Archivo por días: 24 febrero, 2023

¿Por qué ayunas? Comentario para Matrimonios: Mateo 9, 14-15

EVANGELIO

 

Cuando les sea arrebatado el esposo, entonces ayunarán.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 14-15

En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».

Palabra del Señor.

 

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¿Por qué ayunas?

Vale, o sea, que estamos en cuaresma, esos días en que se anima al sacrificio y la penitencia, y la Iglesia nos propone un Evangelio en que los discípulos de Jesús no ayunan. ¿A qué viene esto? Se nos quiere resaltar que el ayuno no tiene valor en sí mismo sino como manera de unirse a Cristo, imitando su ejemplo, como forma de entrega a Dios no sólo con el espíritu sino también con el cuerpo y como requisito apostólico de entrega total a la causa de Cristo, soportando hambre y sed por el evangelio (1Cor 4,11; 2Cor 11,27). Para Jesús como Pablo el ayuno es una consecuencia de su misión, pues una vida cómoda y egoísta no es compaginable con el apostolado verdadero, dispuesto a todo, incluso la muerte.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alicia: Esta cuaresma voy hacer más ayuno que la pasada.
Juan: ¿Por qué más?
Alicia: Necesito apoyarme en los sacrificios para ir alcanzando la perfección cristiana.
Juan: Pero los harás por amor a alguien ¿no?
Alicia: Sí, sino no tendría ningún fruto. Tengo una misión contigo, que es amarte, y veo que mis pasiones me arrastran a menudo y me impiden amarte. Por eso me uno a Cristo en Su el ayuno que realizó antes de emprender Su misión de Evangelizar al mundo, para que Él me ayude a llevar también mi misión.
Juan: Me parece maravilloso. Y muchas gracias por entregar tu sacrificio para poder amarme más y mejor. Yo voy a unirme a tu ayuno también, pero el mío va a consistir en no quejarme de nada.
Alicia: Creo que al Señor le va a encantar… Y a mí también, jajaja.
Juan: Jajaja. Anda, guapa, no te metas conmigo.
Laura (hija de Juan y Alicia): ¿He oído que papá no va a quejarse? Me parece fenomenal, porque me voy a pegar unas vacaciones que no veas. Jajaja
Alicia: ¡Ah! Él no se quejará, pero… ¡Tachán! Aquí está tu madre para poner criterio en tus vacaciones. Jajaja.
Laura: Oohhh noooo. Vaya chasco…

Madre,

Nos unimos a Cristo en Su sacrificio a través del nuestro. Nosotros en esta cuaresma cogemos también nuestra cruz, la que surge cada día en nuestro matrimonio y familia, y le seguimos. Alabado sea el Señor.

Vía Crucis del Matrimonio Estación 3ª

3ª Estación
Jesús condenado a muerte por el Sanedrín

 

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Padrenuestro y un Avemaría.

Los judíos principales buscan cómo deshacerse de Jesús y ahora se les presenta la ocasión propicia. No quieren dejarla pasar, por eso le acusan injustamente y de noche le condenan.

Del Evangelio según San Mateo 26,59-67:

Los príncipes de los sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para darle muerte; pero no lo encontraban a pesar de los muchos falsos testigos presentados. Por último, se presentaron dos que declararon: Éste dijo: Yo puedo destruir el Templo de Dios y edificarlo de nuevo en tres días. Y, levantándose, el Sumo Sacerdote le dijo: ¿Nada respondes? ¿Qué es lo que éstos testifican contra ti? Pero Jesús permanecía en silencio. Entonces el Sumo Sacerdote le dijo: Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le respondió: Tú lo has dicho. Además os digo que en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.
Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ya lo veis, acabáis de oír la blasfemia: ¿Qué os parece? Ellos contestaron: Es reo de muerte.
(cf. Mc 14,53-65; Lc 22,54-55. 63-71; Jn 18,12-14. 19-24).

Comentario

En estas horas turbias y oscuras van a condenar a muerte al Señor y han amañado el juicio. Lo de menos es si aquel hombre es o no inocente; ellos sólo reparan en que Jesús va contra sus intereses. Nosotros también condenamos a nuestro esposo/a con juicios y prejuicios, críticas y ofensas, ¡qué fácil es condenar! Quitar de en medio.
Queremos un esposo/a a nuestra medida, alguien que viva para mí, que me haga, me dé, me…y así estamos siempre insatisfechos, nunca es suficiente lo que me da, ni cuánto me ama.
¿Y yo? ¿Qué hago cuando me siento juzgado por mi esposo/a? ¿Callo como Jesús y espero a que pase el juicio? ¿O pongo mi prioridad en mi vanidad, demostrando a toda costa que no soy culpable aunque para ello tenga que romper nuestra comunión? ¿Recuerdo lo que dije el día de mi boda?: “en lo bueno y en lo malo…”

Oración

Señor, el Sanedrín, los que debían ser representantes de Dios, te condenan. Ayúdame, Señor, a ser siempre comprensivo con mi esposo, que nunca me crea mejor, que nunca le juzgue y menos aún le condene. No permitas que se introduzca en nuestro corazón, el cáncer de la amargura, por no luchar por hacer lo que nos dices: “Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará: una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en la bolsa de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá” (Lc 6, 36-38).

V/ Señor, pequé.
R/ Señor, ten piedad de mí y de mi familia.