
Esposos, esta Navidad permitamos al niño Jesús entrar en nuestros corazones para que nos enseñe lo que es el Amor verdadero y transforme nuestros hogares en pesebres donde reine la paz, la alegria y la caridad.

Esposos, esta Navidad permitamos al niño Jesús entrar en nuestros corazones para que nos enseñe lo que es el Amor verdadero y transforme nuestros hogares en pesebres donde reine la paz, la alegria y la caridad.

Hoy, en la oración, ha venido María a mi casa y me ha traído la alegría de Jesús. Dios vence en mi corazón frente a heridas, rencores y miedos. Madre, ¡tú eres causa de nuestra alegría en el matrimonio!

El matrimonio es el camino de santidad del Magníficat en el que descubro la grandeza de Dios, que me ha dado esta vocación y me va moldeando para ser cada día mejor esposo/a.

Qué importante es ponerse en camino y no quedarse parado después de que el Señor nos llama. La alegría que infunde el Espíritu Santo en nuestro matrimonio, llega a nuestro alrededor.

En nuestro matrimonio puede haber un antes y un después de nuestro “sí” a imitación del “sí” de Ntra. Madre. Un “sí” a la voluntad de Dios, sin condiciones, que genera una pirámide de amor.