estoy vulnerable, débil, todo me parece mal. Es por esto que si me quejo mucho es porque necesito más oración, más sacramentos, fortalecer mi fe… para unirme a la voluntad de Dios.
Ya, vale, mi esposo no es santo/a, ¡Ni yo! Pero para eso estamos, para luchar por serlo y contagiar a todos a nuestro alrededor. Esa era mi misión. Puede que se me haya olvidado y espere que todo me lo den hecho.
Dios es grande, es inmensamente grande y Él no se equivoca. Que Él me libre de pretender enmendar Su plan.

Aterrizado a la vida matrimonial:

(En una comida de amigos)
Ana: Mi marido es demasiado activo, no para, me tiene agotada.
Teresa: Pues el mío es demasiado parado. No hay manera de moverlo del sofá, es un rollo.
Pablo: Mi esposa es demasiado servicial, y está todo el día haciendo cosas por unos y por otros. Me tiene abandonado.
Juan: Pues la mía es una egoísta que no veas. Sólo se importa ella misma.
Julia: Mi esposo es un histérico del orden. Me tiene amargada.
Lucía: Pues el mío es un desordenado integral. Tener la casa decente es una lucha diaria.
Andrés: Eso no es nada. Mi mujer tiene un poco de todo lo que habéis dicho. Un día dice blanco y otro negro. Un día le da por ordenar y otro lo deja todo por medio, y tiene unos cambios de humor que parece Doctor Jekyll y Mr. Hyde.
Pedro: (Anfitrión de aquella reunión) Disculpad, los niños están en la mesa de al lado y pueden escucharnos. ¿Cómo van a creer en el matrimonio con esos comentarios que hacemos unos de otros? Me ha sorprendido que unos nos quejamos de unas cosas y otros de las contrarias. A lo mejor nos toca a cada uno acoger nuestra situación y construir con ilusión un matrimonio santo ¿No os parece?

Madre,

Cuánto daño haremos al Creador con tantas quejas sobre lo que hemos recibido de Él, lo que hizo con tanto amor para entregárnoslo. Los dones de Dios son preciosos, son muy hermosos, y no queremos creer en que vienen de Él y que son buenos, para nuestro bien. Padre, perdónanos por nuestra cerrazón y nuestra ingratitud. Alabado seas por Tu sabiduría y tu generosidad. Amén.

Feliz con dolor. Comentario para Matrimonios: Juan 19, 25-27

EVANGELIO

Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena
Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.
Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo:
«Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.

Palabra del Señor.

AVISOS:

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES programadas pincha aquíhttp://wp.me/P6AdRz-D1

Feliz con dolor.

Celebramos hoy la memoria de la Bienaventurada Virgen María de los Dolores. ¿Feliz por sus dolores? Algo parece estar mal en este título…

Era necesario que la mujer estuviera junto a la Cruz de Jesús, para acoger el don de la Vida. A la mujer Dios les dio la custodia de la vida. A través de la mujer nacen los hombres, tanto físicamente como, la mayoría de las veces, espiritualmente. Es la mujer la que los da a Luz.
Ser mujer, madre que da a luz, hija de la vida, esta es la misión para la que ha sido creada la mujer: Dar vida, acoger a la vida, cuidar la vida, llevar hasta la Vida.

¡Mujer sé lo que eres! ¡Lucha por la vida de fe en tu matrimonio y tu familia! ¡No te canses de tirar del carro, de estar junto a la Cruz de Jesús. Si tú dices sí, aun pasando los dolores de parto en el alma, verán la luz. Di “sí” al Amor corredentor, di “sí” a la voluntad de Dios.

Junto a Su Madre, estaba el discípulo al que amaba. Juan representa esos hombres en minoría, pero elegidos por Dios acogen la Vida por la Mujer, la Madre. Muchos son los esposos que por sus esposas acogen la vida de fe, otros son sacerdotes, que la acogen por su madre. Todos por Ntra. Madre. ¡Benditos! Quienes desde aquella hora la recibimos como algo propio.

Aterrizado a la vida matrimonial:

María: (con entonación animosa y cariñosa) vamos niños a rezar.
Los niños: ¡Uf qué rollo! (Y caras largas).
Antonio: (Sin decir nada, termina lo que estaba haciendo).
(Por fin todos juntos)
María: intentando esconder su dolor en el amor y con gran ánimo, dice: Venga ¿Quién lee lo que nos dice hoy Jesús? (Después de no ver muchas ganas, como si no se diera cuenta, anima al pequeño).
(Y así un día y otro día…)
Antonio: (Presente, pero interiormente avergonzado y sin mucha colaboración).
(María guardaba la Vida, la Luz, en su alma y mantenía la esperanza con todo su corazón, de que su familia lo acogiera y siguiera el Camino.
¡Mucho ánimo!)

Madre,

Tú eres nuestra Madre. Gracias a aquella hora, te compartimos con Cristo como Madre. Nosotros te acogemos como algo nuestro y Tú nos llevas hasta Jesús dándonos la Vida ¡Bendita seas por siempre!

Garantía de Tu amor. Comentario para Matrimonios: Juan 3, 13-17

EVANGELIO

Tiene que ser elevado el Hijo del Hombre.
Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 13-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios».

Palabra del Señor.

AVISOS:

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES programadas pincha aquíhttp://wp.me/P6AdRz-D1

Garantía de Tu amor.

En su día, no se entendería que Cristo fuese crucificado, pero ahora… ¿Qué sería de mí si Él no hubiera muerto por mí? No solamente por mi salvación, sino porque ¿Cómo iba a creer yo en el amor de Dios? Realmente, tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito. Sé lo que me ama porque se entregó por mí. Su sacrificio da veracidad a su amor hasta el extremo.
Y es que, el amor se demuestra así. Entregando la vida. ¿Le demuestro yo mi amor a mi esposo? ¿Qué garantías le doy de que le amo?
Es en los momentos en los que me entrego por ti, en los que sufro por ti, en los que renuncio a todo incluso a mi honra por ti, cuando puedo demostrarte que te amo de verdad, esposo/a mío/a.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: ¿Que por qué sé que me amas? Porque el otro día te juzgué injustamente y no juzgaste mi comportamiento, sino que me respondiste con comprensión y con cariño. Por todas esas veces que renuncias a lo mejor para dármelo a mí. Por todos esos sacrificios por amar a mi familia cuando ellos no te aceptan tal como eres. Porque me has entregado tu vida, tu pasado, tu presente y tu futuro. Porque renuncias a muchos planes, caprichos y gustos por mí. Por tanta entrega… Todo esto me hace estar seguro de tu amor por mí.
Laura: Yo tampoco tengo dudas de tu amor por mí. Por tantas veces que escuchas mis penas con paciencia y con cariño. Por tantos detalles para evitarme trabajo, porque te veo disfrutar cuando descanso o estoy a gusto y te veo incómodo cuando no me ves alegre. Porque te veo dispuesto a hacer lo que haga falta por mi santidad. Porque te adaptas a mis ritmos… Porque me has entregado tu pasado, tu presente y tu futuro. Por todo esto y mucho más, estoy segura de tu amor.

Madre,

El mayor amor es el de aquel que da la vida por sus amigos. Sólo uno ha dado su vida por mí, y ese ha sido Jesucristo. Ahora tengo claro que nada me separará de Su amor. Alabado sea por siempre.

Experiencia liberadora. Comentario para Matrimonios: Mateo 18, 21-35

EVANGELIO

No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-35

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor.

AVISOS:

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES programadas pincha aquíhttp://wp.me/P6AdRz-D1

Experiencia liberadora.

Este pasaje sobre el perdón, precede a aquel en el que Cristo les habla a los fariseos sobre la indisolubilidad del matrimonio. ¿Casualidad?. El camino del perdón hace posible el matrimonio.

El perdón no es una opción, es una obligación. La deuda que puedan tener conmigo es parte de una deuda mucho mayor que tengo yo con Dios. Es Cristo quien la pagó por mí y por mi esposo, y todo lo que nos hayamos hecho, está perdonado. Por el Sacramento de la confesión, Dios nos lo perdona todo en virtud de la entrega redentora de Su Hijo.
Por el perdón de Cristo, Dios me da la posibilidad de liberarme del dominio que la persona que me ha herido ejerce todavía sobre mí por mi rencor. Perdonar libera la memoria y me permite vivir en el presente, sin recurrencias constantes al pasado doloroso.

“La experiencia liberadora del perdón, aunque llena de dificultades, puede ser vivida también por un corazón herido, gracias al poder curativo del amor, que tiene su primer origen en Dios-Amor. La inmensa alegría del perdón, ofrecido y acogido, sana heridas aparentemente incurables, restablece nuevamente las relaciones y tiene sus raíces en el inagotable amor de Dios.» (Juan Pablo II)

Como decíamos al principio, el camino del perdón hace posible el matrimonio. Ambos somos imperfectos, y nos haremos daño muchas veces a lo largo de nuestra vida matrimonial. Cristo lo sabe y por eso, nos pone el perdón como condición también para alcanzar la compasión de Dios. Recurramos al origen, a Dios-Amor, para que sane nuestro corazón.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ana: ¿Qué te pasa con él, Marta?
Marta: Recuerdo con mucho dolor cómo pasó de mí en el último embarazo. Con lo que me costaba moverme y él ni se inmutaba. Después, cuando nació Pedrito, fue aún peor… A veces siento hasta asco de él y las pocas veces que tenemos relaciones, aunque él no se da cuenta, pero me echo a llorar porque me siento utilizada.
Ana: Marta, tienes que sanar esa herida. Tienes que perdonarle. Hace muchos años de eso y te estás ahogando en tu resentimiento. Te está impidiendo la unión con tu esposo, te está imposibilitando tu vocación, tu camino hacia la santidad. ¿No te das cuenta?
Marta: No puedo. Lo siento, no tengo fuerzas.
(Al día siguiente, confesándose)
Marta: Padre, me confieso de vanidad, de creerme mejor que otros, de soberbia por no reconocer mis errores…
Sacerdote: Bueno, hija, el Señor te quiere mucho y está dispuesto a perdonarte ¿Alguna cosa más?
Marta: Bueno, sí. Que no soy capaz de perdonar a mi esposo por el daño que me hizo hace años, en el embarazo…
Sacerdote: ¡Uy! Eso sí que es un problema. No te puedo dar la absolución. Dios no te puede perdonar tu inmensa deuda con él si tú no perdonas la pequeña deuda de tu esposo contigo. Vuelve cuando le hayas perdonado ¿Vale hija?
Marta: ¡Uy! Qué duro me ha resultado eso.
Sacerdote: Así estás siendo tú con tu esposo. ¿Estas dispuesta a perdonar?
Marta: Sí, quiero liberarle y liberarme.

Madre,

Contemplando la consagración de la Sangre de Cristo, suelo darle gracias por concedernos, por su sangre, el don del perdón. Él, por Su sacrificio, se ha convertido en el Perdón de Dios, y hace posible nuestro matrimonio, porque hace posible que nos pidamos perdón y nos perdonemos con Su perdón. Alabado sea el Señor por tan grandísimo don.