Haciendo sombra. Comentario para Matrimonios: Lucas 11, 47-54

Avisos previos:

  • RETIRO en Sevilla: 18-20 de octubre. Queda una plaza por una baja de última hora. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1VR
  • Anuncio en Madrid: 25 de octubre a las 19:30 horas en Parroquia Santa Teresa y Santa Isabel (Salón Parroquial). Glorieta Pintor Rosales 2 (Madrid. Metro Iglesia)
  • Anuncios en Pontevedra 25 y 26 de Octubre:
    • Vigo: 25 de octubre a las 20:00 horas en Parroquia Corazón de María (Salón Parroquial). C/ Honduras 7 – Vigo, con Servicio de guardería.
    • Priegue: 26 de octubre a las 11:00 horas en Capilla Padre Pío (Priegue – Pontevedra), con Servicio de guardería.
    • Moaña: 26 de octubre a las 16:30 horas en Rectoral de Tirán (Moaña – Pontevedra)
  • Anuncio en Zaragoza: 31 de octubre a las 19:45 horas en Seminario Diocesano de Zaragoza. Ronda Hispanidad 10, Zaragoza (Servicio de guardería)
  • Anuncio en Barcelona – Mataró: 21 de Noviembre después de misa de 20:00 h. en Santa Maria de Mataró – Carrer Sant Francesc d’Assís 25, Mataró – Barcelona
  • RETIRO en Valladolid: 15 – 17 noviembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1XP
  • RETIRO en Salamanca: 22 – 24 noviembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1XM
  • RETIRO en Barcelona: 22 – 24 noviembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1YK
  • RETIRO en Valencia: 29 nov – 01 dic . Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1WF
  • RETIRO en Navarra: 13-15 de diciembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1Xg

(Retiros pendientes de apertura de inscripciones. Informaremos más adelante)
Para ver más pincha aquí: https://wp.me/P6AdRz-D1

EVANGELIO

Se pedirá cuenta de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 47-54

En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, a quienes mataron vuestros padres!
Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis mausoleos.
Por eso dijo la Sabiduría de Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos de ellos los matarán y perseguirá”; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.
Sí, os digo: se le pedirá cuenta a esta generación.
¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!».
Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo implacablemente y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarlo con alguna palabra de su boca.

Palabra del Señor.

Haciendo sombra.

“¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros, no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!” Esto es lo que ocurre cuando me interpongo entre la Palabra de Dios y mi esposo, como cuando está tomando el sol y le hago sombra al ponerme yo delante, así también puedo hacer con el Evangelio, puedo hacerle sombra. Todos tenemos una subjetividad. La verdad pasa a través de mi filtro y lo que sale ya no es la verdad, sino mi interpretación de la misma. Si me creo en posesión de la verdad, corro el riesgo de desviar a mi esposo de ella.

Señor, que me acerque a la verdad revelada a través de la interpretación de la Iglesia, donde actúa el Espíritu Santo y la ilumina e interpreta correctamente.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Manuel: Ana, perdona.
Ana: ¿Por qué?
Manuel: Hoy me he dado cuenta que muchas veces he utilizado el Evangelio como arma arrojadiza contra ti, para acusarte. Fíjate qué mal… Utilizar la buena noticia, el mensaje de salvación, para condenarte. Manipular de esa manera la Palabra de Dios. Me parece muy grave, y debo pedirte perdón de corazón.
Ana: Te perdono, Manuel. Tienes mucha razón, es un tema serio y yo también he cometido ese error contigo. ¿Me perdonas tú también?
Manuel: Te perdono.
Ana: Ahora sí que estamos aplicando el Evangelio ¿eh?
Manuel: Sí. Con el perdón sí. Gracias, mi amor.

Madre,

No paro de admirarme de ti, cómo siendo la Madre de Dios, la Inmaculada, no ibas dando lecciones. Tu grandeza está en hacerte transparente para que la verdad pase a través de ti sin verse distorsionada. Todo a base de pura humildad. Bendita seas, Madre. Amén.

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