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La alegría de Dios en nosotros. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 15, 9-11

EVANGELIO
Permaneced en mi amor para que vuestra alegría llegue a plenitud
Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 9-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Palabra del Señor.

Nota: Proyecto Amor Conyugal anuncia un retiro para matrimonios que se celebrará en Madrid entre los días 16 y 18 de junio.

Hay pocas plazas. Para más información pincha aquí:
https://proyectoamorconyugal.es/retiro-matrimonios-proyecto-amor-conyugal-madrid-16-17-18-junio-2017/

La alegría de Dios en nosotros.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

¿Cómo permanecer en Tu amor Señor? Hoy nos lo dices: Guardando tus mandamientos. No son leyes sin más, son la clave de cómo amar de verdad para entrar en el Corazón de Dios y no salir para siempre, siempre. Veámoslas:

1. Amaras a Dios sobre todas la cosas: Pedro y María, tienen claro que sólo así, se llenan de Su amor, se quieren más el uno al otro y se quieren más a sí mismos. Por eso no dejan ni un solo día la oración. ¡Nada nos separara del amor de Dios!

2º Respetar el nombre de Dios y respetar también todas las personas y cosas de Dios. Pedro y María tienen un sacramento, son esposos en Cristo, y respetan por encima de todo a Cristo en su relación. Imagínate cómo se tratan…
¿Juramentos en nombre de Dios? no tenemos esa autoridad. Pedro y María saben que todo depende de Él, y le tienen un respeto enorme. ¡Solo Dios es Dios!.

3º Si amas a Dios deseas estar con Él y dedicarle el domingo y los días de fiesta de la Iglesia. Pedro y María no permiten que esos días haya una prioridad mayor que esa. Acuden a la iglesia deseosos encontrarse con Él, escuchar Su palabra en familia, con calma, alabarle, agradecerle. Descubren cómo Él los mantiene unidos.

4º Ama a tus padres, porque representan la Paternidad de Dios en la tierra y si no actuaron así, tienes que respetarlos igualmente, porque Dios quiso que te dieran la vida y te transmitieran Su imagen. Pedro y María honran a sus padres a pesar de los errores que cometieron con ellos, porque mucho más recibieron de ellos, tanto que nunca podrán devolvérselo.

5º Nadie tiene derecho, a quitar la vida a otro, ni a sí mismo. Pedro y María reconocen que su vida no les pertenece, porque ellos no se la han dado a sí mismos. Sólo Dios es el dueño de sus vidas. Tampoco critican a nadie, porque es una manera de robarle la dignidad que Dios le dio.

6º El mandamiento contra la pureza tiene más importancia de lo que parece, porque lo que hago con mi cuerpo, lo hago con toda mi persona, y afecta a todo mi ser. El cuerpo tiene un valor enorme, y es la capacidad de expresar a la persona. Cristo entrega Su cuerpo para salvarnos ¡Qué valor tan grande tiene! Que con él redime a la humanidad. ¿Qué hago yo con el mío?. Pedro y María tratan su cuerpo y el del otro con muchísima delicadeza. Es el que les permite entregarse, quererse… Es templo de Espíritu.

7º Ser justos con los bienes de Dios. No coger lo que no me corresponde. Pedro y María, son justos y generosos con los bienes que reciben de Dios, son para utilizarlos en Su nombre.

8º Decir siempre la verdad y esforzarnos por vivir en la Verdad. Pedro y María no quieren vivir mentiras, quieren vivir siempre de cara a la verdad, por dura que ésta parezca. Es mejor afrontarla y vivir una vida verdadera que vivir una vida falsa.

9º Este mandamiento nos dice que no debemos pensar ni desear cosas inmorales. El mal se cuela por los pensamientos y nos lleva a la acción. Pedro y María apartan inmediatamente los pensamientos que no son conformes a la palabra de Dios y así evitan muchas veces caer en la tentación.

10º Cuidado con lo que deseamos. Cada cosa que Dios nos da, tiene destinada una tarea para construir su Reino. Pedro y María no desean ya nada pensando en su propio beneficio, sino pensando en que el Reino de Dios llegue a este mundo para mayor gloria Suya.

En definitiva, todo se resume en Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Es como aquella frase de “Ama y haz lo que quieras”, porque no te vas a equivocar.

Y si alguna vez nos salimos de esta ley del amor, volvemos a ella pidiendo perdón a Dios en la confesión y a la persona que hemos herido, con la ilusión de la oportunidad que Dios nos da de empezar de nuevo.

La alegría de Dios está en Pedro y María, porque luchan por hacer todo esto ¿Qué más se puede pedir?.

Madre de los esposos: Ruega por nosotros.

Frutos de unión. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 15, 1-8

EVANGELIO
El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante
Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor.

Nota: Proyecto Amor Conyugal anuncia un retiro para matrimonios que se celebrará en Madrid entre los días 16 y 18 de junio.

Hay pocas plazas. Para más información pincha aquí:
https://proyectoamorconyugal.es/retiro-matrimonios-proyecto-amor-conyugal-madrid-16-17-18-junio-2017/

Frutos de unión.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Sólo el que permanece en la Palabra del Señor, da fruto. Sólo actuando con las armas de Dios, damos fruto. Y sus armas no son ni la violencia, ni el reproche, ni demostrarnos el uno al otro quien hace más… Las armas de Dios son la humildad, incluso la humillación por amor, la unidad, buscar el bien común y todo con Él, y en Él. Es cierto que sin Él, no podemos hacer nada. Nosotros lo hemos experimentado. Intentamos construir nuestro amor con la mejor de nuestras intenciones, y acabamos destruyendo a espuertas. Cuando Él nos rescató y cuando seguimos sus caminos, la cosa cambia radicalmente.

Una historia:
Ella cree que deben coger un apartamento de verano. Él cree que es demasiado caro. En algún momento discuten, hasta que se dan cuenta de que no deben ser los criterios de ella ni los de él, sino los de Dios. Así que deciden ponerlo en Sus manos ¿Cómo? Fijan un precio máximo bastante bajo. De repente, ella va buscando y ve uno que no se alquila para temporadas cortas, pero pregunta y justo se va un inquilino de larga duración. Así que está disponible. Los dueños adecentan el apartamento, y se van a veranear. Los niños encuentran su sitio, un grupo de amigos perfecto en el recinto cerrado de los apartamentos. Y ellos, se pasan las tardes y las noches con unas tertulias maravillosas rezando y mirando al mar. Aquellas vacaciones les unieron muchísimo, porque las pusieron en las manos del Señor, rezaban a diario juntos e iban a la Eucaristía juntos. Aquella vacaciones dieron frutos de unión abundantes. Bendito sea Dios.

Madre,
Siempre que no confiamos en el Señor, nos va mal, y sin embargo, cuando confiamos en Él, todo va a pedir de boca. No queremos dejar de hacerlo Madre. Él es nuestro alimento, es nuestra meta, nuestra Vida. Alabado sea mi Señor por siempre. Amén.

Con paz. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 10, 22-30

EVANGELIO
Yo y el Padre somos uno
Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
– «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
– «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado, es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Palabra del Señor.

Con paz.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son uno, pero a la vez, son personas distintas. Es el misterio de la Santísima Trinidad, una comunidad de amor tan estrecha que siendo tres, son un solo ser, un solo Dios.

El matrimonio fue creado a imagen de esta comunidad de amor, de manera que, en la carne, también somos hechos “uno” por Dios. Así, tres personas distintas forman un solo Dios mientras que en la Tierra dos personas distintas forman una sola carne a imagen de Dios. Pero ¿por qué dos personas y no tres?. Porque hemos sido creados para compartir el amor de Dios, que es el Espíritu Santo, de manera que es Él quien nos une y quien nos hace uno.

Y este es el deseo final de Cristo en la oración sacerdotal antes de subir al Padre “que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros” (Jn 17, 21) Es la petición final de Jesús.

Una historia:
Paloma: He dejado de creer en el amor en mi matrimonio. Hemos hecho un retiro de matrimonios, y parecía que todo iba a cambiar. Nos habíamos hecho muchos buenos propósitos sinceros, pero nada más llegar a casa, vuelven los nervios a hacer estragos. ¿Qué más puedo hacer?
Feli: Está claro. Es nuestra naturaleza caída. Hemos perdido la capacidad de amar casi totalmente. Pero por eso precisamente, El Señor vino al mundo y murió en la cruz, para dejar su Espíritu. ¿Crees de verdad que Él puede cambiar vuestro amor, que puede hacerlo crecer? O por el contrario en el fondo confías en vuestras fuerzas.
Paloma: Si me lo planteas así, la verdad es que hasta ahora he puesto nuestra confianza en nuestras fuerzas.
Feli: Ese es el error. El Señor no te va a conceder algo que creas que has conseguido con tus fuerzas, porque estaría creciendo tu vanidad, y sería perjudicial para ti. Cuando te relajes y le digas “Cuando tú quieras Señor, yo haré todo lo que pueda, y si no mejora la cosa, no me voy a entristecer ni a desesperar. Seguiré pidiéndote por nosotros y esperando a que hagas el milagro cuando Tú quieras, como Tú quieras y donde Tú quieras”.
Paloma: Ya, pero yo ya rezo por nosotros, y no sirve de nada.
Feli: Ya, pero pierdes la paz, y el Espíritu no puede actuar si pierdes la paz. Si no confías, de nada sirve. ¿Conoces la oración de “Jesús Confío en Ti”?
Paloma: Sí, la de Jesús de la Misericordia ¿no?
Feli: Esa. Pues rézala a diario, cuando veas que empiezas a perder la paz. Y después, confía en el Señor con todo tu convencimiento, en tu oración, en tu Eucaristía diaria, ponlo en Sus manos divinas.

¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida? Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mí todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tu deseos. Cierra tus ojos del alma y dime con calma: «Jesús confío en ti»…
http://es.catholic.net/op/articulos/15531/djame-al-cuidado-de-tus-cosas.html

La única salida. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 10, 1-18

EVANGELIO
Yo soy la puerta de las ovejas
Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 1-18

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor.

La única salida.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Jesús abrazas mi vida y te haces parte de ella. Me conoces y estás pendiente de mí. Saberme amado por ti de manera singular, me da tranquilidad. Sólo hay una puerta por la que puedo salir o entrar, y esa puerta eres Tú. Si abro otra, entrarán los ladrones (del tiempo, las angustias, las ansiedades…) y me robarán la paz y me quitarán la vida. Pero Tú, Señor, eres mi Pastor, y contigo, nada me faltará.

Una historia de esposos:
Puerta 1 (Sin el Buen Pastor)
Sandra: Luis, tenemos que hablar. Estoy ¡Fatal!. Todo va mal. ¡No puedo más!.
Luis: Jo, Sandra, siempre estás igual. El sábado lo mismo, que si todo es horrible, que si nada va bien… Ya lo hablamos y planteamos soluciones.
Sandra: ¿Soluciones? Tú las únicas soluciones que me das es para que me calle, pero te importa un bledo cómo esté o lo que me pase.
Luis: Sí, encima de que me amargaste el sábado con tu negatividad y tu amargura, ahora me dices que no me importa lo que te pase ¿No? ¿Así me agradeces todo lo que hago por ti?. Pues sabes lo que te digo, que llames a tu madre que tanto te comprende y le cuentes todas tus desgracias…
Sandra: (Se va llorando y no le dirigió la palabra a Luis en tres días. Ese día habló con su madre de sus penas, entre ellas, de Luis)

Puerta 2 (Con el Buen Pastor)
Sandra: Luis ¿Quieres rezar conmigo? Otra vez me están entrando tentaciones de falta de esperanza.
Luis: (Piensa: Vaya, justo ahora que empieza la serie. Pero Sandra me necesita y ella es lo más importante para mí ofreceré este sacrificio por ella, para que el Señor le ayude) Sí, claro, esposa mía. Ya verás como el Señor te consuela.
Ambos: (Se cogen de la mano) “Ven Espíritu Santo. Inflama nuestros corazones…”
Luis: Señor, te pido por Sandra. Tú me la entregases para que fuera su ayuda. Dame capacidad para escucharle y luz para iluminarle en Tu nombre.
Sandra: Señor, no tengo derecho a quejarme. Eres muy grande y generoso, y me lo has dado todo. Te doy gracias por este esposo que me has dado, que me apoya y me consuela en los momentos más difíciles… Ahora necesito que me sanes de esta debilidad, y me envíes Tu paz, por Tu misericordia, porque tengo unas ganas terribles de llorar…
(Sandra va poniendo en las manos del Señor sus tristezas mientras llora desconsoladamente. Luis le aprieta la mano y le acaricia el pelo. Poco a poco, Sandra se va calmando en la oración. Luis le mira con admiración, por ese deseo que tiene ella de seguir la voluntad del Señor en el momento de la tribulación. Le ve luchar a pesar de la tormenta emocional que le sacude.
Al terminar, los dos se funden en un abrazo.
Sandra (Al oído mientras se abrazan, aún sollozando): Gracias Luis. Eres maravilloso. Menos mal que te tengo.
Luis: Gracias, Sandra. Eres admirable. Te damos gracias Señor, porque has salido a nuestro encuentro y nos has salvado. ¡Aleluya!

Amén.

No cumple todas las condiciones. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 14, 6-14

EVANGELIO
Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces?
Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 6-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí».
«Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Palabra del Señor.

No cumple todas las condiciones.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Conocer al Hijo es conocer al Padre. El Hijo está en el Padre y el Padre está en el Hijo. Esto de que la relación entre esposos haya sido creada a imagen de la relación de la Santísima Trinidad, nos obliga a leer este tipo de afirmaciones con mucha atención para ver cómo hacemos para aplicarla a nuestro matrimonio. Llevado al refranero popular, podíamos recordar aquello de “Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición”. Hoy le damos otro enfoque: Dos esposos que rezan juntos y siguen juntos a Jesús, se vuelven como Él y llegan a tener Sus mismos sentimientos.

Pero para llegar a esto, tenemos un largo camino que dura toda la vida. Jesús es el Camino, y Él nos enseña a cargar con nuestra cruz de cada día y seguirle. Muchas veces, es cargar con los pecados del otro lo que nos va ayudando a ser como Jesús.

Una joven acudió una vez a un anciano y le pidió que orara por ella:
– “Me doy cuenta que estoy cayendo continuamente en la impaciencia con mi esposo, ¿podría orar por mí para que pueda ser más paciente con él?”.
El anciano accedió. Se arrodillaron, y el hombre de Dios comenzó a orar:
– “Señor, mándale tribulaciones a esta joven esta mañana a través de su esposo, envíale tribulaciones por la tarde a través de su esposo…”
La joven le interrumpió y le dijo:
– “¡No, no! ¡Tribulaciones no! ¡Paciencia!”.
-“Pero la tribulación produce paciencia” -contestó el anciano-. Si quieres tener paciencia con tu esposo, tienes que tener tribulación”.

Por Jesús vemos al Padre, pero es un camino. Hacer en nuestro matrimonio, lo que le vemos hacer a Jesús en el Evangelio, nos va haciendo cada día más semejantes a Él y al asemejarnos a Él, nos asemejamos entre nosotros. ¿Cómo aprendería misericordia, paciencia, longanimidad, compasión en el corazón, si estuviera casado con alguien que nunca me ha fallado? que nunca se ha puesto difícil conmigo, que nunca ha pecado contra mí, que nunca fue lento para reconocer su pecado o pedir por perdón.

El matrimonio es el más grande instrumento de santificación. Estoy casado con una persona que no cumple con todas las condiciones, para que aprenda a amar de manera incondicional. Y esto me asemeja a Dios.

Madre,
Ya sabes lo que me cuesta avanzar en este camino de purificación, pero merece la pena todo esfuerzo. Tú hiciste ya ese esfuerzo y ahí estás, coronada como Reina y Señora del Universo. Este es tu mes, un mes para venerarte. Qué maravilla de ejemplo tenemos en ti, Madre. Gracias. Bendita seas.