Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

Condúcete a la paz. Comentario para Matrimonios: Lucas 19, 41-44

EVANGELIO

¡Si reconocieras lo que conduce a la paz!
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía:
«¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos.
Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita».

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Condúcete a la paz.

El camino que conduce a la tan ansiada paz, es adherirme al plan que Dios tiene para mí. Sólo Él sabe construir la paz y sólo Él puede hacerlo. Esto que podemos tenerlo más o menos claro en nuestra cabeza, cuesta mucho integrarlo en nuestro corazón y por el corazón tira para otro lado. ¡Qué misterio! Sabemos el camino pero no lo seguimos porque hay otros caminos que nos distraen. Y nos lo vuelven a recordar y lo volvemos a olvidar. ¡Qué misterio! Desde luego que es para llorar, Señor.
¿Cómo vamos a diseñar nosotros un plan mejor que el de Dios? Está claro que es imposible, es de cajón. Pues bien, nos empeñamos en ello. ¡Qué misterio! Es para llorar.
Aterrizado a la vida matrimonial:
Ana: Sé que si rezamos juntos, salvamos nuestro matrimonio. Pero no lo hacemos.
Matrimonio Tutor: ¿Por qué?
Ana: No lo sé, un día por otro…
Alberto: Sé que si nos formásemos más sobre el matrimonio, salvaríamos el nuestro. Pero no lo hacemos.
Matrimonio Tutor: ¿Por qué?
Alberto: No lo sé. Llega el día y nos da pereza, o hemos discutido y pensamos que a dónde vamos a ir…
Matrimonio Tutor: ¿Y la tarea que os pusimos para trabajar el camino de virtud?
Alberto y Ana: La hicimos el primer día, pero luego lo dejamos.
Matrimonio Tutor: (Se echan a llorar) ¿No vais a hacer nada por salvar vuestro sacramento? ¡Está Cristo entre vosotros! ¿No vais a hacer nada por salvar vuestra familia? Es lo más hermoso que tenéis. ¿No vais a hacer nada por dejar de sufrir entre vosotros y alcanzar la paz en vuestro hogar? Está en vuestra mano ¿Y no queréis esforzaros?
(Alberto y Ana comprendieron la barbaridad que estaban haciendo y decidieron poner toda la carne en el asador. Ese día fue el más importante de sus vidas. Y su matrimonio fue precioso).

Madre,

Queremos ser dueños de nuestro matrimonio y no sabemos alcanzar la paz por nuestros medios. Necesitamos la paz que nos da Cristo después de resucitado. La paz de haber obedecido a la voluntad de Dios a pesar de las circunstancias. En tus manos estamos, Señor. Alabado seas.

Lo que creo tener. Comentario para Matrimonios: Lucas 19, 11-28

EVANGELIO

¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 11-28

En aquel tiempo, Jesús dijo una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestase enseguida.
Dijo, pues:
«Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles:
“Negociad mientras vuelvo”.
Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo:
“No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”.
Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quien había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo:
“Señor, tu mina ha producido diez”.
Él le dijo:
“Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”.
El segundo llegó y dijo:
“Tu mina, señor, ha rendido cinco”.
A ese le dijo también:
“Pues toma tú el mando de cinco ciudades”.
El otro llegó y dijo:
“Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente, que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”.
Él le dijo:
“Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses”.
Entonces dijo a los presentes:
“Quitadle a este la mina y dádsela al que tiene diez minas”.
Le dijeron:
“Señor, si ya tiene diez minas”.
“Os digo: al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y en cuanto a esos enemigos míos, que no me querían que llegase a reinar sobre ellos, traedlos acá y degolladlos en mi presencia”».
Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

“Lo que creo tener”

Este Evangelio es un aviso a navegantes, para el que piense que ya está salvado o el que, como ha recibido muchos dones de Dios, crea que ya es bueno y no tiene nada más que hacer. Si he recibido 10, Dios espera que me los trabaje para conseguir otros 10. Y si he recibido uno, pues espera sólo uno más. Pero si cuando venga el Señor le entrego lo mismo que me dio, me quitará hasta lo que tengo, o como aclara Lucas “hasta lo que creo tener”. Sí, lo que creo tener, porque yo no he aportado nada nuevo a lo que Dios ya me dio.

El Señor es exigente, y me ha entregado a mi esposo y el don del sacramento del matrimonio, y espera recoger donde Él no ha sembrado. Me entrega un matrimonio sin construir y espera recoger un matrimonio santo, en el que hayamos alcanzado una unión íntima en la que se instaure Su reino: La caridad conyugal.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Elena: Mi marido es muy bueno, pero no tiene fe. Yo en cambio, soy un desastre y tengo que luchar todos los días por intentar ser fiel a Dios. Y me sale fatal. Mi marido no quiere saber nada de la fe porque me ve mucho peor que él, y cree que mi fe no me sirve para nada.
María (A solas con Elena): Elena, en el Evangelio se ve claramente. Dios no valora más al que más cualidades tiene, sino al que más se esfuerza. Él deja a los perfectos y se va en busca de los pecadores. Él no se acerca a los sanos, sino a los enfermos. Así que tú, confía en el Señor, que está cerca de ti y sigue esforzándote al máximo.
Pedro (A solas con Alfonso): ¿Qué tienes que decirme?
Alfonso: Bueno, yo a Elena no la veo mala, pero se pone muy pesada con el tema de Dios y la religión. Creo que no hace falta Dios para amar, ser servicial, etc. Sinceramente, yo ya lo hago y no tengo fe.
Pedro: Esto de ser servicial ¿Lo tienes desde siempre?
Alfonso: Desde siempre.
Pedro: Y ¿En qué estás creciendo entonces? ¿Intentas por ejemplo no quejarte cuando tu esposa quiere que compartas con ella sus experiencias espirituales? ¿Has mejorado en no enfadarte cuando tu esposa te propone que vayáis a un retiro?
Alfonso: Es verdad. En eso no he mejorado. Pero es que no creo que sirva de nada.
Pedro: Alfonso, todos tenemos que mejorar independientemente de nuestro punto de partida. No te quedes con lo que crees y lo que tienes e intenta alcanzar lo que Dios quiere que llegues a ser. Aspira a algo grande. Y sólo Dios te lo puede dar.
Alfonso: Touché.
Pedro: Pues mucho ánimo. Déjate influir por el don más grande que Dios te ha dado: Tu esposa. No creas que has llegado a tu límite. Estate abierto a mucho más. ¿Vale? Vas a alucinar con el plan que Dios tiene para ti si te unes a tu esposa en esto. Y ahora, procura sacar lo mejor de tu esposa, que tiene muchos dones y tiene mucho que enseñarte.
Alfonso: Suena bien. Gracias.

Madre,

Es verdad que Dios aspira a que seamos santos. Nos ha creado para eso. Y por el conformismo o por la incredulidad en la fuerza del Espíritu Santo, nos conformamos con menos. Pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener. Yo quiero responder a mi Señor tal como Él espera, y darle gloria. Gloria a ti Señor.

Lo necesario. Comentario para Matrimonios: Lucas 19, 1-10

EVANGELIO

El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.
En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
«Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».
Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo:
«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».
Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
«Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo:
«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Lo necesario.

Zaqueo se sube a un árbol para ver pasar a Jesús. ¿Qué le movía? ¿La curiosidad quizás? Algo de sed de Verdad tendría, una sed que no se apaga ni con el poder ni con el dinero. Bendita sed. Yo también tengo esa sed, todos tenemos esa sed de Verdad, de bien, que nos empuja a buscar el encuentro con el Señor. La ha inscrito Dios en nuestro corazón, y en el fondo la tenemos todos. Quizás no estemos plenamente atentos a lo que reclama nuestra alma en el fondo. La falta de atención viene motivada por alguna distracción. Si ponemos nuestra atención en algo vano, algo que pasa, que puede ser también un dolor o una queja, dejamos de prestársela a lo importante. El alma necesariamente busca la felicidad, pero sólo puede estar atenta a una cosa y dirige sus potencias hacia ella. Todo lo demás, son medios para conseguirla. Sólo una. Zaqueo cambió su centro de atención y encontró la felicidad, y cuando encuentras la felicidad, todo lo que no te lleva a ella, molesta, sobra.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Almu, tengo un deseo tan grande de amarte, que estoy dispuesto a todo para alcanzarlo.
Almudena (Esposa de Carlos): Tiene que haber un fin en la vida. Sólo uno. El mío es Dios.
Carlos: El mío también.
Almudena: Pero ¿no has dicho que tu deseo era amarme? Por mí, genial, pero creo que tu deseo debe ser amar a Dios.
Carlos: Las dos cosas son la misma, son inseparables. Amándote a ti, amo a Dios, porque Él está en nuestro amor. No puedo amar a Dios si no te amo a ti, ni puedo amarte a ti si no amo a Dios. Son los dos mandamientos que se encierran en uno solo. En mi caso además, eres mi vocación. Hacerme uno contigo es el fin de mi vida y donde debo encontrarme con Dios, donde encontraré la felicidad.
Almudena: Lo comprendo, pero me cuesta poner la atención en Dios y a la vez en ti. Es verdad que tiendo a espiritualizar mi amor, pero soy humana y tengo carne, y comprendo que debo encarnarlo en mi amor a ti. Pero me cuesta.
Carlos: A mí también, porque por el pecado hay una ruptura entre cuerpo y alma. No caminan al unísono y tenemos que luchar y pedirle mucho al Señor que se encarnó y se hizo uno con la humanidad, y nos salvó con la entrega de Su Cuerpo, para que vivamos nuestra fe en la carne. A mí, por eso, me ayuda tanto la oración conyugal, porque es el momento en el que nos unimos tú y yo entre nosotros y con Dios. También me ayuda mucho el abrazo conyugal, porque es otro momento de unión Espiritual con nuestros cuerpos.

Madre,

Dios ha querido que le amemos amándonos. Él ha querido estar en nosotros. Ya no tenemos que subirnos a un árbol para verle pasar. Ya no tenemos que ir a un templo para estar en Su presencia. Ahora está en nosotros. Que estemos dispuestos a dejarlo todo por encontrarnos con Él en nuestra unión. Alabado sea por siempre.

Plenitud de la mirada. Comentario para Matrimonios: Lucas 18, 35-43

EVANGELIO

«¿Qué quieres que haga por ti?» «Señor, que recobre la vista»
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 18, 35-43

Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron:
«Pasa Jesús el Nazareno».
Entonces empezó a gritar:
«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».
Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
«¡Hijo de David, ten compasión de mí!».
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó:
«¿Qué quieres que haga por ti?».
Él dijo:
«Señor, que recobre la vista».
Jesús le dijo:
«Recobra la vista, tu fe te ha salvado».
Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios.
Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Plenitud de la mirada.

También en nuestro matrimonio podemos estar ciegos y andar pidiendo limosnas afectivas: Que me comprenda, que tenga detalles conmigo… Dejando de lado el deseo de amar como Cristo. Los esposos tenemos muchas cegueras. Te pido Señor que tengas compasión de mí.

Aterrizado a la vida matrimonial:

EL Señor: ¿Qué quieres que haga por ti?
Yo: No sé qué pedir. La verdad es que, no sé qué es lo mejor para mí, así que te pediré lo que nos enseñaste en el Padrenuestro: Que se haga tu voluntad.
El Señor: Así sea.
Yo: ¡Señor! ¿Qué has hecho con mi esposo? Es maravilloso ¡Qué dignidad tan grande le has dado! Qué necesidad de comunión conmigo has inscrito en su corazón. Veo que he sido creado para él/ella y él/ella para mí…
El Señor: A tu esposo no lo he cambiado en absoluto. Te he limpiado la mirada, que la tenías llena de prejuicios, rencores, orgullo… para que puedas verle en toda su belleza.
Yo: ¡No me lo puedo creer! Cómo podía quejarme tanto de él/ella. Si resulta que es Tu plan maravilloso para mi santificación. Si es perfecto para mí… ¡Gracias Señor! Por tan gran don.

Madre,

Pídele al Señor que recobremos la vista. Gracias por mi esposo, por nuestra vida conyugal, por la belleza de nuestra vocación. Gracias Señor por los retiros de matrimonios, en los que has sanado a muchos matrimonios o les has enamorado de su vocación. Hemos visto muchos milagros. Alabado seas por siempre.

RETIRO PARA MATRIMONIOS EN TOLEDO 11 al 13 DE DICIEMBRE

RETIRO MATRIMONIOS TOLEDO 11-13 DICIEMBRE DE 2020

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Delegación diocesana de familia y vida de Toledo os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 11 de diciembre a las 18:00h hasta el domingo 13 de diciembre a las 17:30h.

LUGAR: Hotel Cigarral «El Bosque» Crta Navalpino 49. Toledo

PRECIO: (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)

– Adultos: 285 € por matrimonio.

Suplemento económico para ayuda a otros matrimonios: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna matrimonio no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

 

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí: https://forms.gle/2dsjE1yfK5r1mNGN8 (a partir del martes 17 de noviembre a las 20h):

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

 

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.