
El matrimonio es el camino de santidad del Magníficat en el que descubro la grandeza de Dios, que me ha dado esta vocación y me va moldeando para ser cada día mejor esposo/a.

El matrimonio es el camino de santidad del Magníficat en el que descubro la grandeza de Dios, que me ha dado esta vocación y me va moldeando para ser cada día mejor esposo/a.

Qué importante es ponerse en camino y no quedarse parado después de que el Señor nos llama. La alegría que infunde el Espíritu Santo en nuestro matrimonio, llega a nuestro alrededor.

En nuestro matrimonio puede haber un antes y un después de nuestro “sí” a imitación del “sí” de Ntra. Madre. Un “sí” a la voluntad de Dios, sin condiciones, que genera una pirámide de amor.

Esposos, Dios hará que viváis el amor como Él quiere, si sois dóciles, no os resistís a aceptar las cosas como Él decida y os esforzáis mucho.

Dios quiere que ame, hoy y ahora, en esta situación concreta. Quiere que acoja a mi esposo/a tal como es: un don de Dios para mí. Todo esto es parte de Su plan de salvación.