Archivo por meses: julio 2020

Vestimenta de guerra. Comentario para Matrimonios: Mateo 11, 28-30

EVANGELIO

Soy manso y humilde de corazón.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.

Avisos:

Vestimenta de guerra.

Valoro mucho la mansedumbre, porque últimamente estoy intentando practicarla y experimento muchas dificultades. Realmente, hay que ser Dios o estar muy unido a Él para tener la capacidad de actuar con mansedumbre. La mansedumbre es fruto del Espíritu (Gál 5, 23) y signo de la presencia de la Sabiduría de lo alto (Sant 3, 13.17). No te quiero ni contar para ser manso… La mansedumbre les es como escudo muy fuerte en que se estrellan y rompen los golpes de las agudas saetas de la ira. Van vestidos con vestidura de algodón muy suave que les defiende sin molestar a nadie. (F. DE OSUNA).
El evitar los efectos ridículos de la ira debe estar en nosotros y no supeditarlo a la manera de ser de los demás. El poder superar la cólera no ha de depender de la perfección ajena, sino de nuestra virtud (CASIANO, Instituciones, 8). La mansedumbre es la mejor vestimenta para la guerra. No hay manera mejor de atraer y ablandar la dureza de los corazones ásperos que con la mansedumbre. Señor ¿Tienes una mansedumbre de mi talla?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ella: (Rezando con su esposo) Señor, voy a casa de mis suegros. Sé que no soy aceptada como una más entre ellos. Sé que me criticarán, pero yo acepto esta situación como voluntad tuya y no daré importancia a los ataques que reciba para mayor gloria de Dios y la salvación de mi esposo y de su familia de origen.
Él: (Rezando con su esposa) Señor, mi esposa viene conmigo a casa de mis padres. Sé que la situación puede ser incómoda para ella y puede que me la haga incómoda a mí también. Pero comprendo las dificultades que está viviendo con ellos, y no daré importancia a las afrentas que puedan surgir para mayor gloria de Dios y la salvación de mi esposa.
(Al día siguiente)
Ella: Cariño, ¿Nos vamos? Anda, que no les hagamos esperar que ya sabes que no les gusta que lleguemos tarde.
Él: Sí, yo estoy listo. ¿Tú estás bien, necesitas algo?
Ella: Sólo sentir que estás conmigo. Que nuestras almas estén unidas en todo momento.
Él: De acuerdo. Yo en ti, tú en mí y ambos unidos para mayor gloria de Dios.
Ella: Señor, quiero estar contigo cuando Tú quieras, como Tú quieras, donde Tú quieras. En ti descanso.
Él: Amén.

Madre,

Es el Señor quien nos sostiene. ¿Cómo voy a pretender marcar yo el rumbo? Él sabe más, Él me guiará, Él me ayudará. Alabado sea mi Señor. Amén.

Pequeños esposos. Comentario para Matrimonios: Mateo 11, 25-27

EVANGELIO

Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Palabra del Señor.

Avisos:

Pequeños esposos.

Es la única vez en todo el Evangelio que Jesús se refiere al Padre como “Señor de cielo y tierra”. El Gran Dios, el Todopoderoso, se fija en los más pequeños y se “esconde” ante los que se creen grandes. ¿Qué tengo que hacer, Señor, para hacerme más pequeño? No consiste en volver a actuar como un niño, sino en librar mi corazón de los aires de grandeza. Esto tiene mucho que ver con la mansedumbre. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Teresa: Rafa, tenemos que aceptar esta dura situación como una oportunidad para purificar nuestro corazón. Hay demasiado orgullo entre nosotros.
Rafa: ¿Eso cómo va a ser? Dios no quiere que suframos. No estoy dispuesto a creer en tus tonterías. Todo es de Dios o de la Virgen. Pues yo no me voy a quedar de brazos cruzados. Pienso ponerles una demanda. Se van a enterar.
Teresa: Rafa, con eso, lo que vas a hacer es empeorar las cosas. No devuelvas mal por mal. Los vecinos son muy difíciles en el trato, pero eso no significa que nosotros tengamos que pagarles con la misma moneda. Aceptemos esta humillación en el nombre del Señor y ofrezcamos nuestro sufrimiento en reparación por nuestro orgullo.
(Meses más tarde…)
Rafa: Tenías razón, Teresa. Menos mal que me dejé influir por ti. Ahora, los vecinos están peleados con toda la comunidad menos con nosotros. Doy gracias a Dios por haberte hecho mi esposa, y haberme mostrado Su camino a través de ti. Ahora entiendo mejor Sus criterios. Gloria a Dios.
Teresa: Y yo le doy gracias por tu docilidad a Él. Alabado sea el Señor Todopoderoso.

Madre,

Nos empeñamos en ser grandes y nos perdemos lo más Grande, a Dios mismo. Nos perdemos la grandeza de nuestra vocación por culpa de la vanidad y el orgullo de pretender ser más de lo que somos. Te damos gracias, Madre, por todas las situaciones de purificación que pones en nuestro camino, para ayudarnos a mirarnos con la mirada del Creador. Alabado sea el Dios, Señor de cielo y tierra.

Por ¡Tanto! Comentario para Matrimonios: Mateo 11, 20-24

EVANGELIO

El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a vosotras.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 20-24

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido:
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.
Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.
Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.
Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».

Palabra del Señor.

Avisos:

Por ¡Tanto!

Si el Señor ha llegado a mi corazón y empiezo a responderle, puede apoderarse de mí esa reacción vanidosa de verme mejor que los que aun no se han convertido. Pero el Señor hoy me dice: ¡Ay de ti! Que has respondido dando muy poco cuando te he dado mucho más que a estos tus hermanos a los que criticas en tu corazón. Ya tenías que haberte vestido de saco y sayal y no creerte tan bueno por lo poquito que haces por tu esposo después de que a ti te he dado mucho más. Si con tu esposo hubiera hecho lo mismo que contigo se entregaría a ti mucho más de lo que tú te entregas a él/ella.
Qué feo es compararse. ¿Me comparo con mi esposo en algún aspecto? Pues me toca vestirme de saco humillándome para caer en cuenta de que todo lo que tengo y todo lo que soy se lo debo a Dios.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Lucía: Porque yo recojo, yo cocino, yo me encargo de los niños. ¿Y él? En la oficina, sentadito tan a gusto.
Juan: Porque yo estoy ahí sufriendo con todos los problemas de este mundo tan competitivo, los márgenes cada vez son menores, los impuestos nos comen… No sé cómo voy a salir adelante este año. Y mi esposa, que si me voy a la peluquería a las tres o de tiendas a las cinco. Y encima, luego quiere que, cuando llegue me ponga a hacer todo lo que ella no ha hecho porque no le ha dado la gana.
Matrimonio Tutor: ¿Por qué os andáis midiendo y despreciando? ¿Por qué pesáis los esfuerzos que realizáis el uno por el otro?
Lucía: Porque luego mi esposo no lo valora.
Juan: Ni ella a mí. Cree que yo en la oficina estoy haciendo sudokus, vaya…
Matrimonio Tutor: Y ¿Por qué necesitáis que os valore el cónyuge? ¿No estáis tranquilos con que os esforzáis al máximo?
Juan: Yo sí. Yo lo doy todo por mi familia.
Lucía: Y yo, más allá de mis límites muchas veces.
Matrimonio Tutor: El que anda mirando al otro y sopesando esfuerzos, es porque le falta humildad. El humilde agradece mucho y constantemente, porque todo lo que hacen por él le parece que es de agradecer. El humilde siente que no se merece tanta entrega. A veces para ser humilde hay que empezar comportándose como tal. Tenemos que aprender a valorar los dones de Dios. El pecado entró en el mundo por la sospecha del don, del amor de Dios. ¿Listos para aprender a agradeceros todo ese esfuerzo que hacéis el uno por el otro y por vuestra familia?
Juan: ¡Listo!
Lucía: ¡Lista!
(Y el Señor premió su respuesta agradecida con dones más grades y mejores)

Madre,

No somos conscientes del valor de todo lo que Dios nos da. Deberíamos estar alabándole constantemente. Me paro a repasar todo lo que he recibido de Él y le digo con todas mis fuerzas: Alabado seas Señor, por ¡Tanto!

Motivaciones opuestas. Comentario para Matrimonios: Mateo 10, 34-11, 1

EVANGELIO

No he venido a sembrar paz, sino espadas.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 34 – 11, 1

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mi; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo no perderá recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor.

Avisos:

Motivaciones opuestas.

El Señor viene a sembrar una batalla en mi corazón y en el corazón de mis seres queridos. Según cómo se libre esa batalla en el interior de cada uno, serán sus actos. Se adaptará nuestra existencia a la vida según la carne o la vida según el Espíritu. Esto hará que unos y otros entremos en contradicción porque las motivaciones más profundas de unos y de otros serán totalmente opuestas. Aunque la batalla del Espíritu se libra en el corazón, tiene que expandirse a otros y estos otros, pueden recibir el mensaje de una manera que les provoca incomodidad, puede que expuestos a la luz se sientan culpables o juzgados y reaccionan contra aquellos que les muestran la luz. Es el principio del martirio al que estamos llamados los cristianos. Pero benditos aquellos que acojan la Palabra y a los que la llevan en Su nombre, porque recibirán recompensa de discípulos de Cristo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Jaime: ¡Que no! Que no quiero hablar con nadie. A nosotros no nos pasa nada. Es a ti, que no paras de quejarte.
Laura: Jaime, no hay unión entre nosotros. Hay una convivencia, pero tú vas a lo tuyo y yo a lo mío. Necesitamos aprender a construir una comunión en la que tú llegues a estar en mí y yo en ti. Este matrimonio que te digo, me está hablando sobre esos temas. Es algo maravilloso y me siento llamada a profundizar en ello y experimentarlo contigo.
Jaime: Pues ve tú, pero respeta mi libertad. Nosotros somos un matrimonio normal, con nuestras cosillas, pero ¿quién no las tiene? A ti te están metiendo pajaritos en la cabeza, sentimentalismos e historias de corte emocional que os gustan a las mujeres. Aquí hay que hacer lo que hay que hacer y punto. Luchar, trabajar para sacar una familia adelante, que es lo que estamos haciendo. Lo demás son inventos raros de ahora.
El Señor: Ánimo Laura. Sé astuta, pero sigue luchando por la verdad…
(Al cabo de unos meses, Jaime fue a un retiro de matrimonios)
Jaime: Muchas gracias, Laura, y perdona por haberme resistido tanto. Ha sido increíble. No quería ir, pero lo que he experimentado allí contigo, quiero seguir viviéndolo contigo toda la vida. ¿Qué tenemos que hacer para que persista?
Laura: Seguir las instrucciones que nos den. La Virgen hará el resto.

Madre,

Cuántas batallas se libran entre los matrimonios por causa de la fe. Es una pena, porque cuando los dos nos dejamos llevar por ella, el salto cualitativo en nuestro matrimonio es brutal. Hoy te pedimos especialmente por todos esos esposos que tienen batallas entre ellos motivadas por la fe. Protégelos y envíales la gracia para que estén abiertos a acoger la semilla. Alabado sea el Señor que hace llover sobre justos e injustos. Amén.

Potencias a prueba. Comentario para Matrimonios: Mateo 13, 1-9

EVANGELIO

Salió el sembrador a sembrar.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-9

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y toda la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló muchas cosas en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.
Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.
Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.
Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor.

Avisos:

Potencias a prueba.

El Señor hoy me habla de las potencias del alma. Las más bajas, por donde se puede escapar o que me impiden acoger la Palabra sembrada y las más altas donde puede acogerse y dar fruto. Las bajas pasiones son las que provienen de los sentidos y sensaciones, y no son moderadas por las potencias racionales del alma, que son el entendimiento primero y la voluntad después. A través de las bajas pasiones pueden entrar los deseos desordenados, es decir, que no están orientados a mi fin último y por tanto, no están abiertos a escuchar la verdad o la acogen pero con poca fuerza. A través del entendimiento recibo la Palabra que Dios me revela, la Verdad que me ordena al bien, y que empuja a la voluntad a intervenir eficazmente para alcanzarla. Son los dos caminos, el de la sensualidad que es “movedizo” y peligroso, y el del intelecto y autodominio, que es firme y me permite acoger la Palabra seriamente y dar fruto. Todo se juega ahí, entre las potencias de mi alma, en lo profundo de mi corazón. Dios quiera que escuche siempre Sus palabras.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Matrimonio Tutor: ¿Para qué es el noviazgo?
Ramón: Es un tiempo de prueba que tenemos que superar para comprobar que estamos listos para contraer matrimonio.
Matrimonio Tutor: Muy bien. Y ¿qué tipo de pruebas os parecen interesantes?
Luisa (novia de Ramón): Pruebas de fidelidad.
Matrimonio Tutor: ¡Muy bien!
Ramón: Pruebas de convivencia.
Matrimonio Tutor: ¿A qué te refieres?
Ramón: Creemos que es bueno convivir juntos para saber si encajamos en lo cotidiano. También probarnos sexualmente…
Matrimonio Tutor: Mirad, el matrimonio es un salto al vacío y sin red, en el que confiamos en Dios. Es importante que sea sin red, porque eso es lo que nos dará el impulso para alcanzar el otro lado del abismo que separa una relación mediocre de una relación verdadera. Si saltas con una puerta trasera, no llevas ni el impulso ni la decisión necesarias para superar toda las dificultades que os encontraréis. Un piloto que mira hacia atrás, no gana la carrera. Seguro que conoceréis muchos matrimonios que probaron a convivir, y cuando estaban convencidos se casaron y se divorciaron al poco tiempo. Estadísticamente se divorcian muchos más de éstos que de los que no conviven antes de la boda.
Luisa: Sí, eso es cierto.
Matrimonio Tutor: Es porque no saltaron sin red. Quisieron “jugar” a ser esposos, pero cuando llegó la hora de la verdad, no estaban probados. Las buenas pruebas del noviazgo son esas en la que nos demostramos el uno al otro que somos capaces de renunciar a todo lo que nos apetece, aunque sea aparentemente bueno, por amor al otro. Esto incluye respetar el cuerpo del otro por la dignidad tan enorme que tiene, ya que el cuerpo sólo se entrega cuando te entregas tú totalmente. Lo otro es un engaño, porque entregas todo tu cuerpo cuando no te has entregado todo tú y el cuerpo expresa la entrega de ti mismo.. Cuando nos demostramos que somos capaces de renunciar por amor, estamos listos para afrontar cualquier situación que nos venga, porque estaremos más seguros de que seremos dueños de nuestras bajas pasiones, con la ayuda de Dios, claro está.
Ramón: Tiene sentido. Nunca lo había visto así. ¡Gracias por vuestra experiencia y vuestro saber!
Matrimonio Tutor: Os deseamos que superéis la prueba del noviazgo y algún día seáis testigos del amor verdadero para otros muchos que andan como ovejas sin pastor.

Madre,

La seguridad de la Palabra nos hace libres, esperanzados, confiados. Alabado sea Dios que ha querido revelarnos la Verdad del amor a través de Su Hijo Jesucristo.