RETIRO MATRIMONIOS TOLEDO 20 – 22 NOVIEMBRE 2026

RETIRO MATRIMONIOS TOLEDO 20 – 22 NOVIEMBRE 2026

RETIRO MATRIMONIOS POIO(PONTEVEDRA) 23 – 25 OCTUBRE 2026

RETIRO MATRIMONIOS POIO(PONTEVEDRA) 23 – 25 OCTUBRE 2026

Más allá de la norma. Comentario para matrimonios: Lucas 6,6-11

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 6-11

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar.
Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.
Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:
«Levántate y ponte en medio».
Y, levantándose, se quedó en pie.
Jesús les dijo:
«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».
Y, echando en tormo una mirada a todos, le dijo:
«Extiende tu mano».
Él lo hizo y su mano quedó restablecida.
Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

Más allá de la norma.

En la vida matrimonial, a menudo establecemos normas y expectativas sobre lo que es «justo» o «razonable»: qué ayuda esperamos recibir, cómo nos repartimos las tareas o dónde están los límites de la conveniencia. Cuando estas reglas nacen del deseo de obrar bien y a la luz del evangelio, son útiles, pues contrarrestan nuestra tendencia desordenada al egoísmo, la pereza, la soberbia…
Sin embargo, Jesús nos invita a no quedarnos atascados en el simple cumplimiento de las leyes. La verdadera conversión transforma el corazón para situar el amor por encima de la norma. Conforme este amor madura, y dejamos actuar la gracia en nosotros, el mero criterio de lo «razonable» se nos queda corto; surge un deseo espontáneo y profundo de cuidar al cónyuge. El anhelo de hacerle bien a nuestro esposo y procurar su salvación, termina por reemplazar cualquier exigencia o lista de deberes mutuos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Laura: Eduardo, siéntate a descansar un momento. Desde que llegaste de trabajar, no has parado, y ahora ¡estás planchando mi ropa de mañana!
Eduardo: No te preocupes, ya acabo. Hoy no vengo tan cansado. Además, no me puedes decir nada: ayer te diste una paliza tremenda ayudando a mi madre y me preocupaba que te hicieras daño.
Laura: ¿Te das cuenta de cómo ha cambiado nuestra vida, Pedro? Antes discutíamos exigiendo que el otro cumpliera con sus obligaciones; ahora discutimos por quitarle carga de trabajo al otro.
Eduardo: Sí. Hoy mi mayor deseo es buscar tu bien. Ya ni me acuerdo de las listas de tareas que nos poníamos, aunque reconozco que al principio nos sirvieron.
Laura: Y descubrir la Eucaristía juntos fue clave. Siempre dices que ahí empezó tu gran cambio.

Madre,

Ayúdanos a trabajar por la conversión de nuestro corazón en lugar del cumplimiento de las normas. ¡Alabado sea Dios!

La Oración Conyugal. Comentario para matrimonios: Mateo 18, 15-20

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.
Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.
En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos.
Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

La Oración Conyugal.

Hoy Señor nos dejas claro a los esposos que nuestra oración conyugal tiene un enorme poder: Tú te haces presente en medio de nosotros, de forma real, no es algo simbólico. Qué maravilloso es rezar juntos y saber que Tú estás junto a nosotros; nos podemos dirigir a Tí para que nos muestres en nuestro corazón lo que quieres enseñarnos. Y qué fácil se vuelve el pedir perdón de todas esas faltas que se producen en el día a día por nuestra debilidad, por nuestros desórdenes. Pero en ese clima, es todavía más fácil perdonar porque también contamos con Tu perdón.
Esposos, no desaprovechemos este don tan maravilloso. Acercaos sin miedo a esa fuente de gracia que es la oración conyugal donde el Señor nos espera todos los días. Si todavía no lo estáis haciendo o por las vacaciones la hemos dejado un poco de lado, ¿A qué estáis esperando? Él está deseando hablaros en vuestro corazón de esposos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

(Carla y Antonio mientras se preparan para su oración conyugal después de las vacaciones)
Carla: Antonio, me dan ganas de cantar “cuánto he esperado este momento….” Jajaja
Antonio: Jajaja ¿Y eso?
Carla: Por tener este momento de paz y tranquilidad entre los dos y el Señor y retomar nuestra oración.
Antonio: Es verdad, entre niños sin horarios, familia, amigos, nos quedaba poco tiempo para dedicarle a nuestra oración conyugal. Yo también la echaba de menos.
Carla: Sí, y las pocas veces que hemos tenido ese rato lo hemos hecho deprisa y despistados.
Antonio: Bueno, pero ahora empezamos nuevo curso y hay que retomar lo que tanto bien nos ha hecho
Carla: Sí, así que no perdamos más tiempo invoquemos al Espíritu Santo para hacer presencia del Señor entre nosotros. Ya sabes, cuando dos se reúnan en Su nombre, Él promete estar en medio.
Antonio y Carla: Espíritu santo ven cada día a nuestros corazones; enséñanos y empújanos a practicar nuestro amor conyugal, según la voluntad del Padre…

Madre,

Te damos gracias por protegernos cuando por nuestra debilidad nos alejamos del Señor. Tú que siempre cuidas a tus hijos, llévanos al Señor para que pueda hacerse presente entre nosotros. ¡Bendita seas!

Mirar con Tu mirada. Comentario para matrimonios: Lucas 6, 1-5

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 1-5

Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos. Unos fariseos dijeron: «¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?».
Respondiendo Jesús, les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre?
Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él».
Y les decía: «El Hijo del hombre es señor del sábado».

Mirar con Tu mirada.

Jesús, hoy nos invitas a mirar con Tu mirada. Los fariseos se quedan en el cumplimiento de la ley, Tú, sin embargo, vas más allá y miras el corazón. Mientras ellos ven una acción que juzgar, Tú, Señor, ves una necesidad que acoger y una persona que amar.
Señor, ¡cuántas veces miro a mi esposo desde lo que le falta, desde lo que espero de él, desde aquello que quisiera cambiar! Y, sin darme cuenta, dejo de contemplar el misterio que tengo delante, un hijo amado por Ti, una persona a la que Tú conoces mucho más profundamente que yo.
Enséñanos a mirar a nuestro esposo desde Tu Corazón. A descubrir en él no solo aquello que necesita ser transformado, sino también la obra silenciosa de Tu gracia, aquello que Tú estás haciendo en lo escondido y que nuestros ojos todavía no alcanzan a ver. Danos la gracia de recibirlo como ese don que aún no sabemos valorar suficientemente, de amarlo en la verdad de quien es y de acogerlo con gratitud, sin pretender hacerlo a nuestra medida.
Señor, ¿qué ves Tú en mi esposo que yo todavía no sé valorar? Enséñame a mirarlo como Tú lo miras y a amarlo desde Tu Corazón.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Laura: Alberto, ¿por qué has comprado todo esto? Te mandé una lista y te dije que compraras solo lo necesario. ¡Hay un montón de cosas que no estaban en la lista!
Alberto: Ya lo sé… Pero vi algunas cosas y pensé que os podían gustar. Compré el chocolate que te gusta y algún capricho para la niña. Solo quería daros una alegría este fin de semana.
Laura: Alberto… perdóname.
Alberto: ¿Por qué?
Laura: Porque estoy mirando lo que has comprado, pero no estoy mirando tu corazón. No lo has hecho por irresponsabilidad, sino pensando en nosotras.
Alberto: Solo quería tener un detalle con vosotras. Me hacía ilusión llegar a casa y daros una sorpresa.
Laura: Ay, Alberto… Solo puedo darle gracias al Señor por mostrarme la pobreza de mi corazón. Qué fácil es quedarse pendiente de hacer las cosas bien, según nuestro criterio, y olvidarse de la persona que tenemos delante. Como los fariseos en el Evangelio de hoy, tan pendientes de la norma que se olvidaban de las personas. Y yo estaba haciendo lo mismo contigo. Estaba mirando la lista y no tu corazón… ni el cariño con el que lo habías hecho.
Alberto: Tranquila, Laura. Ahora entiendo que solo querías hacer las cosas bien. Gracias por verlo de otra manera.
Laura: Hoy el Señor me ha enseñado que antes de mirar lo que haces, quiero aprender a mirar tu corazón. Quiero mirar tus intenciones, tu cariño y el amor que hay detrás de cada gesto.

Madre,

enséñanos a mirar a nuestro esposo con la mirada de tu Hijo, a cuidar su corazón y a descubrir en él el don que Dios nos ha confiado. Bendito y alabado seas por siempre Señor.