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RETIRO PARA MATRIMONIOS EN MURCIA 30 SEPT- 2 OCT 2022

RETIRO PARA MATRIMONIOS EN MURCIA 30 SEPT- 2 OCT 2022

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Delegación diocesana de familia y vida de Cartagena, os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio  (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 30 de septiembre a las 18:00h hasta el domingo 2 de octubre a las 17:30h.

LUGAR: Casa de Ejercicios Sagrado Corazón (Murcia). Av. de los Jerónimos, 2, 30107 Guadalupe, Murcia.

PRECIOS: 300 euros por matrimonio. Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos.

Suplemento económico para ayuda a otras familias: a voluntad (importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro).

(Nota: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor)

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí a partir del jueves 1 de septiembre a las 20:00 h.

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago

 o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda sobre el retiro o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a retiros.murcia@proyectoamorconyugal.es

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

El traje de las Bodas. Comentario para Matrimonios: Mateo 22, 1-14

EVANGELIO

A todos los que encontréis, llamadlos a la boda.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que dijeran a los convidados:
“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda”.
Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.
El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de boda?”.
El otro no abrió la boca.
Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.
Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».

Palabra del Señor.

 

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El traje de las Bodas.

Recibimos hoy la invitación del Padre a la boda de su Hijo. ¿La habéis abierto ya?:
Dios Padre todopoderoso, tiene el placer de invitarles a la celebración del enlace nupcial de su Hijo Jesús con la Iglesia Santa, el día ___ en ___ a las ___. (No sabéis ni el día, ni la hora)
Con un amor, hasta el extremo, nos invita Dios a sus nupcias definitivas con la humanidad. La respuesta del hombre, la vemos en la calle a diario y es lo que leemos en el Evangelio de hoy. No hay respuesta por parte de los invitados a participar del banquete nupcial. Frente a tal DON, Dios continúa recibiendo el desprecio de muchos. Y ¿qué vamos a hacer? ¿Qué estamos haciendo ante esto? ¿Cómo repararemos ante Dios tantos desaires?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alejandro: Esposa, ¿tú qué te pondrías para la celebración de las Bodas del Cordero?
Carmen: La fe que va a juego con la esperanza y queda fenomenal. Como zapatos, la humildad que es la única que te lleva hacia Dios aunque no camines. Como complementos, la perseverancia y la entrega hasta el final, que le dan mucha clase al conjunto.
Alejandro: Precioso traje. Yo me pondría la misericordia a juego con la verdad. Como zapatos el servicio y como complementos, la simpatía, la sonrisa, los gestos de cariño, dan una aire especial al conjunto…
Carmen: Tú sí que eres un buen asesor de imagen. ¡Me encanta!
Alejandro: ¿Nos ayudamos mutuamente y con ilusión a preparar nuestros trajes?
Carmen: ¡Vale! Esperamos estar a la altura de una celebración tan grandiosa.

Madre,

Deseamos con alegría el día de las Bodas del Cordero. Gustosos nos ayudaremos para vivirla juntos como merece. Alabado sea el Señor que nos ha invitado.

Envidia de Su bondad. Comentario para Matrimonios: Mateo 20, 1-16

EVANGELIO

¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:
“Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido”.
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.
Le respondieron:
“Nadie nos ha contratado”.
Él les dijo:
“Id también vosotros a mi viña”.
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:
“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:
“Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”
Así, los últimos serán los primeros y los primeros, últimos».

Palabra del Señor.

 

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Envidia de Su bondad.

Al final, llegamos a la conclusión de que todo pecado, en su origen más profundo, viene de no reconocer el amor que Dios nos tiene. No nos acabamos de creer que Él nos va a dar todo lo que necesitamos y mucho más, y por eso confiamos en nuestras propias fuerzas o en lo que viene del mundo. La envidia es uno de esos pecados: ¿no es una tristeza porque el otro ha recibido más que yo? Es una queja contra Dios.
La virtud contraria a la envidia es la caridad, la alegría por el bien ajeno. Desear un bien a los demás.
Así tiene todo el sentido la frase del Señor: ¿O es que vas a tener envidia porque yo soy bueno?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ramón: No entiendo que podamos ser santos sin ser pobres. ¿No deberíamos vender todo lo que tenemos y dárselo a los que lo necesitan?
Lola: Yo creo que lo importante no es ser pobre, sino pobre de espíritu. ¿Te acuerdas cuando estuvimos en aquella comunidad hace unos años? Eran gente humilde, tenían muy poco, pero no eran pobres de espíritu, porque envidiaban a los que tenían más. ¿Ves? Se puede ser pobre y no ser santo por la envidia.
Ramón: Tienes razón. Pero aportemos algo más para los que lo necesitan ¿vale?
Lola: Vale. En eso tienes tú razón. Hay muchos matrimonios y familias sufriendo. Colaboremos con Proyecto Amor Conyugal 😉

Madre,

Qué bueno es Dios que nos paga muy por encima de lo que merecemos. No nos vamos a quejar de que pague más a otros, le vamos a dar gracias, así que, pídele que salve a muchos esposos y familias aunque sea al caer la tarde. Alabado sea el Señor que es bueno.

Renunciar a lo «justo». Comentario para Matrimonios: Mateo 19, 23-30

EVANGELIO

Más fácil le es a un camello entrar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo».
Entonces dijo Pedro a Jesús:
«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros».

Palabra del Señor.

 

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Renunciar a lo «justo».

El camino al Reino de los Cielos, se define con una sola palabra: Renuncia. Renunciar es dejar voluntariamente algo que se posee o a lo que se tiene derecho. Y cuánto de eso hay en nuestro matrimonio, que es nuestro camino de santidad. ¿Defiendo fervientemente mis derechos, en especial, todo aquello que me parece injusto? De la defensa de nuestra “justicia” y de mis derechos, surgen la mayoría de los conflictos que nos desunen. En cambio, la justicia de Dios es la misericordia. Cristo perdió todos sus derechos en la Cruz. ¿Estoy dispuesto a renunciar por Cristo a lo que me parece justo? Él ya lo hizo por mí.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Matrimonio Tutor: Tarea para la próxima reunión: Haced una lista con aquellas cosas que provocan discusiones entre vosotros, porque las consideráis injustas. Pedirle a Dios que os ayude a renunciar a ellas e ir marcando cada día aquellas a las que renunciáis y los efectos que produce esa renuncia entre vosotros.
(En la siguiente reunión)
Matrimonio Tutor: ¿Qué tal os ha ido?
Matrimonio tutelado: Ha costado mucho, pero ha sido impresionante. Es cierto que el Reino de Dios está ya aquí y podemos saborearlo. Detrás de la renuncia (el sopor), descubre uno la grandeza del Matrimonio.
Matrimonio Tutor: ¡Gloria a Dios!

Madre,

El Señor nos muestra cómo abrir las puertas del cielo. Nos muestra cómo ser felices en nuestro matrimonio, falta esa renuncia voluntaria y todo nos será dado. ¡Merece la pena! Alabado sea el Señor.

Volviendo. Comentario para Matrimonios: Lucas 1, 39-56

EVANGELIO

El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: enaltece a los humildes.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y levantando la voz, exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».
María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, “se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava”.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mi: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” – como lo había prometido a “nuestros padres” – en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

Palabra del Señor.

 

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Volviendo.

Hemos sido creados para que Dios resida en nosotros. Cuando Él está y tenemos un estado de gracia y una conciencia de Su presencia, con Él llega el estado de alegría. Cuando no somos conscientes de Su presencia, buscamos otro tipo de satisfacciones y entonces… llega la tan temida tristeza que nos envuelve y convierte en oscuridad todo lo que nos rodea, todo nos molesta, de todo nos quejamos, no vemos nada bueno en el esposo ni a nuestro alrededor, fijando la mirada en todo lo oscuro.
Si noto alguno de esos síntomas, ¡es el momento de reaccionar! Dejarnos de críticas el esposo y ocuparnos devolver al Señor el sitio que le corresponde en mi interior. Y… Él nos trae la humildad, vuelve ese corazón contrito y humillado que se sabe tan necesitado de Él, y derribada la soberbia por Su brazo, resurge la alegría, la paz, la paciencia, la bondad…

Aterrizado a la vida matrimonial:

Julio: Cariño, perdona. Ha empezado el verano y otra vez me he alejado de la presencia del Señor. He empezado a ver tu mal, a centrarme en la oscuridad que veía en ti, y he acabado haciéndote el daño que no quería hacerte. Me arrepiento mucho porque te he visto sufrir por mi culpa.
Cristina: Yo también he reaccionado mal a tus embates. No he sabido comprender que estabas cayendo en la tentación y me he revuelto contra ti. Eres lo que más amor en el mundo. Perdona por lo poco que te he valorado mientras tú estabas caído. Perdona por no ayudarte a levantarte.
Julio: A partir de ahora, sólo nos diremos cosas bonitas. ¿Vale?
Cristina: Vale, pero eso será posible sólo si tenemos conciencia de la presencia de Dios en nosotros. ¿Hacemos ese esfuerzo de recordarnos que ante todo somos hijos del Padre?
Julio: ¡Hecho!

Madre,

Feliz día de Tu Asunción. Que bonito imaginarte volviendo junto a tu Hijo, junto al Padre, para toda la eternidad. Me encanta el Magníficat. Gracias por esta preciosa oración que tanto nos aporta.