
¡Ay de vosotros esposos que cumplís vuestras tareas pero no os esforzáis por amar como Dios ama! Pero un corazón contrito y humillado, el Señor no lo desprecia.

¡Ay de vosotros esposos que cumplís vuestras tareas pero no os esforzáis por amar como Dios ama! Pero un corazón contrito y humillado, el Señor no lo desprecia.

La manera de dar del/a esposo/a cristiano/a es darse. Es una entrega de mi intimidad, tanto a mi esposo/a como a Dios.

Los esposos que viven el matrimonio como Dios lo pensó, llegan a amarse de verdad porque el sacrificio de entrega mutua, el autodominio, da frutos de amor, paz, alegría, por la gracia de Dios.

El amor entre esposos requiere la entrega en totalidad. ¿Qué me impide ser un/a esposo/a cristiano/a auténtico/a? ¿Qué me impide entregarme totalmente en mi matrimonio?

El Señor quiere la unión de nuestros cuerpos, nuestros corazones y nuestras almas. Sólo el matrimonio cristiano puede vivir esa experiencia.