
Esposos, reconoced la acción del Espíritu Santo en vuestro matrimonio, vivid las caídas con humildad para despojaros del orgullo y haced oración para reconocer lo que viene del Padre.

Esposos, reconoced la acción del Espíritu Santo en vuestro matrimonio, vivid las caídas con humildad para despojaros del orgullo y haced oración para reconocer lo que viene del Padre.

Cristo está entre nosotros, esposos, y no lo reconocemos. Si confiamos en nuestras fuerzas, nos decepcionamos. Reconozcamos que el poder no está en nosotros. La humildad es la base de la esperanza.

En el corazón están todos los tesoros que gano para la eternidad. ¿Qué voy a atesorar en mi matrimonio este nuevo año que Dios me concede? Pidamos a María guardar ahí, como ella, los dones de Dios.

Esposos, escuchad al Señor en una oración pausada para conocer Su voluntad y no errar el camino. Si lo hacemos, Él nos da poder para hacernos Sus hijos.

Tenemos que esforzarnos por ver “las cosas de Dios” en las situaciones entre los esposos, aunque sean dolorosas, sabiendo que hay un don en ellas.