Archivo por meses: enero 2026

En la salud y en la enfermedad. Comentario para matrimonios: Marcos 1, 29-39

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:
«Todo el mundo te busca».
Él les responde:
«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».
Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

En la salud y en la enfermedad.

Ha terminado el tiempo de Navidad y esta semana ha comenzado el tiempo ordinario. La pedagogía de la Iglesia al iniciar este tiempo litúrgico nos conduce con los evangelios al origen de la vida cristiana; el lunes una llamada, Jesús nos invita a seguirle. El martes descubrimos que Jesús enseña con autoridad y libera del mal. Hoy y los días siguientes vemos como entra en nuestra vida cotidiana y nos sana.
La vida cristiana comienza dejándonos amar y sanar por Jesús y continúa cuando ese amor recibido lo gastamos amando y sirviendo a los demás. “Se le pasó la fiebre y se puso a servirles”. La salud se nos ha dado para entregarla, para que la empleemos en servir a Cristo y al prójimo, empezando en nuestro caso por nuestro esposo, hijos… Cuando hemos sido tocados por el Señor aprendemos que la vida se vive dándose, no reservándose.
Si lo importante fuera tener salud, todos estaríamos abocados a la desgracia porque tarde o temprano la salud se pierde. Pero si lo que importa es servir y amar a Dios entonces la salud sirve para gastarla y la enfermedad para ofrecerla junto a la cruz y salvar con ella almas. De este modo en la salud y en la enfermedad, siempre podemos entregarnos y siempre podemos amar.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Rosa: ¿Te has dado cuenta de cómo están Marta y Luis? Cada vez que hablamos con ellos parece que se entienden menos, no hacen más que reprocharse el uno al otro, echarse en cara lo que cada uno hace o deja de hacer, no se valoran… Tenemos que rezar por ellos porque están cada vez más alejados el uno del otro.
Pablo: Sí ¡cuanto dolor! Creo que además de mucha oración y sacrificios por nuestra parte les vendría bien si nos acercamos a verlos, a estar con ellos, escucharles…
como Jesús en casa de Pedro, que se acercó al que estaba sufriendo y le tomó de la mano.
Rosa: Sí, estar cerca…aunque confieso que a veces no sé qué decirles.
Pablo: ¡Vamos! quizá esta presencia cercana puede ayudarles más que mil palabras. En el camino rezamos un rosario y lo ponemos en manos de la Virgen, Ella sí sabe.

Madre,

Nuestro corazón está herido y damos gracias porque en cada comunión Jesús se acerca para tocarnos y sanarnos. ¡Cuánto necesitamos su cercanía! Gracias por traernos a Jesús. ¡Bendita y alabada seas por siempre!

¡Cállate! Comentario para matrimonios: Marcos 1, 21-28

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 21-28

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús lo increpó: «¡Cállate y sal de él!». El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen». Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

¡Cállate!

¿Recordáis haber escuchado esto?: “si no vas a transmitir un bien, mejor quédate calladito”. ¿Cuántas veces hemos lanzado por nuestra boca palabras que como flechas hirientes se clavan en el corazón del esposo/a? Quizá acallamos la conciencia con un: “le dije la verdad”; pero también era verdad lo que decía aquel demonio sobre Jesús, y Él lo calló. ¿Por qué? Porque la verdad no puede caminar jamás separada del amor. ¿Qué te empuja a gritar esa verdad? Examina tu corazón. Si no es amor lo que te mueve, ¡deja que Jesús te calle!, frena tus pasiones, amarra el juicio, somete tu voluntad, pero no uses la verdad para golpear, sino para amar, que Jesús es la verdad. Y cuando te veas en esa tentación, ¡llámalo!, invoca su Santo Nombre, reza despacio un Padre Nuestro, con todo el corazón pidiendo auxilio; deja que Jesús expulse de ti ese demonio que te empuja a usar la verdad para herir y no para construir, y ponerla al servicio de Dios. Entonces, si sostenido por la gracia logras someter la lengua, descubrirás que en un momento así, la mayor fortaleza estaba en conseguir callar y no en hablar. Si, aún así, llegaras a caer, no tengas miedo de mirarte con verdad. No te escondas ni te defiendas. Preséntale al Señor tu fragilidad, reconoce con sencillez tu falta y pide perdón a tu esposo y a Dios, con un corazón contrito, que Dios jamás lo desprecia y además te hará crecer en humildad. Todo aprovecha al amor.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Marina y Manolo acaban de volver de un retiro que han coordinado el fin de semana. Durante la oración conyugal ya en casa:
Manolo: Marina, creo que, durante el retiro, me he pasado con el tema de la puntualidad una vez más. Sé que tú también te has dado cuenta, aunque no me hayas dicho nada… cuánto me falta por mejorar.
Marina: Manolo, todos estamos en camino, pero yo sí he notado que has avanzado en ese tema. Para empezar lo reconoces y eso es el primer paso imprescindible para el cambio y lo has dado.
Manolo: Ya… (tono triste). No somos nada…
Marina: No lo somos no. A veces es simplemente ordenar… la intencionalidad es buena, pero por el camino a veces se malogra. Tú quieres hacer las cosas bien para el Señor.
Manolo: Qué bonita eres.
Marina: Bueno, no hace mucho hubiera usado esa actitud tuya para reprocharte, criticarte, lanzarla para atacarte y sacar a relucir tu debilidad … en fin… qué obra hace el Señor en nuestros corazones.
Manolo: No hay nada imposible para Dios
Marina: Gloria a Dios esposo mío, ¡gloria a Dios!

Madre,

Enséñanos como tú a guardar silencio en el corazón, para que sea Dios el que hable en él y no nosotros. ¡Alabados sean los Sagrados Corazones de Jesús y de María!

¿Cuales son tus redes? Comentario para matrimonios: Marcos 1, 14-20

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios, decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

¿Cuáles son tus redes?

Jesús comienza diciendo: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca». En el matrimonio, a veces caemos en la trampa de esperar «tiempos mejores» o añorar «tiempos pasados», el matrimonio no es una meta por alcanzar, sino un sacramento vivo donde Dios habita en el tiempo presente del esposo y la esposa.
La conversión a la que nos llama Jesus no es un mero «portarse bien», es la redención de la mirada, la redención del corazón. Es pasar de ver al cónyuge como alguien que «debe satisfacerme» a verlo como un «don» pensado por Dios desde la eternidad. Convertirnos, para que en nuestro corazón crezca la pureza de intención hacia nuestro esposo.
Los apóstoles dejaron sus redes para seguir a Jesús. En el matrimonio, las «redes» representan todo aquello que nos atrapa y nos impide estar plenamente presentes. A veces las redes son el exceso de trabajo, el uso desmedido del móvil, o los apegos a la familia de origen que no permiten que la nueva familia crezca. Seguir a Jesús en la vocación del matrimonio implica «soltar» para poder «abrazar» el proyecto de amor que Dios tiene pensado para los esposos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Elena y Carlos. Llevan una semana tensa, llenos de compromisos laborales y apenas se han mirado a los ojos. Una noche, tras acostar a los niños…
Elena: Carlos, mañana tengo que entrar antes a la oficina, así que no podré ayudar con el desayuno. Estoy agobiada con este informe.
Carlos: Elena, el evangelio en la misa me decía que hoy es el tiempo de dejar las redes y seguir a Jesús. Siento que nuestras «redes» ahora mismo son estas pantallas. Nos están atrapando y nos estamos alejando.
Elena: Lo sé, pero si no termino esto, me siento insegura. Son mis redes, me dan sustento, pero tienes razón, me están asfixiando y nos están alejando.
Carlos: Jesús llamó a los pescadores en medio de su trabajo, no cuando estaban descansando. Nos está llamando a nosotros ahora, en medio de este cansancio. Te propongo una «conversión» dejemos el trabajo por hoy. Cenamos algo rápido y rezamos juntos compartiendo lo que nos dice el evangelio. Nuestra unión es más importante que ese informe.
Elena: Tienes razón, «Dejar las redes» por hoy, significa dejar de preocuparme por lo que piensen en la oficina y ocuparme en construir esa intimidad común, que crece cada vez que compartimos en oración.

Madre,

Ayudanos a priorizar el amor y la presencia de Dios en nuestro hogar. ¡Alabado sea Dios!

Déjale las riendas. Comentario para matrimonios: Mt 3, 13-17

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Evangelio del día.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

Déjale las riendas.

Me resuenan las palabras de Juan a Jesús: ¿Y tú acudes a mi?
Y veo cuántas veces Jesús acude a mí para que le consuele en la cruz, para que le ayude a salvar almas, para que sea su compañía en el Sagrario, en la adoración. ¿Y cómo puedo hacer todo eso? ¿Cómo puedo consolarte? ¿Cómo puedo ayudarte a salvar almas? Y Tú me respondes que lo haga acogiendo todo lo que me ocurre, agradable o desagradable, como algo que permites, ya sea a través de mi esposo, de mis hijos, de mis compañeros de trabajo, de la familia; todo lo que cada día me pones en el camino; porque todo eso es para que yo vaya creciendo en virtud y recorriendo el camino de la santidad a la que estoy llamado. Hacer esto no es más que cumplir Tu voluntad para mi. Todos los días vienes a mí a pedirme que te siga y que haga Tu voluntad. Porque aunque soy yo quien necesita de Tu Gracia, de Tu Salvación, sin embargo, para que me la des, para que me ayudes, necesitas que te acoja en cada una de las situaciones que vivo. Como decía San Agustín, Dios que te creó sin tí, no te salvará sin tí. Dios necesita mi permiso, Él no va a hacer nada sin contar conmigo, pero una vez que le diga que quiero Su salvación, Su Gracia, debo estar dispuesto a hacer Su voluntad, porque sólo Él sabe lo que es lo mejor para mí y para mi vida aunque no lo entienda, aunque no me termine de gustar.
Todo es un Misterio, un Misterio maravilloso, cuando dejas las riendas de tu vida a Dios.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Miguel: Alicia, a veces no entiendo porqué estamos pasando por esto; me desespero y no veo la luz para salir.
Alicia: Miguel, a mi también me invade a veces la desesperación, pero veo que el Señor me pide que me entregue en la enfermedad, que acepte Su voluntad para mí, para nosotros.
Miguel: Está siendo tan duro, verte sufrir, tan débil, no poder ayudarte…
Alicia: Es lo que nos pide el Señor. Mira, parece que no sirve, y que no entendemos nada, pero tenemos que tener la certeza que Él sacará un gran bien de esta prueba.
Miguel: Qué fortaleza, Alicia y qué serenidad.
Alicia: Es la Gracia de Nuestro Señor la que me sostiene y la que me empuja cada vez más a entregarme, para la salvación de muchos. Él necesita de nosotros, de nuestro Sí, de nuestra entrega. El sufrimiento con Él tiene sentido.
Miguel: Cuánto tengo que aprender de tí, de esa confianza en el Señor. Todos los días le pido a Nuestra Madre que nos ayude para poder acoger todo esto.
Alicia: Esa es la única opción que tenemos, orar y vivir en el corazón de María, ella nos cuida tanto…
Miguel: Gracias Señor por una esposa tan maravillosa.
Alicia: Gracias tengo que darle yo por este esposo, con ese corazón tan grande.

Madre,

Ayúdanos a decir siempre Sí a la voluntad de Dios en nuestra vida, y a guardar todo en el corazón, como Tú, preciosa Madre. ¡Bendito y alabado sea Dios!

Hoy con nosotros. Comentario para matrimonios Lucas 4, 14-22a

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 14-22a

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.

Hoy con nosotros.

El Hoy del Evangelio no es solo litúrgico, es también cotidiano. Cristo desea seguir proclamando la Buena Noticia al mundo, a nuestra familia, y de un modo muy concreto en nuestro matrimonio. Nuestro matrimonio está llamado a ser un lugar de liberación, en el que podamos abrir nuestro corazón y transmitirnos tal y como somos con la libertad de hablarnos sabiendo que lo que digo se recibe con amor de escucha, . Un lugar en el que la palabra sane, que no juzgue, no critique, no responda con amor propio. Un lugar de gracia, en el que con los actos de entrega y acogida hagamos presente a Cristo por la gracia del Espíritu Santo.
Cristo viene a anunciar la Buena Noticia a los pobres, siendo pobres, los esposos llevados por la rutina, por el Amor propio permanentemente, los padres que no saben educar, los hijos inseguros, … El cónyuge cristiano no es Salvador del otro, pero sí instrumento del Espíritu Santo mediante la escucha, el perdón, la paciencia, la verdad dicha con caridad. La Buena Noticia de Cristo para nuestro matrimonio, es que viene a liberarnos del «siempre eres así», del «nunca cambias», del «hasta que no cambie mi cónyuge, yo no me muevo», del «silencio castigador», del «autoritarismo sin amor», por el actuar siempre desde el Amor con misericordia, aunque no se entienda, no dejando que la razón se apodere de nuestro criterio

Aterrizado a la vida Matrimonial:

(Esposos con el matrimonio tutor)

Tutor: Cuando Jesús dice «El Espíritu del Señor está sobre mí», ¿Creéis que eso termina en la Iglesia o continua en vuestra casa?
Esposa: Supongo que debería continuar… Pero a veces en casa solo hay cansancio, y malas caras.
Tutor: San Juan Pablo II nos dice que ese cansancio es precisamente el lugar donde Cristo quiere actuar. ¿Dónde sentís que falta «Buena Noticia» en vuestro día a día?
Esposa: La verdad en cómo nos hablamos. Nos hemos acostumbrado a hablarnos mal, y todo suena a reproche
Tutor: Entonces ahí hay «pobreza» y Jesús vino a traer la Buena Noticia a los pobres. ¿Qué gesto concreto os podría anunciar hoy Cristo con su Buena Noticia?
Esposa: Escucharnos sin interrumpirnos, mirándonos a los ojos y acogiendo con caridad lo que nos vamos transmitiendo… Aunque nos cueste.
Tutor: Esto es ya cooperar con el Espíritu Santo. ¿Y la «liberación»? ¿De qué hubiera que liberar a vuestro matrimonio?
Esposa: De la soberbia. De no actuar desde mi razón, sino desde mi entrega por amor.
Tutor: Muy bien. Cristo no viene a acusarnos, sino a abrir caminos. Y así con la ayuda de Dios estáis abriendo un camino hacia la comunión de vuestro matrimonio. Pidamos al Señor que derrame su gracia para que os fortalezca y persevere en esta decisión.

Madre,

Así como acogiste la Palabra y la guardaste en tu corazón, enséñanos a escucharnos con respeto, a hablarnos con verdad y a decidir juntos a la luz de Dios. Alabado sea por siempre el Señor.