Archivo por meses: julio 2020

Llaves de casa. Comentario para Matrimonios: Mateo 12, 46-50

EVANGELIO

Extendiendo su mano a los discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos»
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
Pero él contestó al que le avisaba:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre».

Palabra del Señor

Avisos:

Llaves de casa.

Cuando tengo las llaves de un hogar, es porque formo parte de él y puedo entrar sin avisar y sin importunar, porque no llego a su casa, llego a mí casa.
¿Y la casa de Dios? ¿Es mi casa? A ella pertenecemos todos aquellos que nos sentimos fruto de un Amor (del Padre), objeto de un Envío (el del Hijo) y copartícipes de un Sueño (que construimos con el Espíritu Santo). Mi capacidad para construir ese Sueño, depende de mi disposición a hacerme obediente a los deseos del Padre sobre mi vida y sobre su Plan de salvación. Realizar el Deseo de Dios debe ser mi pasión, mi motivación, la que dinamice todos mis deseos, mis pensamientos y mis actos. En definitiva, es la obediencia la llave que me abre las puertas de la Familia de Dios. Por la obediencia, Su reino es mi casa.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Raúl: Me siento ninguneado. No sé por qué siempre tiene que ser todo como mi esposa diga. ¿Debo ceder siempre? Y si es así ¿quién soy? ¿Qué queda de mí?
Matrimonio Tutor: Querido Raúl. Es un falso espejismo pensar que somos alguien porque se tienen en consideración nuestros criterios o nuestras opiniones. La realidad es que no valen nada. Hoy pueden ser unos y mañana otros…, pero ninguno tendrá ningún valor. La voluntad de Dios es la que vale y hacer Su voluntad por amor, es lo que hace que tenga sentido nuestra existencia.
Raúl: Y ¿creéis que es voluntad de Dios que todo sea como dice mi esposa?
Matrimonio Tutor: Cristo dijo: “No hago mi voluntad sino la voluntad del que me ha enviado.” Ahora Dios te pone una esposa que es ministra de Su gracia para ti. No estarías muy desencaminado si acoges la voluntad de tu esposa como si fuera la voluntad de Dios ¿no te parece?
Raúl: Bueno, pero ella no es Dios. Puede equivocarse.
Matrimonio Tutor: Puede que se equivoque ella, pero tú nunca te equivocarás si practicas la obediencia. Eso te hará unirte a Cristo que no hacía Su voluntad. Así te conviertes en Su hermano. Eso dijo Él mismo. Y no hay mayor dignidad para un hombre.

Madre,

También nos sentimos muy a gusto en la familia de la Iglesia. En Ella se busca cumplir la voluntad de Dios y el Espíritu nos une con mucha fuerza. Nos encanta la familia de Proyecto Amor Conyugal. Da gusto estar con ellos allá donde vamos. Gracias Madre por darnos esta familia de Dios tan preciosa.

Con nombre de mujer. Comentario para Matrimonios: Mateo 12, 38-42

EVANGELIO

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 38-42

En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús:
«Maestro, queremos ver un milagro tuyo».
Él les contestó:
«Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

Palabra del Señor.

Avisos:

Con nombre de mujer.

La sabiduría no es algo inventado por la intelectualidad y la cultura humana, que lo único que hacen es interpretar o modificar lo que ya había. La Sabiduría es esa belleza invisible engendrada por Dios, con nombre de mujer, por la que nuestra alma siente una atracción fortísima. Muchos estarían dispuestos a morir por conquistarla. El hecho de que exista la Sabiduría provoca una sed en mí que no me dejará descansar del todo hasta que no sea completamente mía. Pero, como digo, no es un invento del hombre, sino que ha sido engendrada por Dios. De Él procede todo y nuestra sed es la que nos atrae a conocer ese Todo Suyo. ¿Qué potencia no sólo es capaz de abarcar toda la Sabiduría sino de haberla engendrado de la nada? Ha sido mi Padre.

¿Qué misterios rodean mi vida? ¿Qué misterio has puesto en mi alma? ¿Qué misterio has inscrito, oh Dios, en mi vocación? ¿Qué misterio has sembrado en mi esposo? ¿Qué misterio explica su alma? ¿Cómo será la unión total de nuestras almas en ti? Tengo sed…

Aterrizado a la vida matrimonial:

Luis: Dios ha sembrado en mí una llamada especial a conocer mi vocación, y mi vocación eres tú. Siento que me queda tanto por conocer del misterio que hay en ti… Y conocerte profundamente posibilita hacerme uno contigo. Esposa, descubro que en ti hay un misterio que no alcanzo a terminar de descubrir. Cada vez que lo intento es como coger un “puñado” de agua del océano. No basta con conocer tus sentimientos, que son como una capa muy exterior a ti. Quiero conocer tu esencia, que Dios, que se encuentra en el centro de tu alma, me la muestre para poder amarte.
Marta: Luis, me admira cuánto me amas, pero me admira aún más cuánto deseas amarme. Me uno a tu petición para que Dios me muestre también tu esencia y así pueda comprenderte mejor y adentrarme en ti.

Madre,

Como la reina de sur, quiero emprender ese camino largo y difícil que me lleva al corazón de mi esposo, aunque tenga que ser desde los confines de la tierra. Madre, guíame en esta misión. Por Jesucristo, Tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

En construcción. Comentario para Matrimonios: Mateo 13, 24-30

EVANGELIO

Dejadlos crecer juntos hasta la siega.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 24-30

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”
Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho”.
Los criados le preguntaron:
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”
Pero él les respondió:
“No, que, al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

Palabra del Señor.

Avisos:

En construcción.

Una vez, hace muchos años, ella le dijo a él: Ten cuidado, porque si cambias de mí aquello que no te gusta, puede que cambie también aquello que te gusta. Quizás fuera una luz del Espíritu Santo, pero así lo dice el Evangelio de hoy. Tenemos luces y sombras, dones y carencias, buenas obras y pecados. Y con ese ramillete, convivimos en el matrimonio y de ahí, el Espíritu Santo saca lo mejor. El Señor nos dice que no intentemos separar lo bueno de lo malo del otro, vaya que, por querer quitar lo malo, perdamos también lo bueno. El pecado vino por la sospecha del don, por sospechar del amor de Dios ¿Voy a sospechar yo del esposo que me ha dado?

Aterrizado a la vida matrimonial:

1. Uno: Señor, mi esposa no tiene iniciativa. Por favor cámbiala para que no haya que estar siempre tirando de ella. El otro: Señor, mi esposa es un manojo de nervios, me tiene agotado, siempre activa, siempre inventando. Por favor, cámbiala para que sea un poco más tranquila…
2. Una: Señor, mi esposo está siempre ocupándose de los niños, y me tiene abandonada. No se fija en mí ni me dice un triste piropo, ni un beso. Necesito tanto cariño, que me abrazaría a una farola. La otra: Señor, mi esposo no para de decirme cosas, todo muy romanticón, pero luego no hace nada con los niños y me cae a mí toda la carga. Dice que me quiere mucho, pero de boquilla. A ver si no se le va la fuerza por la boca y ayuda un poquito más en casa. Te lo pido.

El Señor: Querido hijo/a. ¿Por qué no acoges al esposo que te he dado tal como es? ¿Piensas que me he equivocado? No me he equivocado. Es tu mirada vanidosa y exigente, la que te impide amar a tu esposo imperfecto. ¿Acaso crees que tú eres perfecto? No, ambos estáis en construcción, tenéis que poner en juego todos los dones recibidos, para juntos, llegar a ser aquello que estáis destinados a ser. Hijos del Padre. Ánimo, aceptaros con vuestras limitaciones, y yo os haré grandes regalos para construir el reino de los cielos en vuestro hogar.

Madre,

Acogemos el don de Dios, tal como es, con su trigo y su cizaña. No somos quién para intentar separar el uno de la otra. Este es el Proyecto de Amor de Dios para mí, y lo quiero tal como Él lo quiso. Alabado sea el Señor, que me entrega un don tan precioso como mi esposo y mi matrimonio, para así, crecer juntos. Amén.

Es “la caña”. Comentario para Matrimonios: Mateo 12, 14-21

EVANGELIO

Les mandó que no lo descubrieran. Así se cumplió lo dicho por el profeta.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 14-21

En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.
Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron.
Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.
Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco. Sobre él pondré mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles.
La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no lo apagará, hasta llevar el derecho a la victoria; en su nombre esperarán las naciones».

Palabra del Señor.

Avisos:

Es “la caña”.

Una frase que martillea mi corazón: “La caña cascada no la quebrará”, “la caña cascada no la quebrará”… Somos un cañizal de cañas cascadas. Yo, mi esposo, mis hijos, mis amigos… cañas cascadas. Si alguien nos coge por donde hay una fractura, somos ásperos, podemos herir incluso profundamente.

Pero aun así, mi esposo no deja de ser “la caña” y yo me ando fijando siempre en las partes “cascadas”. Por el pecado tengo como una especie de fijación que centra mi atención en lo peor: El cuadro torcido, el rallón del mueble, la huella en el cristal… ¿A ti no te pasa? El problema es que me puedo estar perdiendo la preciosa pintura del cuadro, la nobleza de la madera o el hermoso paisaje tras la ventana.

¿Qué grandeza y qué belleza hay en mi esposo que me estoy perdiendo? ¿Quién está llamado a ser? Esto es lo que ve el Señor, y por eso está dispuesto a lo que sea para salvarle. Yo, aunque no la vea tanto, también estoy dispuesto a lo que sea para salvarle, con Cristo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alejandro: Nos hablasteis de “participar de la mirada del creador” cuando nos miramos entre nosotros. ¿Nos podéis orientar en esta dirección?
Matrimonio Tutor: Sí. De lo primero que tenemos que tomar conciencia es de que nos miramos mal. Por nuestra naturaleza caída, dice San Juan Pablo que somos incapaces de ver la plenitud de la belleza y la valía de nuestro esposo o esposa. Sabiendo esto, tenemos que pedirle al Señor que nos ayude a vernos como Él nos mira, y a la par, tener siempre la “sospecha” sobre nuestra mirada.
Marisa (esposa de Alejandro): ¿Qué es eso de la sospecha sobre la mirada?
Matrimonio Tutor: Que cuando mi esposo me parece absorbente, insoportable, egoísta… es simplemente porque está en construcción. Tiene pecados, sí, pero por eso no puedo rechazarle como Dios no nos rechaza a ninguno. Cada pecado es una oportunidad para crecer en la falta de gracia que lo causó. Ayudarnos mutuamente a sanarnos, a reconstruirnos, es la tarea más hermosa que puede haber. Imagínate llegar al cielo y que el Padre te diga: Me ayudaste a que tu esposo esté también aquí hoy con nosotros para toda la eternidad. ¿No es lo más grande que puedo hacer en mi vida?
Alejandro: Y ¿Esta mirada afecta solamente al esposo o también a uno mismo?
Matrimonio Tutor: También a uno mismo. Normalmente nos vemos mejores de lo que somos, mejores que los demás… nos excusamos todo lo que no le excusamos al otro… Para eso es importante tener un director espiritual. Además, cuando los esposos tienen una madurez espiritual, podemos también orientarnos el uno al otro. Es difícil engañar a tu esposo sobre cómo eres, y esto supone una ayuda brutal. Dios nos hizo Ayuda Adecuada el uno para el otro. Él sabía muy bien cuánto nos necesitamos.

Madre,

Afortunadamente, el hecho de ser pecadores, no aleja a Dios de nosotros. Él viene siempre a rescatarnos. Te pedimos que nos ayudes a mirarnos, todos los esposos, como Él nos mira. Sólo esto, salvaría el matrimonio y la familia. Gloria a Dios!!

Más que tolerancia. Comentario para Matrimonios: Mateo 12, 1-8

EVANGELIO

El Hijo del hombre es señor del sábado.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 1-8

En aquel tiempo, atravesó Jesús en sábado un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.
Los fariseos, al verlo, le dijeron:
«Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado».
Les replicó:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes.
¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?
Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.
Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenaríais a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

Palabra del Señor.

Avisos:

Más que tolerancia.

Esto es lo que ocurre cuando ponemos la ley por encima del amor. Nuestra ley es el Señor. Claramente, utilizamos las leyes como arma arrojadiza contra el amor. Puede que me pase el día regañando a mis seres queridos por lo que, a mi juicio, han hecho mal. y como dice el Señor, Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenaríais a los inocentes.
Hoy se habla mucho de tolerancia, pero la misericordia empieza donde acaba lo que parece razonable para la mentalidad de este mundo. La misericordia va mucho más allá porque la tolerancia no me implica para nada, mientras que la misericordia sí me pone en juego. Cristo colgado en la cruz por mis pecados, eso es misericordia.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ramón: Llego tarde a todos lados por culpa de mi esposa, y claro, salimos de casa cabreados ¿Qué puedo hacer para que cambie de una vez?
Matrimonio Tutor: ¿Y si el problema no es la impuntualidad?
Ramón: ¿Cómo que no?
Matrimonio Tutor: Si fuese sólo la impuntualidad no te enfadarías con tu esposa ¿no? Más bien, la ayudarías a salir antes ¿No te parece? Donde nos gustaría que profundizaras es en por qué te provoca eso un enfado.
Ramón: Pues porque está mal ser impuntual.
Matrimonio Tutor: Y enfadarte con tu mujer ¿Está bien o está mal?
Ramón: Hombre, visto así, está mal.
Matrimonio Tutor: Y qué es peor ¿Ser impuntual o no amar al cónyuge? ¿Ves? Es mejor no juzgar al otro por las leyes que no cumple y preocuparnos de la mayor de las leyes, que es el amor.
Ramón: Ahora lo entiendo. Pongo mis ojos en la ley de la puntualidad y me olvido de amar a mi esposa, que es lo más importante. Gracias chicos… Espero que no se me olvide esta lección.

Madre,

Qué terrenal sigue siendo nuestra justicia. Cuántas oportunidades hay en el matrimonio para ser misericordiosos, es la oportunidad de actuar como el Padre, con la dignidad de hijos. Él lo es con nosotros. No tenemos derecho a ser más exigentes entre nosotros. Alabado sea el Señor que nos enseña a amar, día a día.