Archivo del Autor: Proyecto Amor Conyugal

¿Le represento? Comentario Para Matrimonios: Juan 8, 12-20

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 8, 12-20

En aquel tiempo, Jesús habló a los fariseos, diciendo:
«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».
Le dijeron los fariseos:
«Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero».
Jesús les contestó:
«Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado, el Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me ha enviado, el Padre».
Ellos le preguntaban:
«¿Dónde está tu Padre?».
Jesús contestó:
«Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre».
Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

¿Le represento?

El Señor es nuestra luz, porque rezamos el Evangelio juntos. Confrontar nuestros criterios y nuestras actitudes con las suyas… Qué bendición poder hacerlo. Menuda guía…Vemos cómo el Padre es testigo del Hijo. Responde por Él, lo defiende y lo apoya, y cómo el Hijo lo es también del Padre: Lo representa, Él es Su destino. ¿Se sentirá mi esposo apoyado y defendido por mí así? ¿Lo represento y me representa? ¿Compartimos nuestro destino? ¿Actuamos como los eternamente “conllamados”?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos y Miriam: ¿Y cómo estáis tan seguros de que estáis en lo cierto en lo que nos decís cuando nos guiais?
Matrimonio Tutor: Nosotros nunca nos fiaríamos de nuestros propios criterios, pero gracias a lo que el Señor nos va mostrando, nos damos cuenta de que nuestro testimonio es válido. No hablamos de lo que pensamos, sino de lo que vemos de Jesús en el Evangelio, y de lo que el Espíritu Santo ha iluminado al magisterio de la Iglesia, y de lo que hemos vivido y ha dado frutos reales en nuestra vida. Seguir a Jesús es nuestra primera prioridad.
Carlos y Miriam: Es cierto que los dos coincidís en lo que nos decís. Hablar con uno y con el otro es indiferente. Pero nos ponéis el listón un poco alto ¿no? Seguir a Jesús…
Matrimonio Tutor: Nos da alegría que digáis eso, porque aunque es importante que veamos nuestras debilidades, sabemos que Él es más fuerte que todas ellas juntas. Él nos acoge en Su corazón, para que vayamos amándonos entre nosotros cada vez más como Él nos ama. Conocedle, poneos en Sus manos y confiad en Él. Después, dejaos sorprender por Él.

Madre,

Te damos muchas gracias por Tu llamada, por habernos elegido, por tu paciencia con nosotros, por mostrarnos al Señor. Amén.

Perdonar y animar. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 8, 1-11

EVANGELIO

El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra
Lectura del santo Evangelio según san Juan 8, 1-11

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿Qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
«Mujer, ¿Dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Perdonar y animar.

Nosotros ante el pecado, tendemos a actuar como los fariseos, acusando y aplicando castigos. Cristo en cambio tiene una actitud de misericordia. La manera de practicar la misericordia, es dejar al pecador a solas con Cristo. Él no acusa e intenta reconstruir a la persona, animándole a no volver a pecar.

El Señor nos enseña que la actitud adecuada es: perdonar y animar. Si mi esposo me ofende, lo que espera el Señor que haga es lo que Él haría conmigo: Perdonarle y animarle para que no volviese a caer. Culpar y aplicar castigos, no nos ayuda. Nos ayudamos cuando aliviamos mutuamente nuestras cargas y nos animamos a seguir luchando.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Laura: Reconozco que después de lo que me has hecho, necesitaba condenarte a una buena bronca, un día de indiferencia o más, o a no tener relaciones sexuales contigo. Pero ante el Señor, me he preguntado, ¿con esa condena espero ver resarcida tu deuda? La realidad es que con ello lo único que hago es que nuestra comunión, esa construcción de la intimidad común, sufra un descalabro importante que tardaremos mucho tiempo y esfuerzo en restaurar. Total, que nuestro mayor tesoro, la construcción de nuestra comunión, se ve gravemente afectada por mi condena. ¿Y con eso pretendo verme compensada? ¿No es esto un engaño de mi orgullo?. Así que he decidido perdonarte y ya está.
Andrés: Muchas gracias, Laura, por perdonarme. Siento mucho el daño que te he hecho con mis malos modales.
Laura: Esposo, ¿Jesús no te condena? Tampoco yo te condeno. Vente, no me hagas más daño y fundámonos en un abrazo enorme. Después, a continuar edificando juntos.

Madre,

Sabemos que Dios quiere que construyamos una verdadera comunión. Es muy importante. De ello dependen un montón de milagros que Dios puede hacer en nosotros, y por nosotros en los demás. Es como una explosión amor, que va arrasando todo el mal que hay en tu interior y a tu alrededor. Alabado sea el Señor por tanta generosidad y tanta belleza. Esposo/a te amo.

Me dejo “embaucar”. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 7, 40-53

EVANGELIO

¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?
Lectura del santo Evangelio según san Juan 7, 40-53

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
«Este es de verdad el profeta».
Otros decían:
«Este es el Mesías».
Pero otros decían:
«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:
«¿Por qué no lo habéis traído?».
Los guardias respondieron:
«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
Los fariseos les replicaron;
«¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos».
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».
Ellos le replicaron:
«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
Y se volvieron cada uno a su casa.

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Me dejo “embaucar”.

Jesús, se mofan de los que creen en ti. Se erigen como autoridades cuyo conocimiento está por encima de Tu Sabiduría. La dureza de corazón impide a los fariseos re-conocer a Cristo. De igual manera, la dureza de corazón permitía al hombre repudiar a su mujer. Es la dureza de corazón la que impide el conocimiento, porque es Dios quien revela este conocimiento en todos los casos. En el caso de Cristo, porque Dios lo envía como Su Palabra, como Su rostro, para mostrar su intimidad a la humanidad. ¿Qué es el Sagrado Corazón de Jesús sino la intimidad de Dios expuesta a los hombres? En el caso del matrimonio porque como dice hermosísimamente San Juan Pablo II en su catequesis (5-3-80) “de manera singular, la mujer «es dada» al hombre de modo cognoscitivo, y él a ella”, hablando de la unión conyugal entre hombre y mujer. El conocimiento mutuo les es dado por Dios a él y a ella. Con qué desprecio tratan los fariseos a aquellos que ven la verdad de Cristo. Con qué desprecio nos tratamos los esposos, porque no somos capaces de ver la verdad de Dios en nuestro esposo. La sabiduría es un don del Espíritu Santo. No la alcanzaremos por “estudiar” como le decían a Nicodemo. Sólo Dios nos revela la verdad de nuestro matrimonio. ¿Y tú? ¿No te vas a dejar embaucar por Dios en tu esposo?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alberto: Cariño, en los libros de sicología se habla mucho de conocerse a través del diálogo. Pero ¿Le hemos pedido a Dios que nos muestre la intimidad y la belleza el uno del otro? Me doy cuenta, que a veces nos cuesta mirarnos a los ojos, porque son como ventanas a nuestro interior. Si además dejamos que Dios nos muestre el uno al otro, tiene que ser una pasada. En la oración algunos lo han vivido, y dicen que se contempla una belleza mucho más profunda, que va más allá de la puramente superficial. Es como contemplar la belleza de su alma imperecedera a través de su cuerpo perecedero. ¿Qué habrá en tu interior que Dios ha querido darte la dignidad de residir en él? Padre, Hijo y Espíritu Santo moran en tu interior. Me dan hasta escalofríos de pensarlo…
Teresa: En realidad, el don de sabiduría, viene del Espíritu Santo y Él nos puede dar una nueva luz y despejar nuestras dudas y prejuicios. El mismo don que da un conocimiento sabroso de Dios, da también a conocer las criaturas en el mismo Dios, que es su causa. Lo dice Santa Teresa: “cómo se ven en Dios todas las cosas y cómo las tiene todas en Sí”.
Alberto: Ah! Sí, san Juan de la Cruz habla de eso también. Dice “Y éste es el deleite grande… conocer por Dios las criaturas…”. Pidamos a Dios que nos muestre el uno al otro, para conocernos como Él nos conoce.

Madre,

Pídele al Señor que me muestre la belleza de mi esposo único e irrepetible. Te pedimos Espíritu Santo, el don de la Sabiduría. Dame a conocer su belleza interior inigualable. Amén.

El remitente de mi vida. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 7, 1-2.10.25-30

EVANGELIO

Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora
Lectura del santo Evangelio según san Juan 7, 1-2.10.25-30

En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

El remitente de mi vida.

Nadie esperaba a un Dios encarnado, sino que esperaban a uno que no supiesen de dónde venía. En realidad, su procedencia era importante, porque si realmente venía de Nazaret, ¿qué podían esperar más allá de las capacidades y las limitaciones de cualquier hombre?

Pero Jesús no viene de Nazaret. Se hace hombre en una ciudad, en un momento del tiempo y en unas circunstancias concretas, pero procede de Dios, y Sus obras proceden de Dios. Ahora sí, Éste sí que es el Mesías.

 

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alicia: Paco, ¿tú crees que es posible vivir un amor semejante al de Dios entre nosotros?
Paco: Creo que la clave está en preguntarnos de dónde procedemos, porque eso condiciona toda nuestra vida. Si procedo de lo humano y lo terrenal, estaré limitado por las capacidades humanas, te haré más o menos feliz según éstas. Seré mejor esposo cuanto más empático, más servicial, más detallista, más generoso… sea. Y si no lo soy, estoy condenado al fracaso en el amor. Pero si me sé amado por Dios, si Él es el remitente de mi vida, y mi matrimonio también procede de Dios, entonces debo ponerme metas inalcanzables para los hombres.
Alicia: Sí, como decía Madre Angélica: “Tus planes, tus proyectos, tus sueños tienen que ser siempre más grandes que tú, para que Dios tenga espacio para actuar”. Y nuestro matrimonio es algo Grande, mucho más grande que tú y que yo.
Paco: Exacto. Por eso, nuestro objetivo debe ser la Caridad Conyugal, la comunión y en definitiva, la santidad, porque sé de dónde procedo y que el que me envió es Dios Todopoderoso, todo Amor.

Madre,

Que no me olvide nunca de dónde vengo y a dónde voy. Quién es el principio y el fin de todo. Que mi vida de esposo la viva por Él y para Él. Nos consagramos a ti, Madre, para ponernos a Tu servicio para mayor gloria Suya. Dispón de nuestras vidas, de nuestro tiempo y de nuestras fuerzas. Sabemos que Tú sabrás ponerlos a Su servicio. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Yo de ti, tú de mí. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 5, 31-47

EVANGELIO

Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza
Lectura del santo Evangelio según san Juan 5, 31-47

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése si lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿Cómo vais a creer en mis palabras?»

Palabra del Señor.

Yo de ti, tú de mí.

“Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero”. Jesús quiere que creamos en Él, no por lo que Él dice de sí mismo, no lo que Él hace por sí mismo, sino porque el Padre da testimonio de Él. Ante el juicio de los Fariseos, Cristo presenta a Dios Padre como Su testigo, y a sus obras ya que, como dijo Nicodemo: «Nadie puede hacer las señales que tú haces, si Dios no está con él».

Aun con todo, Cristo brillaba con luz propia, mientras que nosotros necesitamos del Espíritu Santo como el aceite que hace que alumbre nuestra lámpara. Pero como dice San Agustín, nuestra lámpara en la noche, lo único que hace es dar muestras de que existe la Luz y que el día llegará. No podemos apuntar a nosotros mismos, tenemos que apuntar necesariamente a la Luz. A Dios.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Juanjo: He aprendido que no me puedo defender, por mí mismo, sin caer en un acto de vanidad que me dejaría en ridículo antes o después. Por tanto, necesito del testimonio de otros, y siento la necesidad de preguntarte si te parece que estoy siendo testigo del amor de Dios como esposo.
Miriam: ¡Qué buena reflexión! No podemos defender nuestra verdad por nosotros mismos. Ahora que lo pienso, es cierto que cuando vemos que uno intenta defenderse a sí mismo, queda fatal. En cambio, cuando uno habla bien de otro, es hermoso. Ahí hay amor. Creo que deberíamos poner en práctica esto en nuestra vida. Hablar yo bien de ti, es hermoso, y sería dar testimonio de lo que Dios está haciendo en ti. Hablar de tus buenas obras, es hermoso, porque es hablar de las obras de Dios a través de ti. Creo que es una manera fenomenal de evangelizar y de mostrar la grandeza de nuestro matrimonio.
Juanjo: Yo también voy a ponerlo en práctica. Estoy deseando hablar siempre bien de ti. Además, ¡Tengo mucho que decir!
Miriam: Jajaja, qué bonito eres…
Juanjo: Pues anda que tú…

Madre,

Te ruego me des valentía para vivir en la verdad e ir a por todas. Hoy le doy gracias al Padre por todo lo Bueno que ha puesto en mi esposo y en nuestro matrimonio para que seamos testigos de Su amor. Alabado sea el Señor por siempre. Amén.