Archivo por meses: enero 2026

Sin miedo. Comentario para matrimonios: Marcos 6, 45-52

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según San Marcos 6, 45-52

Después de haberse saciado los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra.
Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron.
Pero él habló enseguida con ellos y les dijo:
«Animo, soy yo, no tengáis miedo».
Entró en la barca con ellos y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada.

Sin miedo.

Cuántas veces en nuestro matrimonio viene la dificultad y con ella viene el miedo.
Viene un problema en el trabajo, y tenemos miedo. O una enfermedad, y entra el miedo…
Sin embargo el Señor nos dice: «No tengáis miedo». Porque el Señor nos visita de muchas maneras: en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad… Y ante esa dificultad debemos tener la Fe en Su Amor esponsal. Si tenemos Fe en esa dificultad, la podremos vivir unidos, y al permanecer unidos entonces vendrá la comunión, y los frutos de la comunión… Entonces ya no habrá miedo porque está Él entre nosotros. Y Él dará frutos de paz, de alegría…
Y es que en nuestro matrimonio debemos tener Fe en que le dijimos Sí a Su Amor esponsal cuando nos casamos, y así por medio de nuestro sacramento, este Amor actúa si creemos en Él: en la salud, y en la enfermedad…

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Borja: Hola Clara, traigo noticias del trabajo, están haciendo recortes de plantilla, y creo que yo seré de los próximos…
Clara: Pero Borja, ¿como puede ser? Te has dejado la vida, muchísimas horas, fines de semana… ¿Y ahora? ¿Que vamos a hacer?
Borja: Está la situación fatal… Así que no hay nada que hacer…
Clara: No me lo puedo creer, como pueden hacerte eso, y sabiendo que tenemos 5 niños, y la hipoteca…
Clara (después de rezar): Cariño, ¿sabes qué? Si el Señor pone está situación por delante será por algo, así que ahora lo que debemos hacer es estar unidos en esta situación y afrontarla juntos con la Fe de que al Señor no se le escapa nada…
Borja: Claro que sí, quizás es el momento de emprender el proyecto que tanto anhelábamos y formar una empresa. Él nos dirá, ¿verdad cariño?
Clara: Claro que sí. Y así podremos pasar más tiempo juntos y en familia.

Madre,

Tú qué dijiste Sí al Señor en todo, ayúdanos a decirle Sí también en las dificultades, pues Él lo sabe y lo conoce todo sobre nosotros, y Él las permite por algo.
¡Alabado sea el Señor!

RETIRO PARA NOVIOS EN ZARAGOZA 27 FEBRERO – 1 MARZO 2026

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Corazón misericordioso. Comentario para matrimonios: Marcos 6, 34-44

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 34-44

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer».
Él les replicó: «Dadles vosotros de comer». Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver». Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces». Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

Corazón misericordioso.

En numerosos pasajes de la biblia, tanto en el antiguo testamento como en el nuevo, hay referencias a Dios como alguien compasivo y misericordioso. Un Dios que sufre con el sufrimiento de sus hijos, creados para la gloria y la alabanza y cuyos planes iniciales fueron desbaratados por el pecado. Hoy en el evangelio Jesús se compadece de la multitud, de cada uno de nosotros, porque andamos perdidos, como ovejas sin pastor. Y nos dice que se puso a enseñarlos muchas cosas. Pero no se quedó ahí, en compadecerse y enseñar, sino que asumió en su propia carne todos los pecados y sufrimientos de esa multitud; esa fue su agonía en Getsemaní. Y para devolvernos al Padre, al plan original, se entregó por amor en la cruz. Jesús es el buen pastor que da la vida por sus ovejas. Danos Jesús un corazón como el tuyo, que acoja y anime, que se entregue por amor.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Daniel: Estoy muy contento de que hayamos descubierto la oración como camino para tener una preciosa intimidad con el Señor y entre nosotros.
Sara: Sí, yo antes pensaba que rezar era sólo repetir frases y pedir. Ahora he descubierto que es también contemplar el Corazón de Jesús, mirarle. Y me alucina cómo Él va actuando en mi corazón, sin darme cuenta.
Daniel: Es verdad y ¿sabes en que lo experimento? En cómo te miro a ti y a los demás. Antes era tan fácil caer en el juicio y en la crítica. Ahora tengo un corazón que cada vez se conmueve más ante el sufrimiento y el pecado.
Sara: Que maravilla es que estemos viviendo esta conversión los dos juntos. Anda precioso esposo, vamos a hacer la oración conyugal y a seguir contemplando los dos juntos a Jesús.

Madre,

Pídele a Jesús que nos de un corazón como el suyo, como el tuyo. Benditos sean los Corazones de Jesús y María.

Insistencia amorosa. Comentario para matrimonios: Mateo 4, 12-17. 23-25

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-17. 23-25

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó.
Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

Insistencia amorosa.

“El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande”. Sí, Señor, sin ti estamos en tinieblas, no vemos bien. Nos creemos que nuestra forma de ver las cosas es la buena, nuestro criterio el válido, sin ver que detrás hay ese mirarme a mí mismo, buscar mi voluntad.
Y Tú nos vuelves a insistir “convertíos porque está cerca el reino de los cielos”. Nos llamas con insistencia amorosa a la conversión de nuestro corazón, porque sabes que ahí está nuestra felicidad. En dejar de buscar hacer nuestra voluntad, en que nuestra voluntad no sea el criterio, sino buscar Tu Voluntad, lo que Tú harías en cada ocasión.
Como Tú decías, “quien quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, que coja la cruz de cada día”. Ese negarme a mí mismo duele. Duele no hacer lo que me apetecería o lo que yo creo sino lo que Tú harías. Y ese abrazar la cruz de cada día también duele, porque nos parece injusto. Pero ahí nos quieres Tú, aunque no lo entendamos. Como decía San Juan de la Cruz, “donde no hay amor, pon amor y tendrás amor”.
Señor, ayúdame a vaciarme de mí, para llenarme con tu Amor y así poder amar como Tú amas.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Antonio: Cariño, tras estas Navidades, contemplando el infinito amor que Dios nos tiene, lo que ha hecho por nosotros, que se ha hecho Niño, que nos ha dado todo, he visto aún más la necesidad de dar un salto en la conversión de mi corazón para dejar a Jesús que, de verdad, sea el rey de mi corazón.
Almudena: Estoy completamente de acuerdo. Yo también lo quiero. Me duele pensar en seguir perdiendo el tiempo. Si Jesús insiste tanto en que “estemos preparados” será por algo. No quiero que llegue mi hora o la tuya y arrepentirme de no haber amado lo suficiente, de no haberme entregado lo que debería.
Antonio: Pues vamos a por ello. Tenemos la inmensa suerte de ver esta luz y de saber el camino, que es una vida diaria de oración y sacramentos, de seguir formándonos y de hacerlo vida, con sacrificios ofrecidos. Voy a necesitar mucho tu ayuda, porque sabes que me cuesta perseverar.
Almudena: Yo también voy a necesitarte mucho. Sabes que a veces soy muy cabezota. Quiero huir de mi voluntad para buscar sólo la de Dios. Que Él sea de verdad lo primero. ¡Vamos a por ello!

Madre,

¡Cuánto nos insistís en la conversión y con qué delicadeza! Ayúdanos a ir a por ella con determinación. No hay un segundo más que perder. Mil gracias por tanta luz. ¡Bendito y alabado sea tu Hijo!

Regalos. Comentario para Matrimonios: Mateo 2, 1-12

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Regalos.

Hoy, día de la Epifanía del Señor, nos vamos a detener en los tres regalos que los magos de Oriente entregaron al niño Jesús: el oro, que simboliza su realeza y majestad como rey. ¿Cuántas veces trato a mi esposo con la dignidad que merece? No debemos olvidar que somos hijos del Rey de reyes y, por tanto, así debemos tratarnos; el incienso, que representa su divinidad y eso nos recuerda que Él es Dios todopoderoso y conoce todo lo que llevamos en el corazón, nuestras alegrías y preocupaciones, y siempre está dispuesto a ayudarnos, pero debemos estar muy unidos al Señor para hacer siempre Su voluntad y, para conseguirlo, no debemos descuidar nuestra oración, tanto personal como conyugal; por último, está la mirra, que simboliza su humanidad, el sufrimiento. Jesús vino al mundo para liberarnos de las ataduras del pecado, escogió sufrir por todos nosotros. ¿Cuánto estoy dispuesto a entregarme (en algunos casos sufrir) por mi matrimonio?
El Señor nos quiere llevar al Cielo y es un camino precioso siempre que lo vivamos unidos a Él y junto con nuestro esposo, pero debemos saber que, en este recorrido, tendremos momentos de oro, de incienso y de mirra.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Nacho y Alicia, en su oración conyugal
Nacho: Señor, te doy gracias por este día tan bendecido. “«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?” Así es Jesús, Tú eres el Rey del mundo y de mi corazón, así debo hacer para que reines en todos los aspectos de mi vida. Naciste en un lugar humilde pero lleno de Amor, y ese es el mayor regalo que nos puedes dar. Te pido que me ayudes a amar a Alicia como Tú me amas, sin medida.
Alicia: Qué razón tienes Nacho… Jesús, Tú recibiste tres regalos de los magos de oriente y a mí me regalas cada día muchísimas cosas, pero especialmente me has regalado a mi esposo para que me lleve a Ti. Qué emocionante debió ser para los magos encontrarte junto con José y María… cierro los ojos y me uno a ellos, te encuentro y mi corazón se llena de alegría al verte, un niño precioso y, al igual que ellos, también caigo de rodillas y sólo puedo hacer que adorarte y entregarte lo único que tengo: mi pobreza, mis miserias y mi pecado.
Nacho: Gracias Señor por Alicia, que me transporta al pesebre, para poder entregarte también mi pobreza y mi pecado, para que tú los transformes en algo digno de un rey.
Alicia: ¡Bendito y alabado sea el Señor!

Madre,

Escuela y ejemplo de cómo recibir todos los regalos del Señor, te pedimos que nos enseñes cómo aprovecharlos y repartirlos con mi esposo y mis seres queridos.
¡Bendito y alabado sea por siempre el Señor!