De mi cosecha. Comentario para Matrimonios: Lucas 12, 13-21

Avisos previos:

  • Anuncio en Madrid: 25 de octubre a las 19:30 horas en Parroquia Santa Teresa y Santa Isabel (Salón Parroquial). Glorieta Pintor Sorolla 2 (Madrid. Metro Iglesia)
  • Anuncio en Madrid – Galapagar: 25 de octubre a las 20:00 horas en Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción (Salón Parroquial, C/ Melonares, 3 – Galapagar) Servicio de guardería.
  • Anuncios en Pontevedra 25 y 26 de Octubre:
    • Vigo: 25 de octubre a las 20:00 horas en Parroquia Corazón de María (Salón Parroquial). C/ Honduras 7 – Vigo, con Servicio de guardería.
    • Priegue: 26 de octubre a las 11:00 horas en Capilla Padre Pío (Priegue – Pontevedra), con Servicio de guardería.
    • Moaña: 26 de octubre a las 16:30 horas en Rectoral de Tirán (Moaña – Pontevedra)
  • Anuncio en Zaragoza: 31 de octubre a las 19:45 horas en Seminario Diocesano de Zaragoza. Ronda Hispanidad 10, Zaragoza (Servicio de guardería)
  • Anuncio en Barcelona – Mataró: 21 de Noviembre después de misa de 20:00 h. en Santa Maria de Mataró – Carrer Sant Francesc d’Assís 25, Mataró – Barcelona
  • RETIRO en Valladolid: 15 – 17 noviembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1XP
  • RETIRO en Salamanca: 22 – 24 noviembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1XM
  • RETIRO en Barcelona: 22 – 24 noviembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1YK
  • RETIRO en Valencia: 29 nov – 01 dic . Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1WF
  • RETIRO en Navarra: 13-15 de diciembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1Xg

(Retiros pendientes de apertura de inscripciones. Informaremos más adelante)
Para ver más pincha aquíhttps://wp.me/P6AdRz-D1

EVANGELIO

¿De quién será lo que has preparado?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:
«Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia».
Él le dijo:
«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».
Y les dijo:
«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».
Y les propuso una parábola:
«Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha.
Y empezó a echar cálculos, diciéndose:
“¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”.
Y se dijo:
“Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.
Pero Dios le dijo:
“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”
Así será el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

Palabra del Señor.

De mi cosecha.

Puede que estemos muy pendientes de cosechar tesoros en la tierra. A veces de cosas materiales y otras veces de intangibles, como es la fama o la imagen que tienen de mí, o gestos de cariño de los demás. Quizás me dedico a quedar muy bien con unos y con otros, procurando que digan cosas muy bonitas de mí, pero después, llego a casa y estoy con el careto y no me esfuerzo en agradar al esposo que Dios me dio, ni en servirle, ni en ayudarle en sus carencias para que crezca.

¡Dios me está mirando! Y yo debería actuar como si Él fuese mi único espectador. Cultivando mi imagen ante los demás, atesoro tesoros en la tierra, porque todo el mundo me va a decir maravillas, pero ¿dónde quedará todo eso cuando muera? Además, al final todo se sabrá, y todo saldrá a la luz, como dice otro Evangelio. Y yo quedaré en evidencia ante todos.

Dios me propone que apueste por Él, y que invierta en proporcionarle un bien a mi esposo, en misericordia hacia mi esposo, en caridad hacia mi esposo…

Aterrizado a la vida matrimonial:

Matrimonio Tutor (Habla ella): Mira Mónica, yo tenía muchos detalles con la gente, porque buscaba su cariño. Si me volcaba con ellos, ellos me querrían. En cambio, con mi marido, no era así. No me sentía valorada por él, así que me centré en los demás, que sí sentía que me valoraban y me agradecían, y me decían cosas preciosas. Me distancié de mi esposo y sólo veía lo negativo suyo. Cuando se enfadaba él no soportaba su negatividad y el mal ambiente que generaba, y cuando era yo la que me enfadaba, lo veía muy justificado porque él no estaba entregándose a mí como yo consideraba que debería. Así que todo en él era malo y todo en mí era victimismo. Creí que era muy buena porque me estaba entregando mucho a los demás, pero realmente me estaba convirtiendo en una “cosechadora de complacencias” en esos gestos de cariño y agradecimientos, que recibía.
Mónica: La verdad es que, todo lo que me estás contando me suena bastante familiar. Y ¿qué pasó?
Matrimonio Tutor (Esposa): Entendí que, si no le amaba tal como es él, y dejaba de juzgarle desde mi mirada oscura; si no era capaz de verle como un don de Dios y amarle así, no tenía nada. Mi fe era una farsa y mi amor no era verdadero porque no reflejaba el amor de Dios. Solamente “cosechaba complacencias”, y eso no es amar.
Matrimonio Tutor (Esposo): Ella pecaba sobre todo de pensamiento (Se puede pecar de pensamiento, palabra, obra y omisión). Entonces, le pidió a Dios que le ayudara a purificar sus pensamientos y puso mucho de su parte intentando mirarlo todo con los ojos de Dios, que lo ve todo con amor, que no es acusador. Y ser ella un instrumento de Dios en ese amor que Dios quiere dar. ¡Eso sí que es amar! Yo la admiro mucho por haber luchado tanto.
Matrimonio Tutor (Esposa): Ahora sé que amo a Dios tanto como ame a mi esposo. Y ahora sé que para amarle más, lo que tengo que hacer es entregarme más, así que, yo decido dónde invierto mis esfuerzos.

Madre,

En este mundo caduco, tengo la oportunidad de mostrarle a Dios cuánto le amo. Después ya, no podré. Es mi oportunidad de responderle a Su inmenso amor, amando como Él. Ayúdame, Madre. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

1 comentario en “De mi cosecha. Comentario para Matrimonios: Lucas 12, 13-21

  1. José y Elvira

    Está claro. O el amor a Dios comienza con amar a las personas que Dios nos pone en nuestras vidas o no estamos amando a nadie y por tanto ni a Dios siquiera.
    Asi que como matrimonio llegamos a la conclusión de que el amor a Dios estriba en principio en amar al cónyuge. Con eso estaremos en camino de seguir amando al resto de personas que Dios vaya colocando en nuestras vidas.

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