Archivo por días: 23 enero, 2026

Sí incondicional. Comentario para matrimonios: Marcos 3, 13-19

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

 

Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 13-19

En aquel tiempo, Jesús, mientras subía al monte, llamó a los que quiso, y se fueron con él.
E instituyó a doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios.
Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.

Sí incondicional.

Imaginamos cómo el Señor iría llamando a seguirle uno a uno, y le decían «sí» y se iban con Él. ¡Qué maravilla!
Pues esa bonita historia se repite hoy y ahora con nosotros. Nos elige para vivir un plan maravilloso aquí, una vocación bella y grande donde seguirle: ¡la vocación matrimonial! y los esposos le decimos que sí a seguirle el día de nuestra boda.
¿A qué le decimos sí? En la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de nuestra vida. ¡Qué bonito! ¡Enhorabuena! Nos dicen todos, amigos, conocidos… Pero esos mismos que nos dieron la enhorabuena no dicen lo mismo cuando el escenario es otro.
Y después en el día a día, llega mi cansancio y le echo en cara a mi esposo que trabaje tanto y no me ayude… y le digo «No» al Señor. Llega mi orgullo y me enfada que mi esposo no me escuche… y le digo «No» al Señor. Y ahí donde el día de la boda era «enhorabuena», ahora es «sepárate», ¿por qué? ¿Si solo ha cambiado el escenario y la circunstancia? ¿Acaso el Amor es circunstancial y pasajero? No, como dice San Pablo: «El Amor no acaba nunca».
Ahora es momento de amar más, donde el Señor nos pide nuestro «sí», ahí es donde nos llama a ti y a mi, aquí y ahora, ¿no lo oyes? ¿Si? Pues es Él gritándonos a nosotros los esposos: Ven y sígueme en tu esposo.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Carmen: Cariño, voy a hacer la cena.
Carlos: Ya está otra vez diciéndolo en alto para que le ayude, estoy seguro; pues yo pienso seguir aquí en internet.
Carmen: ¿Quieres tortilla o prefieres huevos revueltos?
Carlos: Seguro que lo pregunta para que vaya y le ayude, pues de aquí no me muevo que me lo merezco… ¡Huevos Carmen!
Carmen: Cariño, voy para allá y disfruto de lo que estés haciendo que ya he acabado la cena.
Carlos: No, si estaba aquí buscando un reloj, nada más.
Carmen: Ah pues enseñame que te ayudo a elegirlo.
Carlos piensa: Vaya, además de hacer la cena se preocupa por mi, es alucinante y yo pensando mal de ella… La verdad es que desde que vamos al grupo de Proyecto Amor Conyugal está cambiando un montón su corazón y yo sin embargo sigo con esta mirada sucia hacia ella.
Carmen: A ver enséñame los modelos, seguro que hay alguno chulo.
Carlos: Cariño, perdóname por haberte juzgado, pensaba que me llamabas para que saliera de internet… Y tú sin embargo haces la cena y te preocupes por el reloj que quiero. Ahora mismo voy a poner la mesa.
Carmen: Bueno, me doy cuenta con la gracia de Dios que tú estás cansado del día de trabajo así que hago yo la cena y ya está y ahora disfrutamos los dos juntos de esto.
Carlos: De eso nada que se enfría la cena tan rica que has hecho. Voy a poner la mesa con los niños y cenamos ya mismo que sé que te gusta cenar calentito.
Carmen: Vale cariño, vamos juntos.
Carlos: Me gustaría profundizar y acoger como tú lo haces lo que estamos viendo en las catequesis de Proyecto, realmente eres otra esposa y otra madre.
Carmen: Pues vamos a pedírselo al Señor está noche en la oración conyugal y Él lo hará.
Carlos: ¡Vale, que ganas de empezar!

Madre,

Que como Tú hiciste le digamos sí en todo momento. ¡Alabado sea el Señor!