Archivo del Autor: Proyecto Amor Conyugal

Necesidades prioritarias. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 14, 1-6

EVANGELIO

¿A quién se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en día de sábado?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14, 1-6

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos lo estaban espiando.
Había allí, delante de él un hombre enfermo de hidropesía y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos:
«¿Es lícito curar los sábados, o no?».
Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y a ellos les dijo:
«¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en seguida en día de sábado?»
Y no pudieron replicar a esto.

Palabra del Señor.

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  • 6 de noviembre (Lunes), 21h. Boadilla. Parroquia Santo Cristo de la Misericordia C/ Miguel de Unamuno, 10

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Necesidades prioritarias.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Jesús se vuelca con el necesitado. Las debilidades o necesidades de los que le rodean, están por encima de las leyes o demás obligaciones. Me pregunto si yo estoy pendiente de las necesidades de mi esposo, para atenderlas por encima de todo lo demás. De hecho, mi esposo tiene necesidades que solamente yo puedo atender. ¿Le estoy dando la prioridad que merece? Cristo quiere atender las necesidades de mi esposo por encima de todo ¿Voy a responder?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: (Rezando) Señor, me doy cuenta de que no estoy atendiendo las necesidades de mi esposa. Voy a ocuparme de ella.
(Llega a casa) Teresa, te invito a cenar esta noche. Me gustaría charlar contigo un buen rato, quiero saber de ti, de tus cosas…
Teresa: ¡Uy! Eso suena muy bien. Me encanta la idea.
Andrés: Fenomenal! Pues colocamos a los niños, nos arreglamos y nos vamos.
(En la cena)
Andrés: Bueno Teresa, háblame de ti. Te veo un poco triste últimamente. ¿Qué te pasa? ¿Cómo te puedo ayudar?
Teresa: Sí. Me siento un poco sola. He pasado por varios momentos duros en mi vida y tú no has estado conmigo, no te he sentido a mi lado… Tengo esas heridas y necesito sanarlas contigo…
(Andrés en algún momento sintió la necesidad de justificarse, de demostrar que no ha estado lejos de ella, pero había descubierto que eran las heridas de ella y que sanarlas era más importante que él y sus razones. Así que la escuchó hasta el final, la consoló y la animó comprometiéndose a estar más pendiente de ella y ofreciéndose a hablar juntos siempre que lo necesitase. Aquel día, Andrés atendió a su esposa como Cristo quiere).

Madre,

A veces miro a mi esposo y no soy capaz de descubrir a esa persona necesitada que tengo a mi lado. A veces no veo más que esas quejas que tanto me molestan y no comprendo que si se queja es porque algo necesita. A veces me olvido de que Cristo no permitiría que mi esposo se quedase con esas necesidades sin satisfacer, y me regañaría si diese prioridad a otras cosas antes que a atenderle. Dios se inclina hacia las necesidades de mi esposo, Dios me empuja a ocuparme de él/ella. Mi esposo me necesita y Dios me necesita. Alabado sea el Señor que me enseña a amar.

Aunque sientas que va mal. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 14, 1-6

EVANGELIO

En la casa de mi Padre hay muchas moradas
Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor.

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Aunque sientas que va mal.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

“No se turbe vuestro corazón” Qué importante mensaje del Señor, y qué tranquilizador, sobre todo entendiendo que Jesús lo está diciendo en la tarde anterior al día de su Pasión. Imaginemos el ambiente tan enrarecido que vivían los discípulos en aquella situación. Yo a veces puedo vivir en mi vida momentos convulsos. Momentos de desasosiego, de no entender nada, de angustia, por las circunstancias, porque mi unión con mi esposo no es lo que esperaba o como desearía, o para lo que he sido creado.

Pero el Señor hoy me dice mirándome a los ojos: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí… os prepararé un lugar, volveré y os llevaré conmigo”. Dice San Pablo que nos gloriamos en la tribulación, porque genera paciencia, la paciencia virtud, la virtud esperanza y la esperanza no falla porque Dios ha derramado el Espíritu Santo en nuestros corazones. Amén.

Señor, hoy me dices que me tranquilice, que crea en Ti, que persevere. Tú eres fiel, y nada me separará de Tu amor. Por grande que sea mi mal, por grandes que sean mis dificultades, Tu amor es más grande. Confío en ti, Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Pedro: No sé, con lo bien que íbamos, y de repente esta crisis.
María: Sí, te noto muy lejos de mí. He experimentado sentirte “hueso de mis huesos y carne de mi carne”, pero ahora, estás como nervioso y yo estoy triste. No siento que estés tú en mí y yo en ti.
Pedro: Sí, y yo tengo la sensación de que ya no soy importante para ti. Parece como si tuvieses la cabeza en otras prioridades…
María: Pues no es así… Pero no importa lo que sintamos o las sensaciones que tengamos el uno del otro. No podemos desfallecer. El Señor nos dice que no se turbe nuestro corazón. Él está con nosotros, porque no le hemos abandonado y seguimos contando con Él, así que confiamos en Él.
Pedro: Sí, los matrimonios también pasamos noches oscuras. Temporadas en las que no nos sentimos unidos, pero aun así, tenemos que seguir trabajando para ser fieles a la vocación que Dios nos ha encomendado. Aunque el Demonio se cuele, no vamos a desfallecer. Es una prueba para que demostremos que seguiremos amándonos en cualquier situación, así que continuaremos esforzándonos y no perderemos la Esperanza. En ti confiamos, Señor.

Madre

De los esposos, ruega por nosotros.
Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene, nada le falta…

Aparente locura, verdadera felicidad. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 5, 1-12a

EVANGELIO

Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Palabra del Señor.

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Aparente locura, verdadera felicidad.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Las Bienaventuranzas es un resumen del Evangelio, nos ayudan a vivir con coherencia el Evangelio desde nuestra vocación matrimonial. Y si eso lo hacemos encontramos la dicha.

Dichosos los pobres en el espíritu.
Sólo el esposo pobre reconoce que necesita de su ayuda adecuada, de su esposo y le pide ayuda, porque él es ministro de la gracia de Dios. Y se deja transformar por Dios a través de su esposo, priorizando satisfacer a Dios en su esposo por encima de sus propios intereses materiales o personales. Y así los matrimonios pobres de espíritu viven aquí, un anticipo del Cielo. ¡Gracias Dios mío!

Dichosos los esposos que lloran, lágrimas por amor, viendo en ese dolor una oportunidad para amar más, ofreciéndolo con y como Cristo.
Saben esperar los frutos en los designios de Dios, con paciencia, porque confían en Dios que es Amor y todo lo puede. Este matrimonio es consolado en el Sagrado Corazón de Cristo.

Dichosos los que tienen hambre y sed, porque los esposos que dominan sus pasiones, sus apetencias, sus criterios…. Por amor al esposo y a Dios, heredan la tierra. El mundo no les domina y son ellos dueños del mundo que Dios les entregó para dominarlo y someterlo.

Dichosos Los mansos porque ofrecen su servicio renunciando a su agresividad. Al mal responden con bien pues por encima del dolor de uno mismo, importa el bien del otro.

Dichosos los esposos que tienen hambre y sed de justicia (de amor), que tienen deseo de santidad, de amarse como Cristo Esposo Ama a su Esposa la Iglesia. Quedarán saciados.

Dichosos los esposos misericordiosos que se echan sobre sí el pecado y las limitaciones de su cónyuge y lo ofrecen por él/ella, por su salvación. Como Cristo saben amar sin condiciones, en lo bueno y en lo malo, en el pecado y en la gracia. Aman al otro precisamente por lo necesitado que está en su ceguera.
¿Cómo no va a tener Cristo misericordia con él/ella?.

Dichosos los esposos limpios de corazón, que se miran el uno al otro como un don de Dios: Dejan que Dios purifique su mirada y ven en el otro lo bello y lo bueno, participando de la mirada del Creador. Se van despojando de sus miserias avanzando en ese camino de purificación. Se muestran tal como son el uno al otro.
Ellos ven a Dios en su esposo.

Dichosos los esposos que trabajan por la paz entre ellos, siendo ministros de la gracia uno para el otro y colaborador de Dios.
Ellos se llamarán hijos de Dios porque conseguida la paz de Dios, reparten el amor de Dios y esto les hace semejantes a Jesús.

Dichoso el esposo perseguido por causa de la justicia de Dios, pues este desgarro ofrecido y unido al de Cristo, es semilla fecunda para la fe de su esposo y de sus hijos.

Dichosos los esposos perseguidos de cualquier modo, por causa de su fidelidad al Evangelio. El Maligno siempre perseguirá al que viene en nombre de la Verdad. Conseguirán tesoros en el cielo por seguir los pasos de Cristo.

Gracias Señor, porque quieres compartir con nosotros Tu alegría. Purifica con tu Sangre nuestro corazón, nuestra mirada, nuestras intenciones, nuestros deseos… para que vivamos la felicidad de ser verdaderos esposos.

Alabado seas por siempre.

Los ritmos que tanto nos cuesta aceptar. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 13, 18-21

EVANGELIO

El grano creció y se hizo un árbol
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 18-21

En aquel tiempo, decía Jesús:
¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?
Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».
Y dijo de nuevo:
¿ A qué compararé el reino de Dios?
Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».

Palabra del Señor.

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Los ritmos que tanto nos cuesta aceptar.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El reino de Dios viene a la tierra porque un judío hijo de un carpintero, es crucificado por los suyos, acusado de alborotador y blasfemo. Le seguían unos cuantos, los más cercanos, pescadores rudos e incultos. Así, por algo tan aparentemente pequeño llegó la redención de la humanidad y surgió la Santa Iglesia.

Dios quiere que construyamos Su reino en nuestros hogares, iglesias domésticas. Todos querríamos empezar por el final, teniendo un matrimonio espléndido lleno de gloria desde el primer día, y unos hijos que lo acogen con ilusión. Pero el reino de Dios, se construye muy lentamente y desde lo aparentemente insignificante. Y ¡¡Cuánto nos cuesta aceptar los ritmos de nuestro Creador!! Es la impaciencia de Eva y Adán, que quisieron ser como Dios antes de tiempo, por pura vanidad.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marga: Nos hemos casado pensando que los problemas que teníamos en el noviazgo se iban a arreglar, y es al contrario. Van a peor. Después nos lanzamos a por un niño pensando que eso sí que los resolvería y nos encontramos que lejos de resolverlos, se complican. El amor es una farsa, una engañifa. Hay una atracción al principio que luego se pasa y te quedas enganchado a un futuro que no es el que uno quiere para sí mismo ni para sus hijos.
Juan: Marga, yo creo que no estamos sabiendo cultivar la semilla del amor que Dios puso en nosotros. Él no se pudo equivocar uniéndonos ¿No te parece? Pero ahora, seamos sinceros. ¿Cuánto nos hemos preocupado de aprender y construir nuestro matrimonio? Nunca es tarde para empezar. ¿Nos animamos?
Marga: Vale. Por probar…
(Después de un tiempo trabajando su matrimonio en grupo)
Marga: Tenías razón, Juan. Nuestro amor es como el grano de mostaza. Empieza siendo pequeño, pero llega a ser mucho más grande de lo que nos podamos imaginar, para que sobre sus ramas, descansen nuestros hijos e incluso, otros matrimonios que no tienen donde cobijarse porque están perdidos como ovejas sin pastor. Como lo estábamos nosotros. ¡Gloria a Dios!

Madre,

No importa que nuestra semilla de amor tarde en dar fruto. Sólo nos importa no poner trabas al Señor para que sea como y cuando Él quiera que sea. También somos conscientes de que necesitamos mucho abono para romper esa coraza que nos encierra en nosotros mismos. No importa, Madre. Acogemos con alegría lo que tenga que venir, es nuestra pequeña manera de hacer la eucaristía. Por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

¿Desequilibrada o despreciada? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 13, 10-17

EVANGELIO

A esta, que es hija de Abrahán ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 10-17

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacia dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
«Mujer, quedas libre de tu enfermedad».
Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:
«Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».
Pero el Señor le respondió y dijo:
«Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre y lo lleva a abrevar?
Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».
Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

Palabra del Señor.

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¿Desequilibrada o despreciada?

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Para justificar dejar en evidencia a los jefes de la sinagoga, El Señor les hace ver que la dignidad de aquella mujer supera con mucho a la de cualquiera de sus animales de trabajo por mucho que su sustento dependa de ellos. Es cierto que su dignidad se ve afectada por el pecado, simbolizado por su enfermedad que la mantenía encorvada, pero Dios, a través de Cristo, le da la posibilidad de la recuperación. En Cristo, la ley de Dios se impone sobre la ley de los hombres.
La prioridad era restablecer la dignidad de aquella mujer. Es la voluntad de Dios sanar lo que está herido.

Colaborar con el Espíritu Santo en la santificación de mi esposo es escoger siempre el camino que nos enseña Jesucristo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: Mi mujer está desequilibrada. Entre depresiones, alteración constantes de humor… Hay días que parece que está fuera de sí. Necesita ir a un sicólogo.
Pedro: ¿Estás seguro de que tu mujer está enferma? Mira que estoy muy acostumbrado a ver casos en los que, lo que la mujer tiene es un gran desequilibrio porque no hay en su vida una estabilidad en el amor. La mujer necesita muchas atenciones, necesita sentirse “princesa”, y esa es responsabilidad de los maridos.
Andrés: Yo no sé ni lo que quiere, ni sé darle lo que necesita. Todo lo que hago le parece mal, y lo añade a la lista de agravios que lleva desde que nos conocimos.
Pedro: Hazme caso. Convierte la relación con tu mujer en tu prioridad. Es mucho más importante que el trabajo, tus hijos, tu familia de origen, el deporte, tus hobbies o tus comodidades. Lo primero es tu esposa, con la que te une un sacramento. Por tanto, céntrate en ella, con paciencia. Intenta comprenderla, sentir lo mismo que ella siente, vivir sus emociones para que te sienta a su lado. Sé muy detallista con ella… Al principio, le extrañará tu actitud. Quizás piense que quieres algo y por eso le haces la pelota, pero tú no hagas caso. Persevera, persevera hasta que vuelvas a conquistar su corazón. Nos vemos dentro de dos semanas y me cuentas.
(Dos semanas más tarde)
Pedro: ¿Qué tal? ¿Está loca o no está loca tu mujer?
Andrés: Tengo que reconocer que está mucho más tranquila y mucho más estable. Es verdad que todavía tiene arrebatos, pero dónde va a parar.
Pedro: Ha sido creada para que la ames. Si no le das lo que necesita, no puede estar bien. Anda, sigue así y verás cómo cambia vuestra vida.

¡Oh Espíritu de Dios!,

Te suplico me perdones por cuantas veces me resisto a Ti, dejándome llevar por mis apetencias, por mis criterios, mis miedos, mis resistencias.. y te echo de mi corazón y de mi alma. Tú que ves en mi corazón y lo sabes todo, sabes que no deseo echarte, sabes que te amo con el amor frágil y pobre que tengo. Por favor no te apagues, no permitas que me llene de oscuridad y que el frío me hiele el corazón. Apiádate de mí y por tu infinita Misericordia, graba con tu fuego en mi corazón que:
“Si alguno destruye el santuario de Dios, Dios le destruirá a él”. No quiero echarte porque te amo y quiero amar, si echo al Amor ¿cómo viviré? Moriré a la Vida, a la paz, al gozo…, a la alegría de Dios. Graba en mi corazón: “No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.