
Si hay síntomas en mi matrimonio de que no estamos creciendo en caridad conyugal, lo primero es pedir ayuda a mi esposo/a, mostrándole el interior de mi corazón en la oración. La vida se acaba muy rápido, y es mi única oportunidad de llegar a Dios.

Si hay síntomas en mi matrimonio de que no estamos creciendo en caridad conyugal, lo primero es pedir ayuda a mi esposo/a, mostrándole el interior de mi corazón en la oración. La vida se acaba muy rápido, y es mi única oportunidad de llegar a Dios.

Los esposos que rezan juntos a diario, permanecen unidos. La oración funciona si perseveráis y demostráis fidelidad a Dios. El Espíritu, que es el Amor de Dios, une más que la fuerza de la carne.

¿Tengo un proyecto de vida o está gobernada por la rutina? Sería triste morir sin saborear la belleza y la grandeza de mi vocación al matrimonio. Cada dificultad me ayuda a crecer, cada desaire me da la posibilidad de amar de verdad, con ayuda del Señor.

Esposos, hagamos presente el Reino de Dios en casa: Rezamos juntos, nos esforzamos por hacer Su voluntad y, si nos hacemos daño, nos pedimos perdón en seguida.

Agradécele a tu esposa/o cada día su trabajo, su dedicación a lo que consideras su obligación, porque ha decidido entregarse a ti y a tu familia y, esa entrega, se actualiza cada día y es de agradecer cada día.