
Como los discípulos, los esposos somos enviados por Dios a salvar matrimonios, sin red, con la confianza puesta en Él. Sólo así es creíble la buena noticia del matrimonio.

Como los discípulos, los esposos somos enviados por Dios a salvar matrimonios, sin red, con la confianza puesta en Él. Sólo así es creíble la buena noticia del matrimonio.
He dejado de mirar las dificultades del día a día como un problema porque he descubierto cuánto me quiere mi Madre. Me pongo a Su disposición para que me guíe por el mejor camino. Sigue leyendo
Tengo una parte de mi intimidad cerrada a ti, esposo/a, por miedo a tus juicios. Te propongo que abramos el corazón en la oración conyugal con la fuerza de Espíritu Santo. Sigue leyendo
En lugar de compararme con mi esposo/a, he de mirar al Señor y lo demás dejarlo en Sus manos. Sigue leyendo
Demostraré mi amor al Señor siendo fiel a Su misión. Él me pide que le ame más entregándome a mi esposo/a y juntos a nuestros hijos. Sigue leyendo