RETIRO MATRIMONIOS EN BILBAO DEL 05 AL 07 DE MARZO

LA VERDAD DEL MATRIMONIO Y LA ALEGRÍA DEL AMOR

Proyecto Amor Conyugal como parte y en colaboración con la Delegación de Pastoral Familiar de la Diócesis de Bilbao, os invita a participar en un Retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y descubrir la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? a todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio, estén en crisis o no. que quieran fortalecer y reavivar la Gracia de su Sacramento.

FECHAS: Será desde el viernes 5 de marzo a las 18:00h hasta el domingo 7 de marzo a las 18:00h.

LUGAR: Hotel Puerta de Bilbao (Calle Rio Castaños, 2, 48903, Megapark, Baracaldo, Vizcaya)
https://g.page/hotelpuertadebilbao?share

PRECIO: 295 € por matrimonio. (Incluye alojamiento, pensión completa, gastos diversos y test de antígenos antes de comenzar el retiro).

Suplemento económico para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Nadie se queda sin hacer el retiro por motivos económicos. Consultar disponibilidad de becas enviando un mail a: bilbaoproyectoamorconyugal@gmail.com

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí (A partir del martes 02 de febrero a las 20:00 h): https://docs.google.com/forms/d/12-0fag7K3CyQ169Ij9A04NGDyt7lNyynvtQrPD1EgwQ/edit?usp=sharing

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a bilbaoproyectoamorconyugal@gmail.com

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de

Mi lista. Comentario para Matrimonios: Marcos 3, 1-6

EVANGELIO

¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 3, 1-6

En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.
Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada:
«Levántate y ponte ahí en medio».
Y a ellos les pregunta:
«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».
Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre:
«Extiende la mano».
Lo extendió y su mano quedó restablecida.
En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

Palabra del Señor.

 

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Mi lista.

¿Qué me está permitido? ¿hacer lo bueno o lo malo? ¿Salvar a mi esposo o despreciarle por sus limitaciones? Cuántas veces pueden cegarnos nuestras leyes, y ponemos nuestras supuestas obligaciones por encima de las personas.

¿Qué es más importante?
– La puntualidad,
– el orden,
– la limpieza,
– los detalles,
– su eficacia,
– sus habilidades,
– mi imagen ante los demás,
– lo que piensen,
– el dinero,
– algo material,
– mi tiempo,
– mis gustos o caprichos,
– mi atractivo físico,
– …
o mi esposo.

He pensado en ir complementando esta lista de motivos que me han hecho enfadarme con él/ella o recriminarle algo, para tomar conciencia de qué cosas estoy poniendo por encima de mi amor a mi esposo. Así me quedará más claro cuándo aplicar este Evangelio. ¿Te gusta la idea?

Aterrizado a la vida matrimonial:

(Luis llevaba un tiempo triste por su situación laboral, en el trabajo parecían no ir las cosas muy bien y tenía problemas con su jefe. La preocupación le tenía como paralizado).
Ana: (Piensa: Verás como cuando llegue a casa me encuentro que Luis no ha recogido el traje de la tintorería. Como no lo haya recogido…) Luis ¿Has recogido mi traje de la tintorería?
Luis: No, perdona, al final no he podido. He tenido mucho lío hoy.
Ana: ¿Que no has podido? ¡Tienes una cara que te la pisas! Estoy harta de ser yo quien tire de casi todo el peso de los niños y de la casa. Tú sólo piensas en tu trabajo, y no piensas nada en mí. ¿Me quieres decir qué me pongo mañana?
(Ana llama a su madre para desahogarse)
Ana: Mamá, Luis otra vez pasando de mí. Estoy muy harta…
Su madre: Hija, no sé cómo le aguantas. Esta vez ni se te ocurra perdonarle, o me voy a enfadar contigo. Lo que tienes que hacer es mandarle ya a la m…
(Pero al día siguiente Ana recibió la llamada de su amiga Lucía que es una mujer de oración y que acoge la sabiduría de Dios).
Lucía: ¿Cómo estás Ana?
Ana: Te aseguro que no aguanto más a Luis. Está todo el día amargado, encerrado en sí mismo y en su trabajo. ¡Me desespero! Mi madre dice que le deje de una vez.
Lucía: Ana, Dios viene a avivar esa llama que parece que se va a apagar. Tu marido no está ignorándote a posta, tu marido está preocupado y eso le tiene paralizado. Tienes que ser tú quien avive esa llama. Y eso no se consigue a base de golpes, sino con amor. Mira, haz una cosa: Ve, siéntate a su lado y pregúntale cómo está, dile que quieres comprenderle, ayudarle…
Ana: ¿Y a mí quién me comprende y me escucha…?
Lucía: Ana, eso no es amar. ¿Quieres aprender a amar? Empieza por entender que el que ama no se mira a sí mismo… Si amas en el Nombre del Señor y por Él, tragándote tu orgullo, Dios te ensalzará y levantará a Luis sanando su parálisis, y tú estarás mejor. Dios siempre libera los corazones.

Madre,

A ver si aprendo a poner las cosas en el orden que Dios quiere. Si ahogo el amor, acabaré confabulándome con los que pretenden echar a Cristo de nuestro matrimonio. Sería terrible. Madre de los esposos, ruega por nosotros. Alabado sea Nuestro Señor que es más fuerte que mi pecado. Amén.

Corazón con cabeza. Comentario para Matrimonios: Marcos 2, 23-28

EVANGELIO

El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 2, 23-28

Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.
Los fariseos le preguntan:
«Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».
Él les responde:
« ¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que sólo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él»
Y les decía:
«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

Palabra del Señor.

 

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Corazón con cabeza.

Con este Evangelio el Señor me exhorta a poner la mirada siempre en el amor. No debe ser mi yo, ni mis leyes, ni mis normas los que gobiernen mis decisiones y acciones. Debe ser el Amor el que gobierne mi vida y lo controle todo. Mi alianza con mi esposo no es solo un conjunto de leyes de leyes, sino que en ella debe reinar la misericordia, la compasión… las cosas del corazón. Que no seamos el uno con el otro una cabeza sin corazón, sino un corazón con cabeza.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ramón: Cariño, te dije que dejaras las llaves en la entrada. (10 min más tarde) Te has dejado la puerta del lavadero abierta y entra frío. (10 min más tarde) ¿Por qué metes mis calcetines siempre en el cajón de los niños? (5 min más tarde) Te has dejado goteando el grifo de baño, estamos tirando el agua, con lo carísima que está…
Marta: ¿Quieres dejar de agobiarme ya?
Ramón: ¡Pues haz las cosas bien! ¿Te vas a quejar encima?
Marta: Ramón, tengo que hablar contigo, las cosas no van bien. Estoy sufriendo desde hace tiempo, me tienes asfixiada. Mira, necesito tu comprensión…
Ramón: (Le corta) Tú siempre con tus lamentaciones. Yo me limito a decirte las cosas y eres tú la que no haces caso.
Marta: Ramón, sabes que soy despistada. Yo lo intento, pero no me sale.
Ramón: Eso es porque no pones interés.
(Pero Ramón lee este Evangelio y lo medita)
Ramón: (Rezando: El llavero está hecho para mi esposa y no mi esposa para el llavero, las puertas han sido hechas para mi esposa y no mi esposa para las puertas, el grifo ha sido hecho para mi esposa, y no mi esposa para el grifo…) Cariño, perdona!! Llevo tiempo poniendo mis leyes por encima del amor entre nosotros. Quiero poner como prioridad escucharte y comprenderte. ¿Podemos quedar esta noche y me cuentas?
Marta: ¡Gracias a Dios! Lo necesito mucho, Ramón. Te quiero mucho, pero estoy muy hundida con tantas correcciones. Me siento inútil…
Ramón: Perdóname, preciosa. Te quiero.

Madre,

A veces llevamos nuestro matrimonio con la cabeza y nos olvidamos del amor. Ayúdanos a centrar nuestros esfuerzos en lo importante. Al atardecer de la vida nos examinarán del amor. Te quiero, Madre. Te quiero, esposo.

Un antes y un después. Comentario para Matrimonios: Marcos 2, 18-22

EVANGELIO

El esposo está con ellos.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 2, 18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».
Jesús les contesta:
«¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.
Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día.
Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo, y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Palabra del Señor.

 

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Un antes y un después.

Muchas veces queremos que las cosas cambien, y si seguimos a Cristo, esos cambios se producen. Sin embargo podemos resistirnos a que sean definitivos, básicamente por dos motivos: La tibieza del corazón, hace que la conversión no llegue a producirse del todo, y se camina entre dos aguas. El segundo motivo son los prejuicios, es decir, que no reconozcamos los cambios presuponiendo que va a actuar o a pensar como actuaba y/o pensaba antes.
“A vino nuevo, odres nuevos”. La conversión es una transformación del corazón. No podemos mezclar lo que había en mí antes con lo que hay después de la conversión, porque podemos hacernos daño o hacer daño. Poco a poco, si seguimos a Cristo puede ir convirtiéndonos en Él. Esto que reconocemos por la fe, puede ser una realidad en nuestro esposo, y por la fe, tenemos que entender que mi esposo ya no es el que era. Cristo lo hace todo nuevo.
La conversión en la mayoría de los casos va siendo gradual, por tanto, es necesario que pasemos página día a día sobre el pasado de nuestro esposo. Que nos perdonemos mutuamente todos los días y nos demos la oportunidad mutuamente de ser odres nuevos capaces de contener el nuevo vino que nos sirve nuestro Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marga: Qué horror de película, qué desagradable ha sido. Desde luego, es la última vez que me trago una película así.
Antonio: Pero bueno, y ¿por qué la has visto entera y no me has dicho nada?
Marga: Porque si hubiera dicho algo, me habrías dicho que soy demasiado exigente con las películas, como ya has hecho otras veces.
Antonio: Marga, desde muy al principio de la película, te he dicho que me parecía muy rara y tenía pinta de ser desagradable, y te he preguntado expresamente si la cambiaba, y no me has contestado que “sí”. Te encogías de hombros como si te diese igual. ¿A qué viene esa queja ahora? Además, ojalá la hubiéramos quitado, porque a mí tampoco me ha gustado nada y me ha dejado muy mal sabor de boca.
Marga: Pues tienes razón, Antonio. Perdóname, por favor. He dado por supuesto que me dirías lo que me has dicho otras veces y te he prejuzgado, cuando tú es verdad que te has preocupado varias veces de preguntarme si la cortabas. Es cierto que últimamente te veo mucho más atento a mis gustos, y te lo agradezco mucho. Se nota que estás haciendo muchos esfuerzos por agradarme. Estoy muy contenta.
Antonio: Gracias, Marga. Me alegro de que te hayas dado cuenta. Te quiero mucho y solamente quiero hacerte feliz.

Madre,

Cuánto me sorprende que siendo Judas Iscariote el ladrón del grupo, el Señor le diese la bolsa con el dinero. Supongo que, no dejó de darle oportunidades hasta el final. Qué importante es restituir la confianza después de un perdón sincero. Si no, es imposible reconstruir la relación. Alabado sea el Señor, que sigue confiando en mí, a pesar de las muchas veces que le he fallado.

Experiencias que marcan. Comentario para Matrimonios: Juan 1, 35-42

EVANGELIO

Vieron dónde vivía y se quedaron con él.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
«Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo:
«Venid y veréis»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».

Palabra del Señor.

 

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Experiencias que marcan.

El Señor nos invita a vivir con Él. Nos llama a través de experiencias con Él, de esas que nos hacen recordar el día y la hora exacta en las que ocurrieron. Experiencias que traen como consecuencia un cambio de vida y que después dan fruto. Todo esto es lo que acompaña a una llamada de Dios.
¿Qué experiencia del Evangelio tengo en mi matrimonio? ¿Cómo está cambiando mi matrimonio a medida que voy madurando en la fe? Porque el Evangelio no es una lectura más, ni algo que se medita, el Evangelio se experimenta, se vive. Y vosotros, ¿qué buscáis?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Juan: Recuerdo cuando intentamos vivir la pobreza introduciéndonos en un entorno humilde, y no nos arreglábamos apenas, y acabamos descubriendo que la pobreza no se vive así, que no teníamos que renunciar a nuestra educación y nuestro estilo de vida, sino que Dios nos llama a la pobreza de espíritu, que es ese desprendimiento de las cosas para hacernos libres para donarnos. Nos costó años, pero aprendimos.
Mª José: Recuerdo cuando fuimos perseguidos por defender el matrimonio como Dios lo pensó, y sufrimos muchísimo, y tuvimos que marcharnos de aquel lugar. Y lloramos, y nos quedamos solos, pero luego el Señor redimió todo aquello y Nuestra Madre hizo que el Proyecto de matrimonios se extendiera mucho más allá de las fronteras de aquel lugar y se hiciera más grande.
Juan: Y recuerdo cuando teníamos tanta hambre de salvar nuestro matrimonio y buscábamos, y buscábamos y la Virgen nos abrió el camino después de varios años de búsqueda. Y cuando lo encontramos en S. Juan Pablo, vibrábamos con cada catequesis y nos alimentábamos emocionados con cada descubrimiento que íbamos haciendo, y el Señor saciaba nuestra sed.
Mª José: Sí, hemos experimentado en nuestra vida las Bienaventuranzas, el Vía Crucis, los misterios del Rosario, y tantas parábolas: La perla escondida, la curación de los leprosos, la lámpara del cuerpo es el ojo, lo de si vuestra justicia no es mayor que la de los Fariseos, el que quiera salvar su vida la perderá… Todo lo hemos practicado en nuestro matrimonio, lo hemos vivido y es real.
Juan: El Evangelio se hace vida, nos da realmente la Vida, porque está en consonancia con cómo hemos sido creados, con nuestra misión, con nuestra vocación. Es una pasada. Alabado sea nuestro Dios que se nos ha querido revelar a través de la Palabra.

Madre,

Cuántas experiencias del Evangelio vivirías Tú junto a Jesús. Era como tratar directamente con la Palabra. Cuántas cosas viviste que guardaste en Tu Corazón. Cuántas experiencias inolvidables. Hoy queremos, Madre, sentarnos a Tu alrededor, para que nos cuentes todas aquellas experiencias de Dios que marcaron Tu vida. Nos encantaría escucharte. Alabado sea el Mesías, el Cristo, que nos llama a seguirle.