Amor, no signos. Comentario para Matrimonios: Marcos 8, 11-13

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EVANGELIO

¿Por qué esta generación reclama un signo?
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.
Jesús dio un profundo suspiro y dijo:
«¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Palabra del Señor.

Amor, no signos.

Alguno puede estar más atento a los signos que al Amor de Dios. Algo que tragreda las leyes de la física y que pueda impresionarnos al modo de un ilusionista. Otros pueden perseguir simplemente que se les quite el sufrimiento.
Pero nos salvamos por la fe, no por haber sido testigos de milagros impresionantes ni por haber dejado de sufrir. Y dice el Apóstol Santiago que la fe produce paciencia. Es decir, que el que tiene fe, considera ante todo el amor de Dios y espera en Él y en Su voluntad sin exigirle actuar según los propios deseos o las propias motivaciones.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Ángel: Cariño, ¿Ha dejado de dolerte la situación con nuestra nuera?
Maricarmen: Eso nunca dejará de doler. ¿Por qué lo preguntas?
Ángel: Bueno, porque parece que últimamente te quejas menos y aceptas la situación con más paz.
Maricarmen: No es eso, es que he entendido que me debe sostener la fe. Dios me ama y Dios la ama a ella. Yo confío en que Él deshará este entuerto cuando considere oportuno. Por eso sufro está situación con paciencia, una paciencia sostenida por la fe en Él.

Madre,

Que ante todo nos sostenga la fe en el amor de Dios. Alabado sea por siempre.

RETIRO MATRIMONIOS ZARAGOZA (TARAZONA) 5-7 ABRIL 2024

RETIRO MATRIMONIOS ZARAGOZA (TARAZONA) 5-7 ABRIL 2024

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Parroquia de Santa Rafaela María (Zaragoza) os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? a todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio o aquellos que en el momento de la inscripción no tienen impedimento alguno para contraer el Sacramento del Matrimonio, y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 5 de abril (a las 18:00 h) hasta el domingo 7 de abril (a las 17:30 h) de 2024.

LUGAR: Seminario de Tarazona. Calle Obispo Hurtado nº 8
50500, Tarazona (Zaragoza). Geolocalización: https://goo.gl/maps/wGLziHr82nibaUNc8

 

PRECIOS: (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)

– Adultos: 320 € por matrimonio. / – Niños: 95 € por niño.

Suplemento económico para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

 

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí. (a partir del domingo 11 de febrero a las 20:00 h)

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago

 o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a retiros.zaragoza@proyectoamorconyugal.es

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

Mundos opuestos. Comentario para Matrimonios: Marcos 1, 40-45

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EVANGELIO

La lepra se le quitó, y quedó limpio.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 40-45

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
«Si quieres, puedes limpiarme».
Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
«Quiero: queda limpio».
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente:
«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio»,
Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor.

Mundos opuestos.

La impureza del corazón en tiempos de Jesús era confundida con la lepra. El leproso hace una llamada directa al Corazón de Jesús cuando le dice: «Si quieres…». Ese «si quieres» podría cambiarse perfectamente por un «si me quieres…».
Entonces, ante ese reclamo de amor, Jesús se enternece y toca al leproso. En ese momento, dos mundos contrarios se ponen en contacto: el de la impureza y el de la pureza.
La lepra en contacto con la carne humana vence a la naturaleza humana. En cambio, en contacto con la divinidad, es vencida inexorablemente.
Hoy, como esposo pecador, me arrodillo y suplico: Señor, si me quieres, puedes limpiarme.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Alfonso: (Con la cabeza agachada ante el Santísimo junto a Lucía, su esposa) Señor, ¿por qué me has confiado a esta esposa si no soy digno de ella? No le doy la comprensión que necesita, no la trato con la delicadeza que le corresponde como Princesa hija del Rey de Reyes. Pero si me quieres, puedes limpiarme de mi amor propio.
Lucía: Señor, no consigo entender las maneras de Alfonso. No consigo amarle como se merece porque no admito su aspereza y lo que a veces juzgo como su dureza de corazón. Pero Señor, si me quieres, puedes limpiarme de mi amor propio.
El Señor: Claro que os quiero. Habréis notado cierto dolor en vuestra alma frente a las actitudes del otro ¿Verdad? Pues amad ese dolor porque es el que os envío para que os purifiqueis.

Madre,

Si nos quieres, no nos abandones en este valle de lágrimas, Madre de Misericordia, abogada nuestra.

Amar la humillación. Comentario para Matrimonios: Marcos 8, 1-10

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EVANGELIO

La gente comió hasta quedar saciada.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 1-10

Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos».

Le replicaron sus discípulos:

«¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?».

Él les preguntó:

«¿Cuántos panes tenéis?».

Ellos contestaron:

«Siete».

Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.

Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobres ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también.

La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Palabra del Señor.

 

Amar la humillación.

Vemos cómo el Señor siente mucha compasión hacia los otros y ninguna hacia sí mismo. Se preocupa de que los demás estén bien alimentados y en cambio Él entrega la vida en la Cruz.

La autocompasión es un horror. Es una enfermedad degenerativa del amor matrimonial que lo lleva a la destrucción total. Todo viene por el amor propio y por sentirse ofendido por todo lo que hace o deja de hacer el esposo. Bien, pues el amor propio hay que exterminarlo. ¿Cómo? ¿Esforzándose cada vez que se siente una ofensa? Sí, pero no es suficiente. Es necesario amar los desprecios que recibo, amarlos porque son los que me van a permitir liberarme de ese rey de pacotilla que es mi amor propio para permitir que reine en mi corazón el Rey del Amor que es Cristo. Entonces podré empezar a amar como Él ama.

 

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marta: Perdóname cariño porque me estoy empeñando en cambiarte. Veo tus pecados y me da la sensación que estoy luchando contra un muro que no escucha y tengo que gritarle para que se entere del daño que me hace y que hace a nuestros hijos. Pero cuando te veo sufrir, eso me derrumba. Es la compasión la que me ayuda a recuperar el amor por ti.

Juanjo: Perdóname tú, Marta, porque me siento agredido con cada una de tus correcciones y salgo a defenderme como contra un enemigo. Yo sé que quieres lo mejor para mí, y quieres ayudarme a ser santo. Pero no recibo tus correcciones como un bien, seguramente por mi amor propio. Pero sé que tengo que doblegarlo. Quiero amar las humillaciones porque son las que van a derrotar ese amor propio y van a permitir que te ame con el amor de Dios.

Marta: Te perdono, Juanjo. Y ahora ¿quieres estar conmigo a gusto?

Juanjo: Me encanta. Yo también te perdono, Marta.

 

Madre,

Ayúdanos a pulverizar nuestra autocompasión para no adorar becerros de oro que no son mi Dios. A Él la gloria y la alabanza por los siglos.

 

Relación renovada. Comentario para Matrimonios: Marcos 7, 31 37

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EVANGELIO

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 7, 31 37

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano.

El, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.

Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:

«Effetá», (esto es: «ábrete»).

Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.

Y en el colmo del asombro decían:

«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor.

 

Relación renovada.

En la época de Jesús un sordomudo no podía tener relación con nadie. Ni siquiera con Dios porque no podía escuchar la ley de Dios.

El hecho de que Jesús le abra los oídos y le desate la lengua era como abrirle a la vida. Era como hacer que volviera a nacer.

Eso hace nuestra relación con el Señor. Nos hace nuevos. Sí, nuevos.

 

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Carlos: Llevamos mucho tiempo con problemas en nuestra relación, y no encontramos la manera de salir del bucle en el que nos movemos.

Alicia: Sólo cabe mirar al Señor y que Él sane nuestra relación.

Carlos: Y ¿cómo hacemos eso?

Alicia: Con la oración conyugal, desde luego, pero además, como estamos especialmente heridos por nuestro amor propio, qué te parece si durante una semana hablamos sólo de Dios.

Carlos: Me parece maravilloso, porque sanará nuestra unión y reactivará nuestro Sacramento. Nos confesamos, comulgamos y empezamos ¿Te parece?

Alicia: Me encanta.

 

Madre,

El Señor nos re-crea cada vez. Alabado sea por siempre.